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Somalia: una propuesta de acción conjunta de la UE

martes 03 de agosto de 2010, 21:09h
Los asaltos contra navíos extranjeros en las aguas de Somalia y en las aguas internacionales cercanas a Somalia se han incrementado exponencialmente desde 2005. Los ataques de los piratas somalíes se dirigen contra buques cargueros, super-petroleros, barcos de pesca (como los españoles “Playa de Bakio”, Playa de Aritzatxu, Playa de Antxoras y el “Alakrana”), y contra navíos de la ONU que transportan cargamentos del Programa Mundial de Alimentos. Los episodios de ataque y secuestro de barcos se han multiplicado y con ellos la amenaza directa a los intereses nacionales de los Estados afectados, convirtiéndose en un tema importante para la opinión pública de los respectivos países.

La ONU, la OTAN y la UE han tenido que posicionarse, autorizando a los Estados miembros a desplegar flotas de buques de guerra a modo individual e incluso misiones internacionales contra la piratería: como la flota multinacional “Combined Task Force 150” vinculada a la operación “Libertad Duradera en el Cuerno de África” de la OTAN, y la operación “Atalanta” de la UE. Junto a ellas, fuerzas navales de China, Corea del Sur, India, Rusia y multitud de otros países patrullan las aguas infestadas de piratas del Cuerno de África intentando aportar seguridad en un escenario de operaciones tan extenso como difícil. Es importante destacar que la operación “Libertad Duradera en el Cuerno de África” de la OTAN une los esfuerzos de la Alianza Atlántica a los esfuerzos de EE.UU., desde el Mando Militar estadounidense para África, operativo desde octubre de 2009, en la lucha contra Al-Qaeda, la Unión de los Tribunales Islámicos y los piratas somalíes.

La situación de acoso a navíos europeos, que promovió el despliegue de la operación “Atalanta”, y que tuvo uno de sus momentos más álgidos con el secuestro del pesquero español “Alakrana” provocó todo un intercambio de declaraciones en España que demostraron la inexperiencia y escasa capacidad del gobierno Zapatero ante la problemática existente, que afecta directamente a los intereses nacionales de España en el exterior. Las continuas recomendaciones por parte del Ministerio de Defensa (dirigido por la inexperta Chacón), a fin de que los pesqueros contratasen seguridad privada para protegerse, mostraron una ignorancia total por parte del gobierno español a la hora de identificar los medios al alcance de España y de la UE para promover una acción conjunta internacional, que bajo el amparo de la ONU erradicase la inseguridad en las aguas del Cuerno de África, frenando la oleada de ataques piratas a nuestros barcos.

El gobierno español se ha destacado especialmente desde 2008 por su actuación pusilánime, frenando la acción de los efectivos de la Armada destacados en la zona y apoyando cualquier medida política que evitase el uso más que legítimo de las capacidades militares españolas. El apoyo reciente del gobierno Zapatero al dispositivo de la UE para entrenar a miembros de las “fuerzas de seguridad” de Somalia en los países vecinos es otra muestra directa del limitado entendimiento que existe en Madrid sobre la realidad política e institucional en Somalia. Una realidad que nos muestra que el gobierno en Mogadiscio no controla más allá de la capital, en un país totalmente desarticulado, con líderes tribales regionales que actúan como verdaderos soberanos sin ningún control centralizado, donde las redes de piratería controlan las zonas costeras y promueven un negocio internacional que mueve millones de Euros al año. Así pues, lo de entrenar a miembros de las “fuerzas de seguridad” somalíes en Uganda o en Kenia no es más que otra pose de cara a la galería que obviamente permitirá deshacerse de ingente cantidades de dinero público, pero que no aportará ningunos resultados, ya que además los gobiernos europeos que tan alegremente han apoyado lo de entrenar a operativos somalíes en otros países no tienen ninguna garantía de que los somalíes entrenados por ellos no acaben siendo los mismos que asalten los buques europeos en el futuro.

Desde esta coyuntura y ante la grave situación creada con los apresamientos de pesqueros españoles y otras embarcaciones, nosotros proponemos que España impulse en el seno de la UE una iniciativa clara para desplegar una Misión Militar-Civil de la UE en Somalia, complementando a la ya desplegada operación “Atalanta”, que por sus condiciones de despliegue tiene muy difícil aportar la seguridad que se requiere. Lo ideal en la coyuntura política actual en España es que el gobierno Zapatero dimitiese y fuese sustituido por otro nuevo lo antes posible, para poder empezar a afrontar la realidad de crisis político-económica en nuestro país y para poder presentar esta propuesta en la sede de la UE. El gobierno actual carece por completo ya de credibilidad alguna por lo que no sería un interlocutor válido para llevar a la mesa en Bruselas esta propuesta de acción en Somalia. Tanto Zapatero como Moratinos y Chacón carecen de la más mínima credibilidad para hacer una propuesta como esta, tras tantos años de descoordinada labor internacional.

