GESTO INADECUADO DE RAJOY
viernes 16 de julio de 2010, 13:03h
El jefe de la oposición, salvo causa extrema, no puede faltar al debate del Estado de la Nación. Es una cuestión de fondo. También de formas. Rajoy y los que le inciensan y aconsejan se han equivocado. Un sector cualificado de la opinión pública ha reaccionado de forma negativa ante el desplante. El jefe de la oposición, que en los discursos ganó por goleada a Zapatero, que en el turno de réplicas no pasó del empate, no debió faltar el segundo día del debate.
Es cierto que de Zapatero sólo podía esperarse que reiterara hasta la náusea la simpleza de sus posiciones. Da igual. Rajoy debió sentarse en su escaño para escucharle. Pero es que, además, intervenían oradores y oradoras muy significativos de los partidos minoritarios. Una de las claves del entendimiento cabal de la recta democracia consiste en el respeto a las minorías. Aún más, el mejor discurso que se escuchó en el Debate de la Nación, el más sagaz, el más coherente, fue el de Rosa Diez, pronunciado el segundo día por razones del turno establecido según el protocolo habitual.
Rajoy, pues, se equivocó doblemente. En primer lugar por brillar por su ausencia en la jornada que cerró el debate. En segundo lugar, por no escuchar el excelente discurso de Rosa Diez que desbarató la política zapateresca, hurgando en su misma médula.
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de la Real Academia Española
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