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Asesinado al rehén francés en Mali

Terroristas y bandoleros se instalan en el Sahel

lunes 26 de julio de 2010, 12:59h
La implantación de estos grupos terroristas en la región del Sahel se ve facilitada por la complicidad de que gozan de las comunidades locales. Las miserables aldeas esparcidas en la zona no disponen de ninguna ayuda y protección por parte de los gobiernos centrales. El dinero que manejan los grupos terroristas prmiten a estos aldeanos salir de la extrema pobreza.
El rehén francés Michel Germaneau, que se encontraba prisionero del grupo terrorista salafista instalado en el Sahel, alias Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI), ha sido asesinado por sus raptores, según la información difundida por la cadena de televisión por satélite Al Yazira. El jefe de los bandoleros, Abu Musab Abdel Wadud, hizo llegar a la televisión árabe una grabación hecha por él mismo anunciando el asesinato de Germaneau.

El asesinato de este ingeniero francés jubilado de 78 años, ha sido realizado en represalia por la muerte de seis terroristas yihadistas, ocurrida durante la incursión aérea de las Unidades especiales antiterroristas del Ejército mauritano ayudadas por Francia.

El AQMI habia dado un ultimátum a las Autoridades francesas que expiraba el 28 de Julio. El grupo terrorista exigía la liberación de varios de sus secuaces detenidos en los países vecinos de Mali, en particular Mauritania y Níger. La célula que mantenía secuestrado a Germaneau la dirige Abdelhamid Abu Zeid, de nacionalidad argelina y al que se considera como un individuo « violento y brutal ». Fue éste terrorista en persona el que ejecutó el año pasado al británico Edwin Dyer, después de seis meses de cautividad. Los británicos en ese momento, como ahora los franceses, se negaron a participar en la excarcelación de los terroristas señalados por el AQMI. En este caso además se da la circunstancia de que el grupo terrorista exigía de Francia la liberación de Rachid Ramda, que financió los atentados cometidos en París en 1995 y que fue condenado a cadena perpetua en 2009. Extraña reivindicación que ha llamado poderosamente la atención ya que Ramda se encontraba en el centro de una oscura trama que salpicaba a los servicios secretos argelinos y franceses.

Las « operaciones militares antiterroristas» a las que hace alusión la grabación emitida por Al Yazira, han sido en realidad dos. Lanzadas simultáneamente en los confines del desierto maliense, la primera tuvo lugar a unos 170 kilómetros de la frontera mauritana en el norte de Malí, contra un campo de entrenamiento y retaguardia del AQMI. En ella participaron una treintena de comandos franceses del COS (Comando de Operaciones Especiales) apoyados por fuerzas especiales mauritanas, y se saldó con la muerte de seis terroristas.

La segunda operación tuvo lugar más al este en pleno corazón de Mali, en la región de Tessalit cercana a Níger. Fue precisamente en esa zona donde Michel Germaneau fue secuestrado hace tres meses. En ninguna de las dos operaciones se tuvo rastro del rehén. Ni el Ejército mauritano, ni el maliense tienen capacidad operativa para hacer frente al despliegue terrorista en esta región que es tan grande como España.

La participación directa de comandos franceses en las operaciones antiterroristas contra el AQMI en el Sahel, indican claramente que el gobierno francés se ha decantado por rechazar toda negociación con los secuestradores y que es partidario de la acción policial, militar y de contraespionage para liberar a los rehenes. Posición que coincide no sólo con la anunciada por la Unión Africana en la reciente reunión de Kampala, sino por los países limítrofes del Sahel, como Mauritania y Argelia. Hay que recordar también que los dos cooperantes catalanes secuestrados por los terroristas Pascual Roque y Albert Vilalta en la misma región siguen en manos del grupo dirigido por Mokhtar Belmokhtar.

La implantación de estos grupos terroristas en la región del Sahel se ve facilitada por la complicidad de que gozan de las comunidades locales. Las miserables aldeas esparcidas en la zona no disponen de ninguna ayuda y protección por parte de los gobiernos centrales. El dinero que manejan los grupos terroristas prmiten a estos aldeanos salir de la extrema pobreza.

Estos grupos reclutan además entre los propios jóvenes mauritanos, libios, nigerinos, que acuden cada vez más numerosos a engrosar sus filas. La única actividad posible en esos parajes es la del yihadismo, el narcotráfico, el contrabando o la captura de rehenes occidentales. Los servicios de inteligencia occidentales calculan entre 250 y 300 el número de yihadistas ya enrolados.

Las dos principales fuentes de financiación de los terroristas en el Sahel son los secuestros y el contrabando de drogas. Entre 2007 y 2009 el número de rehenes capturados ha pasado de 4 a 19. En cuanto a la droga, los carteles colombianos utilizan cada vez más terrenos de aterrizaje improvisados en el desierto para hacer llegar importantes alijos de cocaína desde Iberoamérica, que luego encaminan a Europa siguiendo las sendas de la inmigración ilegal y del contrabando.

Hay un cierto paralelismo entre la situación creada en el Sahel y Afganistán. En ambos casos el terrorismo ha paralizado la construcción de los gasoductos. En Asia central, el que une el mar Caspio con el océano Indico a través de Afganistán. En el norte de Africa el que une Nigeria con el Mediterráneo utilizando las infraestructuras gasísticas argelinas. En ambos casos, las principales empresas implicadas en estos proyectos son norteamericanas, UNOCAL en Afganistan y Chevron-Texaco a través del Sahel. Y en ambos casos también el Ejército americano afirma su presencia para garantizar sus intereses.
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