www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Patxi, solo ante el peligro

Regina Martínez Idarreta
domingo 05 de septiembre de 2010, 04:36h
Puedo pasar y tolerar muchas cosas. Juro que cada día me vuelvo más tolerante, aunque quizás sea más apropiado hablar de pasotismo. Cuando un ligero deja vu se apodera de mí a la hora leer a los periódicos, parece como que se me quitan las ganas hasta de indignarte. Incluso me produce más risa que otra cosa ver la cara de arrobada con la que mi admirada Leire Pajín observa a los hermanos Castro. Cuando creo que no se puede ser más tonta, ella, que ve la vida en proporciones cósmicas y planetarias, siempre se supera.

Pero con lo que sí que no paso es con el aire de soledad que se le ha quedado a mi lehendakari, después de que Zapatero esté a punto de asestar la enésima puñalada trapera de su admirable carrera política. Aún me acuerdo de aquellos días en los que se le conocía como Bambi. ¿Bambi? ¡Ja! Que se lo pregunten a Maragall, a Montilla, al ERC, a Rajoy o a todos quienes han sido lo suficientemente ingenuos como para pactar con una persona que carece de cualquier principio. Yo creo que el nombre de hiena le iría mejor. Y no es que me las quiera dar de moralista. De hecho, no espero de un gobernante una deliciosa y firme escala de valores morales. Pero sí que tenga claros los principios básicos del gobierno de un Estado. Que por encima de todo vea y sepa que él no deja de ser un eslabón más de una cadena que ni empieza ni termina en él. Quienes piensan lo contrario son unos peligrosos iluminados que confunden convicciones y corazonadas con decisiones serias y racionales. No les tengo miedo a los malos inteligentes. Por lo menos ellos tratan de buscar su beneficio y, si les pillas de camino, quizás hasta puedes salir ganando. Pero sí les tengo terror a los tontos, porque nunca descansan y son capaces de tirarse por un precipicio y arrastrarnos a todos con ellos.

Y digámoslo alto y claro, Leire Pajín es el símbolo de quien le ha dado uno de los puestos con mayor responsabilidad del país: Zapatero. Un tonto convencido, sin principios éticos ni políticos; ignorante y arrogante que es capaz de vender a su madre y autoconvencerse de que la izquierda consiste en eso, si es él quien lo dice. A Zapatero le da igual que Patxi López y Antonio Basagoiti hayan logrado acabar, a fuerza de bendita “normalidad”, con la pesadilla vasca. No le importa arruinar la bonita primavera que estamos viviendo los vascos después de años de asfixia nacionalista. Cómo le va a importar si nos ha llevado a la ruina por mirar el dedo mientras los “agoreros” señalaban la luna. Qué puede haber más importante para un tonto iluminado que salvar su culo, aferrarse al sillón, aunque sea a golpe de traicionar a uno de los pocos políticos de talla que quedan en la política española. Qué le importa a él que Patxi López se quede solo ante el peligro, cual Gary Cooper, mientras los presupuestos que le van a permitir hundir a España un año más, salgan adelante.

Regina Martínez Idarreta

Periodista

Regina Martínez Idarreta es investigadora del Instituto Universitario Ortega y Gasset

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios