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El presidente del Foro Español de la Familia presenta "en defensa de la familia"

"El sistema de pensiones sería viable si nacieran muchos niños"

viernes 01 de octubre de 2010, 16:03h
El aborto, la asignatura de Educación para la Ciudadanía, el divorcio exprés y el matrimonio, la educación sexual o cuestiones de bioética son algunos de los temas tratados en el libro “En defensa de la familia”, auténtico ideario del presidente del Foro Español de la Familia, que en una entrevista a EL IMPARCIAL ha explicado, por ejemplo, que "el sistema de pensiones sería viable si nacieran muchos niños".
El presidente del Foro Español de la Familia, Benigno Blanco, acaba de publicar “En defensa de la familia”, un libro del que tendrían que imprimirse más de cuatro millones si consiguiera llegar a cada una de las familias representadas, aunque, de momento, la primera edición es de seis mil ejemplares.

En una entrevista a EL IMPARCIAL, Blanco repasa cuestiones como el aborto, la educación de los hijos (tanto con la asignatura de Educación para la Ciudadanía como con la educación sexual), el divorcio exprés y el matrimonio o cuestiones de bioética como la reproducción asistida o la eutanasia convirtiéndose, de esta forma, en un auténtico ideario de la familia tradicional española.

¿Por qué era necesario escribir “En defensa de la Familia”?
Yo tenía una petición de muchas de las gentes que asisten a los actos y conferencias del Foro de la Familia de poner por escrito cuáles son nuestras ilusiones y los argumentos en los asuntos que hacen referencia a la familia, a la defensa de la vida, a la educación, etc.

Esta necesidad de la gente de tener buena literatura al respecto nace porque estamos en un ambiente social y político en el que la familia recibe muchos ataques y quienes viven en familia y aman la familia se sienten necesitados de buenos argumentos para posicionarse en estos debates. Con este libro intento transmitirles mis argumentos.

Entonces, cree usted que ha habido un incremento de los ataques a la familia como institución en los últimos años. ¿Existe alguna relación con la llegada de Zapatero al Gobierno?
Claramente. A poco que hagamos un repaso de las leyes promovidas por el presidente Zapatero tenemos la ley que suprimió el matrimonio para equipararlo a las uniones de personas del mismo sexo, tenemos la ley del divorcio exprés, tenemos las restricciones a la libertad de enseñanza en la nueva ley Orgánica de Educación, tenemos los ataques al derecho a la vida de la Ley de Técnicas de Reproducción Asistida, la Ley de Investigación biomédica y ahora la Ley del Aborto.

Y tenemos también esa implantación de la ideología de género como enseñanza obligatoria en la escuela para los hijos de todos que establece la nueva Ley del Aborto, violando así el derecho de los padres a educar a nuestros hijos en materia afectivo sexual con libertad.

Por lo tanto, es evidente que ha habido una agenda política en los últimos años en España, especialmente intensa, que ha puesto en su frente de batalla cambiar el modelo antropológico de familia y, en concreto, desproteger los valores vinculados al matrimonio y la transmisión que han caracterizado siempre a la familia.

¿Por qué cree que le piden muchas veces que defina familia o modelo de familia, cree que no está claro?
Yo creo que la gente lo sabe muy bien, pero a veces sienten el desconcierto al oír hablar continuamente de modelos de familia. Yo creo que modelo de familia sólo hay uno, que es chico, chica y niño. Un hombre y una mujer que comprometen su vida y dan, en principio, el ambiente más idóneo para los niños. Evidentemente, eso se puede vivir peor o mejor, se puede morir papá o separarse o no tener niños o los niños salir rebeldes porque eso es la vida misma.

La otra forma de ver las cosas es confundir todo lo que tiene ver con afectividad y sexualidad con familia, pero yo creo que esto ya es una postra ideológica sin más.

Portada del libro En defensa de la familia.Precisamente hace hincapié en el libro sobre el matrimonio, ¿por qué cree que hay tantos matrimonios fracasados?
Yo creo que se debe a distintos factores. Uno de ellos son estas leyes, que desprotegen y no ayudan a valorar suficientemente a la familia –porque las leyes tienen siempre una labor pedagógica, deben ayudar a conformar la forma de pensar– como es el caso de la ley del divorcio exprés, que convierte el matrimonio en el contrato más fácilmente anulable de todos los que regula el Ordenamiento Jurídico. Eso transmite la idea de que el matrimonio no es un contrato importante.

Otro factor importante es la banalización de la sexualidad. Precisamente una parte de la llamada educación sexual que se da en los centros escolares es una frivolización de la sexualidad. Es un animar a que se vea como algo puramente lúdico, genital, externo e intrascendente. Esto es importante porque quien lo ve así, luego es muy difícil que convierta la unión sexual entre un hombre y una mujer una relación estable y duradera.

