Con Sofia Coppola ha llegado la esperanza de buen cine a La Mostra y, también, el lleno absoluto en el patio de butacas del pase de prensa. Si ayer los cinco primeros minutos de “Machete” fueron un verdadero sobresalto, los de hoy de “Somewhere” han sido un auténtico tedio. Menos mal que a medida que iba avanzando la historia conseguía meterte en situación y crecer con el personaje, aunque el interés no fuese directamente proporcional al guión de la hija del maestro Coppola.
Lo que sí ha quedado en evidencia es la empatía entre la directora y los críticos de cine. La
ovación, larga y cerrada, al final del pase de prensa dejó constancia de que el apellido
Coppola pesa mucho. Y, aunque la hija haya heredado pocas habilidades creativas de su padre, no cabe duda de que cae en gracia. Y ya se sabe que siempre es mejor eso que ser gracioso.
“Somewhere” es marca de la casa. Ciertamente intimista, inquieta, con grandes reveladores silencios y, eso sí, con algunos golpes de sarcasmo que ya vimos, en su día, en “Lost in Traslation”. El argumento de esta nueva propuesta se desarrolla en Los Ángeles. El protagonista es un depravado actor de Hollywood (interpretado por
Stephen Dorff) que refleja fielmente cómo es la vida de las celebrities en la meca del cine.
Siempre he mantenido que ser una
estrella, un triunfador en demasía, tiene más cosas en contra que a favor. La fama está bien, pero en su justa medida. Cuando no te permite disfrutar de lo que tienes, ver el valor en las cosas cotidianas, en el disfrute de la familia, de los amigos y de la vida en su sentido más amplio, posiblemente te conviertes en un infeliz.

Esto es lo que le ocurre a Johnny Marco, un actor en la cima al que sólo le preocupa disfrutar de los vicios de la vida, los lujos que le proporciona su estatus y poco más. Su día a día se centra en conducir su Ferrari,
coleccionar mujeres de una noche, mezclar pastillas con alcohol y dejarse llevar por el camino fácil. Sin embargo, su vida cambia cuando su ex mujer deja a su cuidado a la hija de once años que tienen en común. La convivencia fraterno-filial va descubriendo en él matices que tenía dormidos y sensaciones que le hacen recapacitar.
Se agradece el cameo, de apenas treinta segundos, de
Benicio del Toro y el guión de Coppola a la televisión italiana que recupera, para una entrega de premios en una cadena nacional, a unas Barbie “mamachicho” que arrancaron los primeros aplausos de una audiencia entregada al talento de la realizadora americana.
Esta noche se entrega el
León de Oro a
John Woo por toda su exitosa carrera.Tras la inesperada presencia de anoche -en la alfombra roja- de Naomi Campbell, hay quien habla de más sorpresas para hoy. Nosotros, mientras tanto, acudiremos a ver “Happy Few”, la película francesa de la que todos hablan por su provocación. Además, esperamos con expectación –en la jornada de mañana- “A letter to Elia”, firmada por
Martin Scorsese. Algo que, a priori, es garantia de éxito...