Está claro que los Estados europeos por sí solos no pueden afrontar individualmente el desafío que supone combatir la piratería en el Cuerno de África. Sin embargo, la UE, bajo mandato de la ONU, dispone de los medios y experiencia necesaria para desplegar una misión de estas características en un plazo relativamente corto, por lo que podría estar capacitada, si se evitan los muchos errores de las misiones internacionales bajo mando UE hasta ahora y si se ponen en marcha las medidas político-militares adecuadas, para liderar una operación como esta.

Que la UE asuma un reto de estas características, solucionando un problema que afecta a los Estados europeos directamente, haría que la opinión pública europea viese positivamente la existencia y el desarrollo de la propia UE, que acomete la respuesta a los problemas de la ciudadanía y que refuerza el concepto de acción común europea. Desde esta perspectiva, esta iniciativa podría ayudara a devolver a la ciudadanía -española y europea- la confianza en sus instituciones, puestas a trabajar de modo pro-activo para solucionar los problemas de los ciudadanos.

Nuestra propuesta consiste en movilizar los recursos de la Comisión Europea y de la Oficina de la Alta Representante para Política Exterior de Seguridad y Defensa (PESD), para coordinar un despliegue Europeo integral y sin precedentes en la región destinado a:

1. Establecer un marco de seguridad y libertad de movimientos para nuestros navíos y los de la Comunidad Internacional, en las aguas somalíes e internacionales, neutralizando las bases de los piratas en tierra antes de que estos se hagan al mar para atacar a los navíos europeos.

2. Promover programas en Mogadiscio de consolidación de las estructuras gubernamentales, fortaleciendo activamente la presencia del gobierno de Somalia en las regiones costeras desde las que en la actualidad operan los grupos de piratas que amenazan la seguridad de los navíos europeos e internacionales.

3. Desarrollar (a través de EuropeAid, la Agencia Europea de Cooperación al Desarrollo) políticas de ayuda al desarrollo que aporten a las poblaciones locales de la zona una alternativa de futuro al margen de las actividades delictivas de los grupos dedicados a la piratería.

4. Establecer una cooperación judicial y policial efectiva, dentro y fuera de la UE, que permita desmontar los centros financieros de la piratería, que parecen estar en las capitales financieras europeas.

5. Reforzar la acción exterior conjunta de la UE, coordinando el trabajo de múltiples agencias: FRONTEX, EUROPOL, EuropeAid, Comité Militar de la UE de cara a proyectar la acción común de la UE en el Cuerno de África.

6. Ayudar a aportar a los ciudadanos de la UE y por ende a todos los de las naciones beneficiadas, incluida la propia Somalia, la seguridad que merecen por parte de sus gobiernos.

Desde este planteamiento coherente de acción exterior coordinada a través de las instituciones europeas del Tratado de Lisboa, la UE debería:

1. Establecer una base conjunta de la UE en las costas de Somalia, cuya posición exacta deberá ser decidida por expertos militares y civiles de la UE, y tras el oportuno acuerdo diplomático que permita el despliegue en la zona, acuerdo que deberá ser suscrito con el gobierno somalí, proporcionando así el consentimiento necesario para el despliegue e intervención de elementos internacionales en el territorio de aquél país.

2. Efectuar un despliegue conjunto de personal especializado de la UE, tanto militar como civil en dicha base:
1. personal militar bajo bandera UE: Fuerzas Navales, Infantería de Marina, Operaciones Especiales, Inteligencia militar, Logística.
2. efectivos de la agencia FRONTEX: policías de fronteras, oficiales de inteligencia civil, satélites, bases de datos.
3. efectivos de EUROPOL: promoviendo la coordinación con INTERPOL y las agencias policiales en los países de la región.
4. personal especializado de EuropeAid, desarrollando programas de ayuda al desarrollo alternativos para la población local.
5. personal de la administración de justicia bajo la coordinación de EUROJUST: jueces, fiscales, abogados de los países de la UE interesados, para articular un sistema de juicios rápidos in situ, evitando costosas deportaciones y traslados a Europa de los acusados por piratería.
6. personal diplomático de la UE, para mantener una comunicación diplomático-política preferente con los gobiernos locales implicados y para promover programas de desarrollo democrático, económico y político de la región.


El despliegue en las costas de Somalia de una base de la UE de estas características tendría de por sí un efecto directo sobre la realidad sobre el terreno, desincentivando la acción de las mafias dedicadas a la piratería, promoviendo vías alternativas de desarrollo económico para las poblaciones de la región que nutren en la actualidad las redes de piratas, promocionando la estabilidad regional, y reforzando la visibilidad de una UE activa y coherente con el mandato ciudadano de que sus instituciones sirvan para corregir los problemas reales de la ciudadanía.

Perder una oportunidad como esta para articular la acción coordinada conjunta de la UE supondría un nuevo episodio de suicidio político en Europa. Algo que dada la actual coyuntura internacional, desde nuestro punto de vista, Europa no se puede permitir.

Los romanos decían “VIRTUS UNITA FORTIOR”, la virtud unida es más fuerte. La unión hace la fuerza. Sin duda, un lema que debe inspirar e impulsar activamente el futuro de la UE si no queremos que cada vez más ciudadanos le acaben dando la espalda al entramado institucional europeo que tanto nos ha costado construir.


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