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Rusia pelea

Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
sábado 07 de agosto de 2010, 20:02h
En España conocemos demasiado bien el azote del fuego en verano. Cada año llegan a nuestras pantallas las imágenes del monte en llamas, las alertas de incendio y los valientes que luchan contra las llamas. Los miembros de retén de Guadalajara acorralados y muertos por el fuego están en la memoria de todos.

Este año Rusia arde y el humo cubre Moscú. Las altas temperaturas y la sequía han propiciado que el país euroasiático sea pasto de las llamas. El Primer Ministro Putin y el Presidente Medvedev se han hecho cargo de la crisis y despliegan una actividad frenética. Por doquier, los rusos se afanan en combatir a brazo partido contra un enemigo mortal que arrasa bosques y cosechas. Hay zonas con restos radiactivos que las llamas podrían alcanzar.

Así, el ejército ruso se ha desplegado para hacer frente a este enemigo traicionero y astuto que no conoce el miedo ni la tregua. Los casos de heroísmo ante las llamas ya se cuentan por centenares. Hay gente que –cuando los medios son insuficientes- ayuda como puede: cubos, mangueras caseras, camiones particulares… Todo sirve cuando la tierra está en peligro.

Hay incendios subterráneos que atacan la masa de turba de la tierra y otros en la superficie que devastan los fabulosos bosques de Rusia. El río Moscova tiene medusas por el aumento de las temperaturas mientras las cosechas se resienten de la sequía. Todo el mundo teme ya un aumento del precio del trigo como el que se vivió entre 2007 y 2008.

Así, el pueblo ruso lucha –una vez más- contra un enemigo que se cobra un tributo en vidas humanas. Hasta ahora, han muerto cincuenta personas, pero el número de afectados se cuenta por miles. El Presidente Dimitry Medvedev ha donado dinero de su propio patrimonio para ayudar a los damnificados. El humo que cubre algunas zonas se puede ver desde el espacio como demuestran fotografías de la NASA.

Reconozco que admiro a estos rusos que pelean a brazo partido contra los elementos. Las reformas del sistema de prevención de incendios diseñaron una estructura muy compleja que dejaba buena parte de la responsabilidad en los gobiernos locales. Ahora hay voces que lamentan la insuficiencia de medios y los problemas organizativos. También de eso sabemos mucho en España. Ahora bien, hay que admitir la excepcionalidad de Rusia. A todos los invasores de esta tierra los han derrotado el pueblo y la tierra, ese prodigio que se extiende desde Europa hasta el Oriente Lejano y el Ártico.

Mi profesora de ruso, oriunda de Siberia, solía decir que a orillas del lago Baikal hacía mucho calor en verano. La verdad es que siempre pensé que mucho calor allí no debía de ser como el que puede hacer en Córdoba, Jaén o Linares a finales de julio en torno a las tres de la tarde. Ahora, viendo las temperaturas en Moscú y el humo que lo cubre no puedo evitar conmoverme. Rusia sufre el azote de la sequía, el fuego y el calor como tantas veces lo ha sufrido España.

El fuego será derrotado. Al final, estos eslavos pueden con todo a fuerza de valor y de sacrificios. Ahí están los inviernos con ventisca, los otoños con barro y las tormentas en el ártico. Hacen falta centenares de maquinas quitanieves para permitir que el tráfico circule por Moscú en invierno y ahí están los rusos dale que te pego empeñados en vivir en un sitio donde en invierno te mueres y en verano –como estamos viendo- te ahúmas y te asas. Sería irónico si no fuese trágico.

De todos modos, estoy seguro de que, en algún sitio, hay algún ruso que aprieta los dientes y tararea una cancioncilla mientras acecha la ocasión propicia para contraatacar y derrotar al fuego. Desde que el Príncipe Ígor partió al combate junto a su hueste hasta la actualidad, este pueblo está acostumbrado a recibir golpes sin doblegarse.

Ojalá derroten pronto al fuego.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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