www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Zapatero burla la sentencia del Estatut

jueves 22 de julio de 2010, 08:26h
Uno de los mayores lastres de la economía española es el Estado de las autonomías. Tiene un coste excesivo y una funcionalidad cuando menos cuestionable. Hace ya mucho tiempo que tenía que haberse cerrado el llamado proceso autonómico y, sin embargo, sigue adelante. Sobre todo desde la llegada al poder de José Luis Rodríguez Zapatero, partidario de incrementar el autogobierno de Cataluña y Euskadi hasta más allá de los límites impuestos por la Constitución. En este sentido, conviene señalar que esa Carta Magna, tan denostada por los nacionalistas, confiere a sus terruños una competencias que hacen de España el Estado más descentralizado del mundo. Pero hay a quien no le basta.

Es el caso del presidente de la Generalitat, José Montilla, que pedía ayer miércoles a su “homólogo” Zapatero, “rehacer el pacto político para recuperar íntegramente el Estatut”. Para empezar, no se sabe con quién han pactado y de qué: desde luego no ha sido con el principal partido de la oposición que representa como un 40% del electorado, ni tampoco lo han hecho con buena parte de los votantes socialistas. Además, poco parece importar que el Tribunal Constitucional ya se haya pronunciado al respecto, declarando inconstitucionales una decena de preceptos e interpretando restrictivamente otros treinta. Se ha llegado a tal punto de desvergüenza política que el presidente de una comunidad autónoma se permite el lujo de pedir al presidente de la nación que ignore una resolución judicial firme y legisle en contra de lo dispuesto en ella. Lo hace porque acepta el ofrecimiento que Zapatero le hizo al conocerse el fallo del TC, en el sentido de permitir vía ley orgánica lo que el Constitucional había anulado. Este comportamiento tan irresponsable introduce un elemento de inseguridad jurídica de consecuencias sumamente graves: luego que no se quejen si los inversores extranjeros salen huyendo de España despavoridos.

No cabe ya más autogobierno. Seguir forzando la situación equivale a debilitar cada día más la estructura del Estado. Las diferentes legislaciones autonómicas en materia de urbanismo, medio ambiente, cultura o tantas otras materias dificultan notablemente la actividad económica de un país hipotecado por diecisiete reinos de taifas. Si se hiciese una auditoría que acreditase el coste de la administración autonómica y su utilidad en parámetros de productividad, más de uno se llevaría las manos a la cabeza. Hace falta voluntad política para cerrar de una vez por todas el proceso autonómico. Y poner coto a las aventuras secesionistas de algunos, no necesariamente nacionalistas.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios