Inmaculada Lergo Martín (coord.): Olga Orozco. Territorios de fuego para una poética. Universidad de Sevilla. Colección “Escritores del Cono Sur”. Sevilla, 2010. 462 páginas. 25 €
“Tengo la sensación de estar tomando contigo el té de las difuntas”: es un verso del poema
Nubes viajeras para una desvelada ausente, dedicado por Manuel Ruano a la escritora argentina Olga Orozco (Toay, 1920-Buenos Aires, 1999), con el que se abre este libro. E invitados por su coordinadora, Inmaculada Lergo Martín, acuden a esta imaginaria y reflexiva tarde de conversación inteligente varios invitados que ofrecen diferentes perspectivas o capítulos en torno a la obra literaria de la anfitriona ausente: en "Claves para una poética" están A. Salazar Anglada, V. G. Zonana, C. Piña, H. Usandizaga, A. Horno-Delgado, M. Nicholson, S. Millares y A. J. Pérez; en "Acercamientos a la poesía", H. Le Corre, T. Escaja, D. Mesa Gancedo, J. Sefamí, G. Fabry y E. Chirinos; en "Acercamientos a la prosa", J. Loubet, M. R. Lojo, M. G. Rebok y L. M. Etcheverry; y "En la memoria y en el corazón: testimonios", A. Requeni, M. Ruano, I. Bordelois, T. Escaja, M. R. Lojo, C. Piña, J. Sefamí y la propia Olga Orozco. Lergo Martín se encarga de presentar a la autora y su obra en las páginas preliminares (matizaré que es un sugerente y enjundioso ensayo de unas 100 páginas), así como cierra con unas puntuales cronología y bibliografía (de y sobre la escritora).
Olga Gugliotta Orozco, amiga de Norah Lange y Oliverio Girondo, incansable viajera por varios continentes, periodista oculta tras distintos seudónimos, interesada por la magia y el tarot, receptora de una larga serie de premios literarios…, empieza a escribir poesía hacia 1938. De su pluma y enorme sensibilidad nacen diez libros de poesía (comprendidos entre
Desde lejos, 1946, y el póstumo
Últimos poemas, 2009) y dos de prosa, casi todos editados en Buenos Aires, además de artículos y una pieza teatral inédita.
Sus versos han sido reunidos además en varias colecciones y, en 1985, el Instituto de Cooperación Americana los acercó al público español en una
Antología poética sin embargo poco difundida. La preparada por Pere Gimferrer, Eclipses y fulgores, en 1998 (Barcelona, Lumen), se constituyó para muchos como la revelación de una voz poética personal y turbadora por su penetrante lucidez. Posteriores son el homenaje que le rinde la Residencia de Estudiantes en Madrid (
La voz de Olga Orozco: poesía en la Residencia, 2003) y el volumen
Olga Orozco (Madrid, El País, 2008). Estos son los hitos de la edición en España de una escritora ampliamente admirada y querida en Argentina y América en general. También estudiada y comentada en la bibliografía crítica, sobre todo en el continente americano, el libro ahora coordinado por Lergo Martín busca hacernos más próxima a la que para muchos es una de las mejores poetas en español de las últimas décadas.
Por Marta Palenque