Mercosur avanza pero no se moja
jueves 05 de agosto de 2010, 00:00h
Al fin los países del Mercado Común del Sur (Mercosur) lograron un acuerdo para establecer un Códico Común aduanero, algo que llevaban dos décadas tratando de consensuar sin mucho éxito, un fracaso que auguraba más la eventual extinción del bloque que su continuidad. Entre fotos sonrientes los presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva; Argentina, Cristina Fernández de Kirchner; Paraguay, Fernando Lugo y Urugay, José Mujica, celebraron lo que para los escépticos parecía imposible: un encuentro fructífero, lleno de avances, que concluyó con la puesta en marcha de un proyecto más claro. No obstante, el cuarteto regional dejó a un lado, un tema que debió se tratado en la agenda: el conflicto entre Colombia y Venezuela.
Pese a que en retrospectiva esta Cumbre del Mercosur ha sido una de las que más avances a ejecutado de cara al diseño de una sociedad suramericana, es necesario destacar que la omisión de la crisis diplomática y sus razones dentro del encuentro, fue un gesto que podría calificarse de irresponsable, debido a que uno de los países en conflicto, Venezuela, busca hacerse un puesto dentro de la organización. El hecho de que el gobierno de Hugo Chávez se vea implicado con la narcoguerrilla colombiana, ha de preocupar a los estados miembros de esta asociación que comienza a ver verdaderas luces en el camino.
Los pocos pronunciamientos que hubo referente a este caso, fueron más un llamamiento a la calma que la necesidad de abordar un asunto que compromete a la estabilidad de la región, por lo que no debía haber sido tomado como un incidente diplomático aislado entre dos naciones con gobiernos disímiles.
Quedó claro que en el Cono Sur nadie quiere mojarse y la región opta por esperar a que el debate se cueza en la Unasur en donde tiene más posibilidades de ser llevado al terreno del eje de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA); es decir, condicionado a favor del Gobierno de Chávez. Ahora bien, Colombia asegura que lo presentado ante la OEA es sólo la punta del iceberg de la información que posee sobre la presencia guerrillera en Venezuela. De ser esto cierto, cabe el interrogante de si Mercosur seguiría contemplando seriamente en otorgarle el carné de socio del “club” al caudillo mal llamado “bolivariano”. Cualquier demócrata, en su lugar, se lo replantearía.