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desencuentro con Tel Aviv

Israel entierra en el desierto de Mauritania sus residuos nucleares

viernes 14 de marzo de 2008, 00:04h


Antes de ser presidente y durante la campaña electoral que le enfrentó a Ahmed Uld Daddah, Sidi Mohamed Uld Cheij Abdallahi se había pronunciado por la ruptura de relaciones diplomáticas con Israel, algo que una parte importante de la sociedad mauritana exigía aunque sólo fuese como solidaridad con "la causa palestina". Sin embargo, a su llegada al poder, hace ahora un año, el presidente mauritano ha
pospuesto esta decisión tras anunciar un referendum que, por el momento, no ha convocado.

Convoy nuclear
El presidente mauritano heredó de su antecesor un acuerdo firmado con Israel por el que Mauritania permite enterrar en los confines de su inmenso desierto, los residuos nucleares procedentes de las centrales de Dimona en el desierto del Neguev. Los contenedores llegan por barco hasta el discreto puerto pesquero de Nuadhibu, desde donde parten fuertemente protegidos en el tren de transporte de mineral hacia el interior del país. La última etapa hasta el cementerio nuclear "El Meriyé", cercano a la frontera con Malí, se efectúa en camiones.

El acuerdo secreto fue desvelado por su rival en las presidenciales, Ahmed Uld Daddah, hermano del que fuera presidente de Mauritania, Moktar Ould Daddah. Las revelaciones fueron timidamente desmentidas por los medios oficiales de Nuachchott, pero la prensa israelí, no sólo las ratificó sino que incluso hizo públicos otros detalles del acuerdo.


Objetivo yihadista
Los ataques terroristas cometidos en suelo mauritano en los dos últimos años hacen temer al régimen de Nuakchott el haberse convertido en diana del terrorismo yihadista. Las autoridades mauritanas han solicitado ayuda a Francia, Estados Unidos y Marruecos para hacer frente a las amenaza terrorista.

Los llamamientos de Al Qaeda y de sus líderes, Ben Laden y el egipcio Ayman Al Zawahiri, no caen en saco roto entre sectores de la juventud en Mauritania. Entre los atacantes del cuartel de Lemgueida en el nordeste de Mauritania que se saldó con 15 militares muertos y una gran cantidad de armas que pasaron a manos del comando salafista, había varios mauritanos. En los campamentos itinerantes de
entrenamiento que los yihadistas mantienen en el norte de Mali y en la franja del Sahel, hay cada vez más mauritanos. Así lo ha confirmado Issamou Uld Mustafá, director del periódico "Tahalil", quien, además, asegura que "en la nueva generación de saharauis, hay elementos salafistas".

Precisamente, toda la zona norte de Mauritania, de la que procede el propio presidente Abdallahi, está poblada por tribus saharauis o emparentadas, y de ella se ha nutrido en el pasado el Frente Polisario para formar sus unidades militares.

Por haber revelado el acuerdo firmado entre Mauya Uld Taya y el régimen israelí, algunos medios de comunicación mauritanos, como "Le Calame" editado en lengua árabe, fueron censurados.

El ataque terrorista contra la embajada israelí ha desatado una virulenta polémica en Mauritania. Además de obligar a las autoridades y a los partidos políticos a definir sus posiciones sobre si romper o no las relaciones diplomáticas con Israel, ha originado, por primera vez en la historia del país, un debate entre los internautas mauritanos en los blogs y páginas web.

"Israel es el enemigo de todos los árabes, y hay que romper relaciones con el sionismo", escribe Saleck. "La presencia de Israel es una muralla contra los asesinos islamistas que comienzan a tomar por asalto nuestro pacífico país", le responde Moktar. Quien añade, "pidamos a Israel que nos ayude a transformar nuestro desierto en un vergel, como han hecho con el suyo y con el de Arabia Saudí, que gracias a los sionistas, hoy produce trigo".

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