Las complicaciones imperiales de Estados Unidos en el macizo afgano. III: La silueta de un protectorado
viernes 30 de julio de 2010, 21:01h
Desbordando el relevo de esta crisis político-administrativa en el seno del Establecimiento americano, lo que parece haber complacido a las filas republicanas de Estados Unidos, circula en medios concretos de Islamabad una composición interesante de lugar, hechos y actores.
Como el lector recuerda, Estados Unidos venía apostando desde los años 90 por la viabilidad de un régimen constitucional en la forma, pero militar-militarista en el fondo, para Paquistán. La inclinación definitiva hacia la dictadura militar vino marcada por el ascenso de Musharraf. Con la bendición de George Bush, en particular después de lo ocurrido el 11-S, Paquistán pasaría a jugar la función de país clave para la estrategia americana a desarrollar en la bisagra afgano-paquistaní, -en cuya frontera compartida, en las estribaciones del Himalaya, se supuso que se escondía Ossama bin Laden, esa fijación obsesiva de la Casa Blanca-.
En una situación tan delicada como la que atraviesa el teatro de operaciones en estas fechas, se está barajando la especie de que el general en jefe del ejército paquistaní (Ashfaq Pervez Kayani) acepte ser “procurador” en la guerra que talibanes y americanos (con respaldo de la ONU) llevan haciéndose desde hace seis años.
En efecto, el general Kayani, con toda la cohorte de oficiales, tropa -e infiltrables en el seno de agrupaciones tribales ligadas a los insurrectos afganos, podría emerger en calidad de mediador oportuno entre los combatientes de esta guerra prolongada.
Podría ser que no se le escape a Obama que el ejército y clanes de intereses paquistaníes concretos no harían ascos a la idea de compartir un protectorado en Afganistán, o algo por el estilo, si llegara a plantearse abiertamente la cuestión. Hay razones poderosas, pues, que impulsan a ello, aunque la alianza de Paquistán con Estados Unidos le impida y desaconseje dar un paso en esa línea sin pensárselo antes más de dos veces.
El general Kayani podría intentar atraerse a la “red afgana de Haqqani” para aislar a los talibanes más irreductibles, con vistas a facilitar así la disolución gradual de los resistentes. Ello significaría la desembocadura hacia un ajuste del conflicto que convendría a Estados Unidos y a ciertas aspiraciones hegemonistas de Kabul frente a su rival, la India.
Somos conscientes de que una especulación de esta suerte conduce demasiado lejos, pero no nos resignábamos a no esbozarla porque con este tema parece que se está especulando mucho últimamente.
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Historiador. Profesor emérito (UNED)
VÍCTOR MORALES LEZCANO es director del Seminario de Fuentes
Orales y Gráficas (UNED) y autor de varias monografías
sobre España y el Magreb
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