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Italia y la blasfemia “ad personam”

Andrea Donofrio
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adonofriohotmailcom/9/9/17
domingo 10 de octubre de 2010, 11:44h
Abril de 2000: “un enfermo de Sida va al médico y le dice: “doctor, ¿qué puedo hacer con mi enfermedad?” El médico le contesta: “Haga baños de arena”. “Pero doctor, ¿me harán verdaderamente bien? “Bien no pero, de esta manera, seguramente se acostumbrará a estar bajo tierra” (durante la campaña electoral).

Julio 2003: “Señor Schulz, (yo sé que) en Italia hay un productor que está rodando una película sobre los campos de concentración nazis. Le sugiero que haga el papel de kapo. Usted lo haría perfectamente” (la Unión Europea se queda pálida).

Septiembre 2003: “Mussolini no mató a nadie, la única represión que hizo consistió en mandar a los opositores de vacaciones a varias islas” (léase confinamientos).

Marzo 2006: “En la China de Mao no se comían a los niños crudos pero los hervían para abonar los campos” (el gobierno chino mostró públicamente su indignación).

Noviembre de 2008: “Obama es joven, guapo y está…bronceado” (el Gobierno de Estados Unidos pidió explicaciones al embajador italiano).

Abril 2008:: “Si no estuviera ya casado te pediría matrimonio” (hablando con la Carfagna, hoy su ministra; su esposa le exigió que pidiera disculpas públicamente mediante un comunicado).

Enero 2009: “En Italia deberíamos tener un soldado por cada guapa italiana. Por lo tanto, creo que nunca lo conseguiremos” (medidas de seguridad propuestas después de los delitos de violación que se produjeron en Roma y en Guidonia).

Febrero 2009: “Dicen que soy como aquel dictador argentino que eliminaba a sus opositores llevándolos en avión con una pelota, después abrían la escotilla y les decían: “Hace un lindo día fuera, ¿por qué no van a jugar un poco?” (El Gobierno argentino pidió explicaciones al embajador italiano).

2010: En Abruzos (después del catastrófico terremoto, quizá no fuera el mejor escenario para contar un chiste), Berlusconi habla de una fiesta, en las que las chicas se presentan con el nombre de una flor, y si los chicos están interesados en bailar con ellas responden con el mismo nombre de flor, pero en masculino. “Un hombre se acerca a una chica “Margarita” y él responde “Margarito”; otro se acerca a una chica “Rosa” y él dice “Roso”. Otro va hacia Rosy Bindi, algo escondida en las sombras, que dice “Orquídea” y se adelanta; él la mira y con cara aterrorizada, le responde “orcodio” (que suena como cerdo dios, blasfemia de mal gusto aunque de uso común).

Octubre 2010: Después de asegurar que en el seno de la magistratura italiana existe una “asociación criminal” (“mis juicios son un chiste”) y de haberse pavoneado de sus cualidades físicas (“una chica y una historia cada día”) dice lo siguiente: “un judío cuenta a un familiar suyo que durante el holocausto, escondía a otro judío cobrándole un alquiler mensual de tres mil euros. Obviamente, el cobro es al mes ya que por eso son judíos. La pregunta final: ¿piensas que debo decirle que Hitler ha muerto y la guerra ha terminado?”

Esto es tan solo una muestra, ya que hay mucho más: desde las bromas sobre el gabinete “demasiado rosa, por lo tanto difícil de manejar” de Zapatero a las guasas sobre Rosy Bindi “más guapa que inteligente”, pasando por Hitler, por numerosos chistes machistas (“a las jóvenes aconsejo buscarse un novio millonario” para resolver su problema de precariedad laboral) o por los ataques a opositores (Di Pietro y la Universidad).

Pese a que Berlusconi afirma que su objetivo es “arrancar unas risas”, sus chistes son deplorables y de pésimo gusto. Antisemitas, blasfemos, racistas, machistas: el género es muy amplio a la par que completito. Ironía barata sobre el holocausto, trivialización de los vuelos de la muerte, Berlusconi se mofa de cualquier tema por serio o preocupante que sea. Últimamente parece que el cavaliere ha perdido cualquier freno inhibitorio, como si estuviera afecto por una especie de demencia senil (vista la edad sería comprensible y confieso que me gustaría llegar a los 74 años como él… bueno no exactamente como él).

Aunque me he reído alguna vez de sus chistes (las justas…) considero estas palabras inoportunas e inaceptables por parte de un presidente del Gobierno. Representando no sólo a sus electores, sino al país entero, un presidente del Consejo debería mantener una actitud moderada, sobria y respetuosa, caracterizada por el equilibrio, el decoro y la decencia.

Por parte de la Iglesia muchas condenas y una sola defensa, la de Monseñor Fisichella, que invita a contextualizar el insulto. Si se contextualizaran las blasfemias, no se entendería por qué expulsan a los futbolistas que imprecan, a los actores que maldicen o por qué se regaña a los niños que injurian al contar sus chistes: la condena o aceptación de la blasfemia debería ser igual para todos, no puede existir una “blasfemia ad personam”, el permiso concedido a determinadas personas para ofender a Dios con finalidades lúdicas.

Finalmente, tras varios episodios han demostrado, por un lado, la falta de inteligencia del círculo cercano al cavaliere, un público adulatorio que le arropa y se ríe a gusto con su rey-bufón, independientemente del tema. Por otro, lo que más preocupa es que, mientras el chiste se convierte en una forma de comunicación política, su uso y relativa polémica distraen la atención pública de los verdaderos problemas del país. Ya nadie se alarma por la inoperatividad del Gobierno, por la grave crisis económica y política en la que el país agoniza, sino por la ofensa a los judíos, por el ultraje a Dios. Los italianos le perdonan todo, riéndose con sus chistes mientras el país se precipita al fondo. ¿Dimisiones? No, no debería dimitir por eso: ¡a Berlusconi le sobran motivos para hacerlo!

Ps. algunos exigían que Berlusconi corrigiese a Umberto Bossi por haber traducido la histórica frase latina S.P.Q.R, emblema del Imperio Romano, como “sono porchi questi romani” (estos romanos son unos cerdos). La verdad es que por una vez hay que justificarle ya que Berlusconi no conoce el latín como ya ha demostrado en diferentes ocasiones (“simul stabunt, simul cadunt”, en lugar de cadent o como cuando en marzo de 2006, durante un programa televisivo, declaró que “aggressus no tenet in manu stadera” en lugar de staderam).

Andrea Donofrio

Politólogo

Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset

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