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Primitivismo fiscal

miércoles 15 de septiembre de 2010, 16:45h
Los impuestos a las exportaciones están hoy en el centro del debate parlamentario en Argentina, ya que los partidos del arco opositor pretenden no solo reducirlos sensiblemente, sino también anular la posibilidad que en el futuro el Poder Ejecutivo pueda implantarlos o aumentarlos. Este debate parlamentario es totalmente original no solo en América Latina sino en el mundo, ya que ningún país de la región grava las exportaciones como lo hace hoy Argentina.

La aplicación desmesurada de impuestos a las exportaciones ha sido el instrumento elegido por el gobierno para centralizar unitariamente la caja, porque estos impuestos no se coparticipan a las provincias. Las exportaciones argentinas han venido creciendo, estimuladas por una onda expansiva de la demanda mundial potenciada por los asiáticos y sus demandas de alimentos, minerales y energía. Pero si se considera el resto de los países latinoamericanos se observa que los primeros lugares en el ranking de aumento en las exportaciones en esta década están ocupados por los otros tres miembros del Mercosur (Brasil, Uruguay y Paraguay), y también por Perú, Chile, Bolivia, Nicaragua y Colombia.

Nadie se puede sorprender por esta comparación cuando se presta atención a los sistemas tributarios en América Latina. La incidencia de los impuestos argentinos sobre el comercio exterior es la más alta no solo de los países del Mercosur sino de toda la región: 15 veces superior a la de México y Chile, 9 veces mayor a la de Perú y 7 veces superior a la de Brasil. En los últimos años el régimen tributario argentino ha consagrado como instrumento fundamental las retenciones a las exportaciones, no solamente las agrícolas, mineras, hidrocarburos y producciones regionales, sino también a todas las manufacturas Industriales.

Mientras se sigan gravando las exportaciones sin prestar atención a la existencia o no de ganancias, en una visión muy primitiva de la política tributaria, será difícil que el sector exportador argentino sustente en el largo plazo un proceso de crecimiento económico. La justificación distributivista de los impuestos a las exportaciones agroindustriales supone arbitrariamente que todos los productores son ricos y todos los consumidores son pobres.

Como la realidad es otra, los países que implementan en serio la equidad fiscal no abruman a sus exportaciones, sino que gravan a quienes tienen altas rentas y así transfieren recursos públicos a quienes tienen bajos ingresos, esta es la esencia del estado de bienestar creado en el mundo occidental a lo largo del siglo XX. Mientras se siga insistiendo con esta confusión, y se sigan perjudicando las exportaciones, no será fácil que se abran posibilidades para inversiones orientadas a una mayor inserción en los mercados mundiales en expansión, gracias al crecimiento de las naciones del Asia-Pacifico.

Argentina requiere un régimen tributario que no aplaste las exportaciones, abra posibilidades a nuevas inversiones y así contribuya a incrementar la producción y a crear más y mejores empleos.

Alieto Guadagni

Economista

ALIETO GUADAGNI es economista graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, con estudios de postgrado en la Universidad de Chile y Doctorado en la Universidad de California (Berkeley)

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