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Los datos que el Gobierno obvia

viernes 01 de octubre de 2010, 01:51h
La resaca de la huelga general más almibarada de la historia de la democracia coincidió con la rebaja en la calificación de la deuda pública española que ayer hacía pública la agencia Moody’s. Casualmente, el mismo día que Elena Salgado desgranaba en el Congreso las bondades de los Presupuestos Generales del Estado para el año próximo. En todo lo anterior hay un nexo común, cual es el de la existencia de cifras realmente negativas; unas cifras que desde el Gobierno y las centrales sindicales se falsean o ignoran de un modo inaceptable.

En primer lugar, la huelga del pasado miércoles tuvo un seguimiento inversamente proporcional a su coste económico y de imagen. Una imagen deplorable de puertas afuera, con unos costes que sobrepasan los 10.000 millones de euros -hay estimaciones que elevan la cifra hasta los 20.000- y una actuación, la de los “piquetes informativos”, tildada de “responsable” por el portavoz ocasional del Gobierno, Celestino Corbacho. Habría que preguntar a los sindicatos qué clase de política económica desean: ¿qué España se salga del euro o qué empobrezca en una autarquía socialista parecida a la franquista?

Los sindicalistas, que tanto hablan de gasto social, deberían saber que una gran parte de los PGE se destinará a satisfacer subsidios de desempleo, y que si se siguen destruyendo puestos de trabajo -como así parece que va a ser-, habrá que aumentar esa partida presupuestaria detrayéndola de otras. De no haberse implementado la actual reforma laboral, posiblemente la cifra de empleos destruidos sería aún mayor. ¿Qué pretenden, entonces, los sindicatos? ¿Y qué el Gobierno? Atreverse, como hizo ayer Elena Salgado, a afirmar que los PGE del año que viene harán que España crezca un 1,3 por ciento es tan poco sostenible como la credibilidad del Ejecutivo. Un Ejecutivo que obvia todo aquello que le incomoda. Sólo así se entiende que María Teresa Fernández de la Vega se despachase con “las agencias de calificación son lo que son” en un tono bastante jocoso, para restar importancia al varapalo de Moody’s. Así las cosas, resulta cada vez más evidente que con un Gobierno que se dedica más a confraternizar con unas centrales sindicales irresponsables y decimonónicas que a tomar nota de la preocupante realidad económica, la recuperación de España tendrá que esperar. Al menos, hasta que el Gobierno cambie definitivamente de actitud, sustituyendo la propaganda por el realismo, o hasta que las próximas elecciones nos cambien de gobierno.
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