www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Cuando me secuestre Al-Qaeda

Álvaro Ballesteros
x
cronicasdelmundogmailcom/16/16/22
martes 12 de octubre de 2010, 20:32h
Excelentísimo Sr. Presidente del Gobierno de España:
Estimado Sr. Rodríguez Zapatero:

Lamento importunarle con esta misiva, y espero que cuanto escribo en ella hoy le facilite las cosas en el caso de que, como ciudadano español que trabaja en el extranjero, Al-Qaeda o cualquier otro grupo terrorista me secuestre por el hecho de que mi nacionalidad supone a día de hoy una garantía de que sus fechorías serán premiadas con millones de Euros.

Si me secuestran, Sr. Presidente del Gobierno de España, tenga usted por seguro que mis padres, mujer e hijos le pedirán desesperadamente que haga lo que sea para salvar mi vida. Obviamente le pedirán a usted que, siguiendo su costumbre, pague el rescate para que Al-Qaeda o quien sea me deje en libertad y yo pueda volver a abrazar a mis seres queridos. Es más que posible también que yo mismo, tras haber sido convenientemente maltratado, aparezca hecho unos zorros en un video en youtube pidiéndole que haga lo que sea y que pague el rescate para que mis secuestradores me dejen ir. Ciertamente yo no soy ningún superhéroe, mi resistencia al dolor es más que limitada, y como cualquier otro mortal me gustaría conservar mi integridad corporal el mayor tiempo posible. Todas estas serán razones de peso para animarle en su política entreguista de pagar el rescate y salir lo antes posible de la situación como sea y a costa de lo que sea.

Sin embargo, Señor Presidente del Gobierno de España, le ruego que cuando esa situación llegue a darse, relea estas líneas y se replantee por un momento su modus operandi. Si tiene que echar usted mano de esta carta en el futuro, significará por desgracia que los terroristas (a los que usted ha motivado de modo tan irresponsable en el pasado reciente para que sigan secuestrando españoles en el extranjero), ya me habrán echado la mano encima. Yo podría pasar por georgiano, turco o árabe, pero en realidad todo el mundo sabe que soy español, y como tal ya se sabe que mi secuestro se verá premiado con millones de Euros y la liberación de otros terroristas, tras intensas gestiones diplomáticas a cargo de su experimentado Ministro Moratinos.

Señor Presidente del Gobierno de España, yo no soy un turista irresponsable, de esos que su gobierno tiene la desfachatez de llamar “cooperantes”, sin que los verdaderos Cooperantes (de los que España debe estar muy orgullosa) puedan poner el grito en el cielo porque entonces les cortaría usted el grifo de las subvenciones con las que se financia su labor. Yo soy uno de esos españoles que trabajan en organizaciones internacionales en escenarios post-conflicto, de modo que sé bien dónde me meto, a qué voy, y qué riesgos asumo. He sido entrenado bien (no por su gobierno) para evitar ponerme en peligro irresponsablemente, y mantengo la claridad mental para entender que si Al-Qaeda me secuestra, tengo todas las papeletas para no volver a ver a los míos nunca más. Todo esto es algo que la inmensa mayoría de los profesionales españoles (civiles, militares y policías) que desarrollan su labor en el extranjero al servicio de España y de la Comunidad Internacional sabemos, asumimos y ni siquiera cuestionamos.

