Las FARC dejan su tarjeta de visita
domingo 05 de septiembre de 2010, 10:24h
A Juan Manuel Santos no le ha hecho falta demasiado tiempo en el cargo para comprobar el poder destructivo de las FARC. De hecho, el actual presidente de Colombia ya tuvo ocasión de comprobar cómo se las gastan los narco-guerrilleros durante su etapa como ministro en el gabinete de Alvaro Uribe. En esta ocasión, le ha tocado ver como los protegidos de Chávez asesinaban a catorce policías en una incursión armada. Un atentado de una magnitud tremenda que, por desgracia, parece diluirse por tratarse de algo tan cotidiano como horroroso.
He ahí uno de los retos del presidente Santos: erradicar lo antes posible a una banda organizada de delincuentes que alterna secuestros, asesinatos y tráfico de drogas como principal seña de identidad. Semejante ejecutoria parece ser del agrado del presidente venezolano Hugo Chávez, que no sólo los acoge en su territorio sino que les brinda financiación y apoyo logístico. El que deje de hacerlo no debería ser sólo una prioridad del gobierno colombiano, sino del resto de estados iberoamericanos, España incluida. Sucesos como el reciente atentado retratan fielmente a las FARC. Tanto como el trato que dispensan a sus cautivos, o como el daño que causan al mundo entero con su tráfico de estupefacientes. De ahí que el problema de las FARC trascienda de lo meramente local y deba ser tenido en cuenta como una amenaza global.