También influye esa especie de fobia a la vida que se está extendiendo en nuestra sociedad. La banalización del aborto, esa educación sexual que presenta la maternidad como el único mal a evitar en las relaciones sexuales, hace que seamos una sociedad en la que mucha gente va interiorizando un cierto miedo a la vida y la razón de ser de la familia es dar vida. Lo que la convierte en una institución especialmente eficaz es dar vida. Si dar vida ya no es un valor, tiene lógica que tampoco se valore en sí mismo el matrimonio como origen de esa unidad que da vida.

Por tanto, los factores son variados y por eso creo que la batalla de fondo en esta sociedad es cultural, de valores, y a esa quiere contribuir el libro “En defensa de la Familia”.

¿Cuál es la principal demanda de la familia española? ¿Qué es más importante, apoyo económico o respaldo a los valores?
Las familias lo que piden es respeto y aprecio, que se reconozca que los que libremente y porque nos a la gana decidimos hacer familia estamos aportando mucho a la sociedad y que, por tanto, esto que hacemos sea tratado con cariño y respeto por las leyes y por las políticas públicas.

Pedimos también que se nos deje hacer familia en libertad. Por ejemplo, en materia de educación de nuestros hijos, que el Estado no interfiera en los valores que queremos transmitir a nuestros hijos y la forma de hacerlo con sus imposiciones ideológicas.

Luego también, por supuesto, nos gustaría recibir apoyo económico, pero esto no es lo más importante. Creo que es de justicia porque la familia aporta mucho a la sociedad.

A este respecto, ¿cree usted que las familias se sienten suficientemente atendidas o protegidas por los políticos?
No, claramente no. En España hay un profundo déficit, tanto en la derecha como en la izquierda, de atención a la familia. Se ha hablado muy poco de familia desde la Transición hasta ahora por parte de os políticos.

Esto está cambiando ahora. En Europa se está redescubriendo a la familia, también por la crisis económica, y cada vez es más frecuente ver como se habla de protección a la maternidad por razones demográficas, porque necesitamos niños, de protección a la familia como agente de solidaridad interpersonal que acoge a las personas que quedan fuera de los sistemas públicos asistenciales (parados de larga duración, jubilados, discapacitados, enfermos…).

En España, este proceso de recuperación de la familia va más lento que en Europa, pero las actividades del Foro de la Familia están haciendo que se convierta en un tema más de actualidad y algunas comunidades autónomas están empezando a preparar leyes de protección a la unidad familiar.

Pero nos queda todavía mucho para que la política trate a la familia como la institución básica que merece protección porque aporta mucho.

Cambiando de asunto, ¿cree que el Gobierno se arroga muchas competencias propias de la familia, como es la educación?
Sin duda ninguna, en España hay escasa libertad de educación. En el libro de explica que los padres educamos por una razón de amor, porque queremos a nuestros hijos, queremos lo mejor para ellos, que sean felices y queremos transmitirles el mejor patrimonio moral intelectual de que somos capaces. Por eso, los padre no podemos dejar por una razón de amor la conciencia de nuestros hijos en manos de los gobiernos, sean quienes sean.

Sin embargo, en España hay muchas restricciones para elegir el centro escolar que uno quiera, para defender la neutralidad de la escuela pública, para que no se entremeta en cuestiones que afectan al pluralismo ideológico y religioso. Y ahí tenemos la asignatura de Educación para la Ciudadanía, con lo que supuso de intento de intromisión ideológica, y sigue suponiendo en la escuela, ahí tenemos esta nueva educación sexual en perspectiva ideológica de género que impone la ley del aborto.

Son manifestaciones concretas de cómo el Gobierno pretende sustituir a la familia en algo que la familia no puede renunciar a hacer, que es educar en las cuestiones de trascendencia moral a sus hijos conforme a las propias convicciones.

Nos están poniendo difícil a los padres ejercer nuestra responsabilidad de educar a nuestros hijos, pero creo que la mayoría de los padres, a pesar de todo, lo intentan hacer y lo hacen razonablemente bien.

Benigno Blanco, presidente del Foro Español de la Familia.¿El aborto es una guerra perdida? ¿Cómo se pueden fomentar políticas para todo lo contrario, es decir, para dar vida? ¿Cree que hay políticas familiares al respecto?
Yo diría que el gobierno se ha salido con la suya en cuanto a la aprobación de una ley, pero no se ha salido con la suya en el debate de la opinión pública. Al revés, yo creo que se ha vuelto a suscitar en los últimos dos años en España una postura activa de esa inmensa mayoría social que está a favor de la vida.