Lo que me permito pedirle hoy, como ciudadano políticamente responsable y consciente de la realidad global que me rodea, es que cuando Al-Qaeda me secuestre no pague usted el rescate y no se pliegue a hacer gestiones para liberar terroristas en otros países, como hasta ahora. Yo ya sé que usted piensa que la credibilidad de un país no es gran cosa; y que el dinero público no es de nadie, por lo que no hay problema en gastarlo en cualquier cosa (a estas alturas de la película no necesita usted ejemplos concretos de ningún tipo). Sin embargo, soy igualmente consciente (algo quizás cada vez más extraño en España) de que con ese dinero de los impuestos de los españoles que usted está dispuesto a entregar a los terroristas se financiarán nuevos atentados en los que morirán muchos inocentes, se financiarán las estructuras que permiten que los terroristas sigan explotando y maltratando a tantos, y se financiarán los trabajos de apoyo a aquellos que han prometido aniquilar nuestro sistema de vida occidental. Esos mismos millones de Euros del contribuyente español servirán ya indudablemente para que la seguridad de mis propios hijos sea aun menor, porque los que a día de hoy están planeando nuevos atentados terroristas en Europa dispondrán de más medios para sufragar sus esfuerzos asesinos; esos que, por desgracia, provocarán la muerte a muchos otros hijos e hijas de alguien a quien usted no conoce y de cuyas vidas usted no se siente responsable. Piense solo en que si casi la mitad de la humanidad vive con menos de 4 Euros al día, ¿qué no podrá hacer “Al-Qaeda en el Magreb” con entre 7 y 10 millones de Euros provenientes de los impuestos de los españoles?

Señor Presidente del Gobierno de España, le pido que no pague el rescate que Al-Qaeda exige como condición para liberarme porque, si lo hace, se estará usted convirtiendo en cómplice mismo de los terroristas que buscan aniquilar nuestro modo de vida occidental. Y le pido además que no lo haga porque, aunque a veces parezca olvidarlo, usted representa al Reino de España: un país que tiene una tradición histórica y cultural que no casa con lo de agachar la cabeza, mirar a otro lado y pagar a quien nos amenaza a nosotros mismos, a nuestros familiares y a nuestros vecinos.

Le pido que (aceptando de antemano que tras haber sido secuestrado por Al-Qaeda mi muerte ya ha sido sellada) deje usted que los profesionales que llevan años luchando contra el terrorismo en nuestro país (civiles, militares y policías) se hagan cargo de mi caso. Deje usted que los efectivos de élite de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado hagan su labor, que es en suma para lo que los costeamos y para lo que han sido creados y entrenados. Apóyelos en su labor y haga que dispongan de los medios adecuados para hacer su trabajo allí donde sea necesario. Hágalo, en suma, para que mi secuestro sea el último, y para que los terroristas de Al-Qaeda o de cualquier otra organización sepan que no es rentable secuestrar a españoles; que sepan que España no recompensa a criminales, y que quien ataque a nuestro país, secuestre a nuestros compatriotas (en tierra, mar o aire) y amenace nuestro modo de vida estará sellando su propia muerte.

Habrá quien le diga, leyendo estas líneas, que no sé lo que digo porque le hablo desde la seguridad de mi hogar, lejos de los Talibanes y los terroristas de Al-Qaeda. Le dirán que soy un fascista violento que habla como en las antiguas películas de Clint Eastwood. Le dirán que es más rentable electoralmente ignorar mis consejos, pagar a los terroristas y salir del atolladero rápidamente, para pasar a otra cosa mariposa, porque la sociedad española tiene ya el cerebro tan frito que le da igual ocho que ochenta. Sus asesores más íntimos le llegarán incluso a decir (por lo bajini) que los españoles son unos cobardes que prefieren pagar antes que combatir a los terroristas; y otras muchas cosas similares que puede que sean en parte ciertas.

Aun así, estimado José Luís, mi consejo es que, por una vez, no escuche a todas esas voces. Léase mi carta de nuevo y haga su trabajo, dejando a los profesionales correspondientes hacer el suyo. Ocurra lo que ocurra al final cuando los cuerpos de élite españoles vengan a liberarme de mis captores, tenga usted la certeza de que mi familia, la Comunidad Internacional y yo mismo le estaremos siempre profundamente agradecidos por haber hecho su trabajo como es debido, por haber mantenido alta la cabeza y por haber demostrado que secuestrar a ciudadanos españoles no es por más tiempo rentable. Gracias.

Álvaro Ballesteros

Experto en Seguridad Internacional y Política Exterior

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios