Marc Levy: El primer día. La aventura de amar como nunca te la han contado. Traducción de Zahara García González y José González Marcén. Planeta. Barcelona, 2010. 491 páginas. 20,50 €
¿Dónde empieza el alba? ¿Dónde se acaba el día? ¿Por qué millones de estrellas iluminan la bóveda celeste sin que nosotros podamos ver o conocer los mundos a los que pertenecen? ¿Cómo empezó todo? Estas son algunas preguntas que, en
El primer día, expone Adrian, un astrofísico griego, que vive y trabaja en Londres, especializado en las estrellas extrasolares. En el otro lado del mundo, en el Valle del Omo en África, trabaja Keira, una arqueóloga francesa, independiente y aventurera que quiere encontrar, cueste lo que cueste, los restos del primer homínido que caminó sobre la Tierra.
Durante la presentación de sus respectivos proyectos, a fin de recibir una beca de una Fundación, los caminos de los dos investigadores se cruzan por segunda vez en su vida y se reencuentran después de muchos años. Se dan cuenta de que sus campos de trabajo son contrarios, pero al mismo tiempo muy similares. Y así empieza su aventura: Keira y Adrian recorren el mundo persiguiendo lo que podría ser la respuesta a sus pesquisas, sin darse cuenta de que en realidad se buscan el uno al otro. Y cuando finalmente se atreven a admitirlo, tal vez sea demasiado tarde…
Marc Levy, uno de los escritores contemporáneos más leídos de Francia, autor de
Las cosas que no nos dijimos, atraviesa y describe a lo largo de este relato diversos lugares del mundo: Roma, París, Londres, Ámsterdam, Zurich y algunas ciudades de Grecia, Alemania, China, Chile y del continente africano, con muchos detalles y precisiones. Semejante itinerario viajero consigue ofrecer al lector una perspectiva geográfica y espacial muy interesante y lúdica. La portada y subtítulo del libro pudieran desorientar al lector, que –viendo solamente la primera página– se imaginará un libro lleno de amor y romanticismo. Pero no es “solo” una bonita historia de amor, es más: una
novela de aventuras que, aparte de describir el reto y la satisfacción profesional, logra plasmar la realización de un sueño común de dos personas.
Por Andrea Gort