SALGADO, BIBIANA, MALENI, DE LA VEGA Y CHAVES
sábado 14 de agosto de 2010, 16:45h
¿Quién se acuerda hoy, salvo los historiadores especializados, de quién fue el ministro de Justicia de Felipe III, el ministro de Hacienda de Felipe IV, el ministro de Fomento de Carlos II? ¿Quién conoce los nombres de los altos funcionarios que ejercieron el poder administrativo en aquellos reinados cuando en el Imperio español no se oscurecía el sol? Pero de Quevedo, de Cervantes, de Lope de Vega, de Góngora, de Calderón sí que se acuerda de gente. Y no sólo se acuerda. Siguen vivos. Se les lee, se les recita, se les representa.
Dentro de cien años, nadie sabrá quién fue Elena Salgado ni Bibiana ni de la Vega ni Chaves ni siquiera Maleni. Pero el ciudadano medio conocerá perfectamente a Juan Ramón, a Machado, a Lorca, a Alberti, a José Hierro. Y sus versos seguirán recitándose.
Me regocija contemplar la condescendencia con que algunos políticos tratan a la poesía, el contenido desdén por algo que no les importa porque no da votos, el desprecio por unos seres absurdos, los poetas, que ni siquiera pueden dar la lata declarándose en huelga. Pero de la misma manera que hoy se recita Amor constante después de la muerte y la gente sigue emocionándose con el “serán ceniza más tendrá sentido, polvo serán mas polvo enamorado”, dentro de cien años se recitará con la misma fuerza de ahora el soneto Vida de Hierro, porque “qué más da que la nada fuera nada, si más nada será después de todo, después de tanto todo para nada”.
El estiaje del ferragosto, en la fiesta de la Virgen y la pereza, me traen a vuela pluma esta reflexión veraniega que deposita sobre la España entumecida, tumbada al sol de la molicie.
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de la Real Academia Española
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