Malas noticias gitanas
viernes 13 de agosto de 2010, 19:46h
Después de una ausencia de varios meses, llega a mis manos mi “Nevipens romani” que traducido del lenguaje gitano quiere decir “noticias gitanas”. El subtítulo reza: “Publicación quincenal en defensa de los derechos humanos contra el racismo y la discriminación.
El primer impulsor de la justísima reivindicación de un pueblo que sigue sin encontrar su camino de Damasco, es un escritor importante que además trasciende en sus justas protestas: Juan de Dios Ramírez Heredia, que fue eurodiputado en el Parlamento Europeo de Strasburgo.
Durante los periodos legislativos nos encontramos en esa ciudad de las cigüeñas que han superado el ancestral miedo al frio y que se convirtieron en ciudadanas permanentes del lugar. Por aquel entonces ocupaba igual puesto Manuel Fraga Idibarne que junto a Otto de Habsburgo era la figura política de mayor proyección en la Asamblea.
También figuraba en los bancos conservadores Concha Llorca escritora levantina, que figura por derecho propio entre las más importantes figuras literarias españolas del siglo XX.
Mucho antes que en Cataluña se empezaba a debatir la cuestión de la tauromaquia. Nada menos que en el debate se proponía la conveniencia de condenar moralmente a la Fiesta Nacional española. En el mismo paquete iba a debatirse la condena a la caza cruenta de las focas y de otros animales, como los visones.
Personalmente, por mi cuenta y bastante riesgo-enviado especial de varias publicaciones españolas- propuse al torero, entonces novillero, Julio Aparicio que, una vez mas, agarrase al toro por los cuernos y se prestase a defender a lo que era su vocación y al mismo tiempo su profesión.
Busque a los defensores idóneos a los que se sumaron y ya citado Fraga, Carmen Llorca, Cabrera ex presidente de los futbolistas españoles y abogado y catedrático brillante, Carmen Díaz de Rivera y Fernando Suarez que, una vez que triunfamos en la defensa, la remato en otro ruedo, en Hemiciclo del Parlamento. Yo seguía la sesión desde una de las tribunas dedicadas a los periodistas. Suarez se llevo la mano a la cabeza, se des montero imaginariamente y me brindo la faena que hizo que los defensores de los toros saliésemos por la “puerta grande”.
Juan de Dios Ramírez Heredia, era uno de los nuestros.
El había asumido la defensa de los de su raza, los gitanos. Por aquel entonces la discriminación de los suyos estaba vigente. Que apareciese un gitano escritor, torero, financiero, magistrado o simplemente empleado de banco, era casi imposible.
Transcurrieron muchos años de lucha. Lucha inútil porque eran los mismos gitanos los que echaban por tierra su defensa. Lo primero que era necesario conseguir es que esa raza, con tantas cosas malas y muchas más magnificas, sintiese orgullo de su sangre y la honrasen con buenos propósitos.
Leo, en primera página del periódico romani que la prensa actual sigue usando los peores tópicos sobre la comunidad gitana. Denuncian que de nada servirán los programas sociales de lucha de absentismo entre los gitanos, la promoción profesional de la salud o de la liberación de la mujer sino se gana la batalla de los medios de comunicación social.
Una de las quejas es la de que los gitanos siguen por el buen camino y que todo se echa por tierra si aparece publicado un conflicto entre los propios gitanos.
“Lo que no se dice, lo que nunca sale en los medios son las cosas positivas”.
El conflicto no alcanza sus mayores dimensiones en España. En Paris hay miles de gitanos marginados en barrios de chabolas. En Valencia se han celebrado jornadas sobre el acoso y violencia escolar que sufren los gitanos.
Son espeluznantes las noticias que nos llegan de los pueblos españoles.
También se exponen ejemplos del coraje de algunas personalidades nacidas entre los gitanos. Celia Gabarri, licenciada en trabajos sociales y antropología y pide que la comunidad gitana se adapte a los nuevos tiempos, que no se quede estática, porque una cultura que no se mueve se muere.