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ZAPATERO Y EL REY

lunes 20 de septiembre de 2010, 12:18h
Y el rey de Marruecos, claro. Se volcarán las críticas sobre el presidente del Gobierno español porque la vida nacional está ya abrumada por las elecciones. No me sumo a esas críticas. España tiene un problema de envergadura en las relaciones con Marruecos y lo mejor es abordarlo de cara como ha decidido el presidente Zapatero.
La situación se muestra compleja pero está clara. Marruecos gasta cantidades ingentes de dinero en dominar el antiguo Sahara español. Lo considera territorio marroquí. Desde hace décadas Rabat torea a la ONU con ambas manos. Francia y Estados Unidos han cedido ya a la actitud marroquí. España, no. España sigue protegiendo, directa o indirectamente, al Frente Polisario, considerado por Rabat como una organización terrorista. Si España no se pliega a las exigencias marroquíes, el acoso a Ceuta y Melilla se intensificará. El islote Perejil fue una anécdota. Ceuta y Melilla constituyen al máximo problema internacional con que se enfrenta España.
Está claro que si Zapatero cede y nuestro país abandona su apoyo a la independencia saharaui, la situación se distensionará. El problema es que sólo por un tiempo corto. Pasado el agradecimiento, el rey de Marruecos continuará con el acoso a Ceuta y Melilla hasta el paroxismo final, con la diferencia de que ahora tiene que dedicar una parte sustancial de sus efectivos militares a proteger el Sahara.
Un embrollo, en fin, de espinosa solución. En todo caso que el monarca marroquí y el presidente español conversen es una excelente noticia, al margen de la crítica atolondrada y la política partidista.
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