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Tono, la ingeniosidad misma

Juan José Alonso Millán
lunes 30 de agosto de 2010, 21:21h
Antonio de Lara se llamó enseguida Tono. Vino al mundo un día en que su madre no estaba en casa, como dijo Mihura. Nació en Jaén en 1896 y ochenta y dos años más tarde subía al cielo a contar chistes a los ángeles sobre una nube blanca. La alineación de los tíos más graciosos del siglo XX fue Ramón Gómez de la Serna, Jardiel, Nacille, López Rubio, Mihura y el más ingenioso de todos, Tono. “Está usted muy cambiado señor Gómez / Es que no soy el señor Gómez / Pues más a mi favor.” Con este chiste en portada, se lanzaba al mercado una nueva revista de humor; LA CODORNIZ dirigida por Mihura. Este dibujo cambió la manera de reír en nuestro país. “Una señora se dirige a un guardia, “Señor municipal… dos hombres me persiguen… detenga al bajito” Tono nunca dejó de ser un niño. Jamás pisó una escuela y cuando le preguntaban ¿Cómo es usted tan sabio? Es respondía que ya no pudo hacer el bachillerato, porque estaba estudiando.

Estudiando para inventor, que era lo suyo. Ideó una maquina de pelar patatas de tamaño colosal. Se introducía una patata y a los diez minutos salía pelada. Lo malo es que la maquina sólo servía para una patata. Un día se fue a París y se puso a dibujar paro varía s revistas elegantes Tono era un figurín distinguido especializado en corbatas. Se vino a España con la pretensión de escribir funciones de teatro. Por entonces, Ionesco no era conocido ni en su casa cuando Tono estrena con Mihura; NI POBRE NI RICO, SINO TODO LO CONTRARIO, el absurdo puro y duro, años antes del académico francés. “¡Qué raro, no tiene la letra fu!”. Es verdad, entonces ¿Cómo se escribe fuego?”.

Todo esto, se pateaba durante la representación de la obra dirigida por Luis Escobar en el María Guerrero. Su teatro estaba basado en el estudio de personajes. Había venido a un mundo de señoras y señores instalados en el sentido común, al calor del tópico, rodeado de la rutina y bañados en la estupidez. Recuerdo algunos títulos memorables; GUILLERMO HOTEL, QUE BOLLO ES VIVIR, UN DRAMA EN EL QUINTO PINO, LOS MEJORES AÑOS DE NUESTRA TIA, FRANCISCA ALEGRE Y OLÉ Y FEDERICA DE BRAMANTE en verso y todo. “Cuando me acuesto a dormir, pongo dos vasos en la mesilla de noche, uno lleno de agua por si tengo sed y otro vacio, por si no tengo sed. “Hizo películas como guionista y colaboró de cuantas publicaciones de humor nuevo salían al mercado.

Mi amistad con Tono, viene desde DON JOSÉ que dirigió Mingote, o él y a su mujer, la bella Cloti, los quise hasta el final.

Tono inventó el chiste con doble espoleta. Cuando lo inventaba se reía como un nió y hasta lloraba y cuando lo contaba, no paraba de reír. Su risa como sus dibujos eran aparentemente ingenuos, llenos de bondad, ilógicos y poéticos. No conoce la mala leche ni el lenguaje soez. El humor del absurdo, no está al alcance de la vulgaridad y juega con la inteligencia. “Iban a Málaga en coche conducido por Neville, López Rubio, Mihura y Tono. Por la carretera Necille atropelló a un conejo, unos metros más tarde volvió a atropellar a una gallina, inmediatamente Tono aconsejó; mira a ver si atropellas un poco de arroz”. Una mañana en el Gijón, le pedí que entrara en el Consejo de la SGAE, con Ruiz Iriarte. Me preguntó, que cuanto se ganaba. Le respondí que solo las dietas, lo justo para coger el tranvía. En aquellos tiempos los que trabajábamos para los autores, no ganábamos nada. Tono me respondió que hasta que no tuviera un sueldo, no iría.

Cuando llegó a Madrid, entró a trabajar en un periódico; “¿Qué escribe usted?, yo la palabra caballo. Muy bien, pase a aquel cuarto y ya le avisaremos. La salsa estaba repleta de compañeros, que hacían crucigramas. Cuando había que escribir la palabra caballo, me llamaban y yo la escribía. Tono nació en tierras de Cazorla. Una noche en Córdoba, mirando el Guadalquivir, le dije a Mingote “Y pensar que a este río lo he visto yo nacer.” En la época de Hollywood, Tono fue invitado a cenar a casa de unos ricos. Por la cuestión horaria llegó tarde y ya habían cenado. Tono estaba muerto de hambre. “No hay nada, pero le daremos un helado “. Tono se lo tomó y comentó, “gracias, es lo primero caliente que me meto en el cuerpo”.

Podría estar años, contando anécdotas y chistes de este genio. Sólo he querido recordarle con estar breves pinceladas _con mi admiración al gran maestro y mi cariño de amigo. Mi profundo agradecimiento, por habernos hecho más felices. Se te echa de menos, en este tiempo de monólogos soeces, televisión basura y cine de Torrente. No vuelvas Tono lo pasarías fatal y tu llanto no sería de risa.

Juan José Alonso Millán

Comediógrafo

JUAN JOSÉ ALONSO MILLÁN es comediógrafo

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