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Los héroes están cansados

jueves 29 de julio de 2010, 19:40h
Canta uno de los personajes del Simón Bocanegra de Giusseppe Verdi que todos los días enjuga el llanto como la aurora el rocío de las flores.

Desconozco si a finales del siglo XIX cuando, en su versión revisada, se estrena la ópera en la Scala de Milán, el estado ambiente era para llorar. Pero el presente no tengo duda que lo es. La crisis económica acrecienta el drama, pero aún abstraídos de sus efectos devastadores, y contemplando el panorama (perdón por el galicismo) no hay asa a la que agarrarse por más voluntarismo que pongamos.

Para quienes no creemos en el poder de las masas (ahora llamados colectivos), sino que confiamos en la capacidad y arrastre de los líderes que enarbolaban los cambios que hacen progresar a las sociedades.

Los héroes están cansados, asegura Anna Gavalda, la joven autora quien ha devuelto frescura a la literatura francesa. Se encuentran mas bien agotados, extintos, desaparecidos. En el ámbito de lo público impera la mediocridad envuelta en fatuidad (esa mezcla venenosa de estupidez y de arrogancia). Se hinchan como globos de feria para repetir cuatro consignas y media descalificación destructora del adversario. Se rebozan en el fango del fondo del estanque que remueven con sus manazas para que suba a la superficie y termina por ensuciarlo todo.

El animalario político español denota, sobre todo, ausencias, demasiadas ausencias. Líderes y héroes huyen asqueados, temerosos de perder su independencia y de ser secuestrados por el cainismo. Líderes y héroes se quedan fuera del escenario político hundido en sus horas más bajas, carcomido por aficionados que se creen autosuficientes en su mirada vacía.

Los diferentes G (8, 14 ó 24) tampoco alientan la esperanza. Son malos tiempos para la lírica y por todos los continentes cuecen enclenques administradores de la nadería que promueven programas de coyuntura o respuestas que se agotan en el titular periodístico. Ni con el candil de Diógenes ni con la linterna más potente es posible encontrar una migaja de medioesperanza en el escenario mundial. Por eso cada vez más personas y con la voz más alta se desenganchan y parapetan en su refugio, tapándose con ambas manos para evitar el impacto de los ladrillazos.

Enrique Arnaldo

Catedrático y Abogado

ENRIQUE ARNALDO es Catedrático de Derecho Constitucional y Abogado. Ha sido Vocal del Consejo General del Poder Judicial

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