Italia, donde las condenas se celebran
Andrea Donofrio
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adonofriohotmailcom/9/9/17
domingo 04 de julio de 2010, 15:27h
Esta semana en Palermo, Marcello Dell’Utri ha sido condenado en segunda instancia a siete años de prisión por “concurso externo en asociación mafiosa”. Bien, el tribunal de apelación le redujo la pena considerando que no “subsisten” las conductas delictivas posteriores a 1992. No hay pruebas contundentes de la negociación entre Estado y Mafia (si enormes sospechas…), ni de la implicación del senador italiano en las matanzas cometidas por los mafiosos entre 1992-1993. Pese a que se le condena a 7 años de cárcel, el partido de Berlusconi (PdL) celebra la sentencia.
La Corte de Justicia considera que Dell’Utri mantuvo estrechas relaciones con la mafia y, tras 1980, con hombres de los capos Totò Riina y Bernardo Provenzano. Asimismo, Dell’Utri se encargó de que Berlusconi contratase al capo palermitano Vittorio Mangano para trabajar como mozo de cuadras en la villa de Arcore y proteger al cavaliere. Asimismo, fue intermediario de las inversiones milanesas de Bontade (noto mafioso), cuando Cosa Nostra buscaba empresas limpias para lavar dinero proveniente del tráfico de droga. Asimismo, puso al servicio de Cosa Nostra su influencia, su poder y posición para actividades financieras e industriales en su beneficio así como de varias empresas del cavaliere y de esta organización criminal. Eso suma “sólo” 7 años de cárcel. Dell’Utri es un intimo de Berlusconi desde los años setenta y aunque no creo que “se deba juzgar a una persona por sus amistades: Judas frecuentaba personas irreprochables”, la de ellos parece una “relación peligrosa”.
No obstante, pese a la infame condena, el centro-derecha está de celebraciones: ¡no conocía yo la costumbre italiana de festejar las condenas! Pero si bien recuerdo Cuffaro, culpable de ayudar y fomentar las actividades de la mafia y obligado a dimitir de gobernador de Sicilia, lo celebró repartiendo cannolis. Me asalta una duda: ¿no habrá quedado clara la sentencia? Pues la cito: “Dell’Utri tuvo relaciones penalmente relevantes con la Mafia” y, por lo tanto, se le condena en segundo grado por delitos graves a 7 años de cárcel. ¿Las reacciones gubernamentales? Las definiría curiosas, paradójicas, oportunistas e…idiotas. Mientras el mismo Dell’Utri se ha declarado “satisfecho”, Capezzone no defraudó las expectativas y consiguió, una vez más, decir algo tan estúpido que me avergüenzo a transcribir; Bondi, el ministro- chansonnier que hace dos días abogaba por la inmunidad de Berlusconi si no “tendríamos los comunistas al Gobierno” (retórica anacrónico-franquista que hizo exclamar a Fini: “¿pero qué dices?”) garantizó sobre la conducta de Dell’Utri, hecho que resultó casi peor que la condena misma; la Gelmini le define “persona perbene”- decente, honrada. Estimada Ministra, una vez más manifiesta su confusión mental y falta de discernimiento: una persona perbene es una persona honrada, que se rodea de gente honesta y virtuosa y no de mafiosos; Labocetta afirma que el “PDL tiene la obligación moral de hacer piña entorno al senador, víctima de un calvario”. ¿Cómo? Ya estamos con lo de la víctima y los magistrados malos. ¡Muy malos! Bueno, no olvidemos que el diputado napolitano está investigado por asociación para delinquir y perturbación de subasta en el caso Global Service. Y, ¿saben lo peor? Es miembro de la comisión antimafia: ¿no se puede nombrar en dicha comisión alguien sin cargos pendientes?
Berlusconi y Dell’Utri califican a Mangano como un héroe: ¿cómo lo puede ser un asesino, condenado a cadena perpetúa? Un héroe es una persona que realiza una acción valiente y muy bien agradecida. Y, ¿en qué se habría distinguido este mafioso? En el silencio. Nuestros representantes políticos exaltan públicamente el valor de la omertá (la ley del silencio), un arma tan necesaria para las organizaciones criminales. Si, resulta ser un héroe por no haber traicionado a Berlusconi y Dell’Utri, delatándolos a los jueces. Quizás que por eso, en este proceso, Berlusconi se avala del derecho a guardar silencio, rechazando ofrecer su contribución a la verdad, contando su implicación en asuntos tan turbios de la Historia de Italia. Siguiendo esta lógica malsana, probablemente, dentro de un par de años se le considerará también a Graviano como un héroe por haber callado sobre la temporada 92-93 y las implicaciones de la clase política nacional! Mangano, un héroe: ¡qué vergüenza! Insultan la inteligencia de los italianos y el honor de quien lucha en tierras plagadas por la criminalidad y donde prospera la ilegalidad. Falcone, Borsellino: estos son héroes. Se le puede considerar tal al mismo Saviano: pero a un mafioso, ¡jamás!
Mientras Berlusconi sigue “en búsqueda de la inmunidad pérdida”, mostrando su intolerancia a las reglas democráticas y lucha contra una información independiente (léase ley mordaza), la existencia de una “relación inquietante” entre un senador brazo derecho de Berlusconi y la Mafia configura un panorama más que triste, trágico: la ilegalidad y mala práctica nos gobierna. Berlusconi, Scajola, Lunardi, Bertolasso, Brancher, Dell’Utri: todos investigados. Por eso, considero que a Dell’Utri habría que expulsarlo de las instituciones, obligarle a dimitir y cumplir su condena, aclarando de una vez su papel en las matanzas del 92-93. ¿Por qué en Italia nadie se asume sus responsabilidades? No se puede redimensionar, desdramatizar una sentencia tan grave; no se trata de un detalle, sino de una afrenta a la moralidad y ética política y, una vez más, un insulto a la inteligencia de los italianos. Un triunfalismo absurdo, molesto y descarado. Ahora, “esperamos sólo que Berlusconi no nombre ministro también a Dell’Utri”.
Ps. Durante el viaje a Brasil, Berlusconi contó un chiste sobre el hecho de que “su memoria le juega malas pasadas”: “Esta mañana quería echar un polvo con una camarera del hotel. Cuando se lo digo, ella me dice: 'presidente, pero si lo hemos hecho hace una hora”. Mientras la sala se reía, yo espero sólo que la camarera del chiste fuese por lo menos mayor de edad…
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Politólogo
Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset
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