El drama olvidado de Haití
martes 13 de julio de 2010, 02:22h
Las imágenes de cadáveres apilados a modo de barricadas en Puerto Príncipe coparon las portadas de medio mundo a mediados de enero. No había entonces datos fidedignos del enorme desastre en que se había convertido Haití tras el terremoto, aunque ya se sospechaba algo así. De hecho, no puede decirse que antes estuviera mucho mejor. Más de medio año después, las cosas no han mejorado prácticamente nada. La mitad occidental de lo que fuera La Española sigue colapsada y, en la vecina República Dominicana, las autoridades locales permanecen todavía en alerta ante el riesgo de un éxodo de haitianos que quieran salir de lo que queda de su país.
Falta de todo. Combustible, maquinaria pesada, bienes de primera necesidad. También organización. Pero, sobre todo, compromiso. Ese que la comunidad internacional casi al completo adoptó en una conferencia de donantes. El problema de este tipo de compromisos económicos es que rara vez se llevan a efecto; y el caso haitiano no es diferente. A día de hoy, apenas el cuatro por ciento de lo prometido ha llegado a Haití. Allí no hay terrorismo, ni petróleo; “sólo” miseria. Es decir, seres humanos carentes de todo y absolutamente necesitados. Su olvido es una bofetada en la conciencia colectiva de la comunidad internacional.