Lo hemos podido ver en la manifestación de octubre del año pasado en la que salieron más de un millón de personas. Un tema que era casi tabú como el aborto desde hace 20 años ha vuelto a salir a la palestra y se han oído muchísimas voces en defensa de la vida.

En todo caso, es un tema tan esencial y básico que, se aprueben las leyes que se aprueben, quienes amamos la vida no vamos a dejar de trabajar por recuperar la cultura mayoritaria de defensa de la vida que permitan cambiar en su día estas leyes injustas.

¿Cómo se lucha, entonces, contra el aborto?
Lo primero es proteger jurídicamente la vida, pero también ayudar solidariamente a la mujer embarazada para que ninguna esté sola ante los problemas derivados de un embarazo imprevisto, percibiendo subjetivamente el aborto como única salida, que es una de las consecuencias de la última ley.

La Ley que ha entrado en vigor este mismo año en España despenaliza radicalmente el aborto, pero además no contiene ni una sola medida de apoyo a la mujer embarazada. Es decir, esta apuesta porque una mujer con problemas aborte y eso me parece todavía más grave que la mera despenalización del aborto.

Por eso, nosotros hemos puesto en marcha el programa Red Madre, que es un programa de voluntariado para estar al lado, apoyar, asesorar, buscar las ayudas que necesite cualquier mujer embarazada para que vea que siempre hay alternativas mejores que el aborto.

Y, desde luego, la maternidad debiera ser vista por las políticas públicas como un bien, porque al final, la garantía del futuro de la sociedad la da los niños, que haya niños. Por ejemplo, ahora nos preocupa a todos en España la debilidad del sistema de pensiones. El sistema de pensiones sería viable si nacieran muchos niños.

No se entiende por qué los prejuicios ideológicos llevan a no apostar por una política clara de apoyo a la maternidad, aunque sólo sea por estas razones sociológicas y de viabilidad del sistema de bienestar. Vemos que las mujeres tienen menos hijos por las dificultades económicas, de inserción laboral y de ayudas públicas a la maternidad.

¿Está usted a favor de medidas de apoyo a la mujer que trabaja en casa en forma de pensión o cotización a la Seguridad Social como parte de una política familiar?
Sí, de hecho en el Foro de la Familia hemos propuesto y hemos enviado a los partidos políticos un documento con 50 medidas de política familiar entre las cuales está que hay que incentivar la libertad de la mujer para realizarse de forma compatible y según quiera en cada momento de su vida tanto en la vida laboral como en el hogar. Y en el hombre igual.

Tenemos que mejorar muchísimo los temas de conciliación. No es razonable que una sociedad convierta en heroico para una mujer el tener que decidir entre su vida laboral o su dedicación a la maternidad. Debiéramos hacer mucho más fácil compatibilizar las dos cosas. En temas laborales, la sociedad sigue siendo tremendamente machista.

Por otra parte, la mujer o el hombre que dedica algunos años de su vida al cuidado de sus hijos están haciendo una función social muy importante y sería razonable que la sociedad le premiase con medidas como un salario maternal o considerar ese tiempo como de cotización a la Seguridad Social a efectos de pensiones.

En el libro habla de la investigación con células madre. ¿Cree que estas cuestiones de bioética como la reproducción asistida o la eutanasia se entienden suficientemente en la calle?
Creo que no porque no son temas fáciles. Además de tener una serie de conocimientos científicos, hay que hacer juicios éticos sobre unos temas que no siempre son sencillos. Por esto, es razonable que la gente de la calle no tenga criterios muy asentados sobre estas cuestiones.

Es una cuestión tan absolutamente relevante en nuestra civilización, dado el desarrollo de las técnicas de manipulación en el origen de la vida, que es necesario que nos formemos una opinión sobre ello. En el libro se intenta dar una información razonable y asequible sobre temas que inciden en la ecología de la vida como el tratamiento que le damos a los embriones humanos o los que se quedan congelados después de los procesos de fecundación “in vitro” o la experimentación con estos embriones o las propuestas de legalización de la eutanasia.

¿Cómo está la familia europea con respecto a otros países europeos?
España es claramente uno de los países europeos con más presencia de la familia. Es uno de los países donde más nos casamos, donde más niños nacen dentro del matrimonio, donde menor índice de divorcios hay, aunque nuestras estadísticas están yendo a peor.

Partimos de una presencia social muy grande de la familia en España, mayor que en la media de los países europeos, pero con una tendencia negativa. Por eso creo que merece la pena que la sociedad española y los políticos veamos cómo reforzar esta realidad que exige apoyo para no seguir empeorando.
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