CONTINÚA LA BÚSQUEDA
Amplían el radio de búsqueda para encontrar a la joven de Mijas
lunes 07 de enero de 2008, 14:15h
Las últimas horas que han transcurrido desde la desaparición de Amy no han hecho más que aumentar el desconsuelo tanto en la familia de la joven como en los investigadores del caso que han recibido numerosas llamadas telefónicas con información sobre el posible paradero de la adolescente, de nacionalidad irlandesa. Los agentes están comprobando la veracidad de estos testimonios, ya que sitúan a la joven en puntos muy dispares.
Las primeras indagaciones en el entorno de la chica han resultado poco fructíferas, debido, en gran parte, al hermetismo de la comunidad británica afincada en la Costa del Sol. Los investigadores han hablado con los amigos y conocidos de la joven -de nacionalidad británica y escocesa-, han preguntado en los bares cercanos y han rastreado sin resultado los alrededores de la zona de Calahonda, donde reside desde hace cinco años.
En la urbanización en la que reside la familia apenas hay carteles que publiciten su desaparición, algo inédito si se compara con otros casos como el de Sonia Carabantes o Rocío Wanninkhof, en los que los vecinos empapelaron el municipio con el rostro de las chicas. El portavoz de la familia, Franco Rey, informó ayer de que han pegado avisos pidiendo colaboración en los comercios. Los teléfonos de contacto son 062, 112 y 636 07 96 19.
Caminaba sola de noche
Amy vivía con su madre, su padrastro y su hermano mayor, de 17 años, en un dúplex de la urbanización Riviera del Sol. Fue vista por última vez a las 22.00 del día 1 de enero en el complejo residencial Calypso, a 1,5 kilómetros de su vivienda. Pretendía llegar a su casa a pie. Para hacer este trayecto solía atajar por un camino de tierra y sin iluminación. La familia teme que alguien la viera caminando sola y la abordara. Su padrastro, Dave McMahon, de 36 años, mantiene que había recorrido el tramo decenas de veces y que lo conocía bien.
El Ayuntamiento de Mijas ha facilitado a los investigadores mapas de la zona, cuajada de áreas abruptas y de vegetación frondosa, y ha puesto a su disposición 30 trabajadores, entre ellos agentes de la Policía Local. También ha ofrecido a los padres asistencia psicológica. La madre de Amy, Audrey Fittpatrick, descarta que la adolescente haya tratado de fugarse y asegura que en estos momentos no tenía problemas en casa. La noche de su desaparición no llevaba el pasaporte, ni el móvil y tenía consigo poco dinero. Los amigos de Amy aseguran que no estaba a gusto en España y que quería volver a Irlanda, donde reside su padre biológico. La joven había trabajado como canguro en Nochevieja y había pasado el día con su amiga Ashley. La adolescente había faltado de su casa en otras ocasiones, sobre todo después de discutir con su madre, pero siempre había dado señales de vida.