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lo inaugura con una conferencia Gregorio Marañón y Bertrán de Lis

Toledo acoge un ciclo de conferencias sobre Gregorio Marañón

viernes 22 de octubre de 2010, 15:14h
La ciudad de Toledo acogió ayer la inauguración del ciclo de conferencias sobre “Marañón: médico, humanista y liberal”. Paralelamente, y coincidiendo este año con el 50 aniversario de su muerte, se celebra en esta misma ciudad una muestra sobre su figura. El ciclo de conferencias se inició con la ponencia “Diálogo sobre Marañón y Toledo” de Gregorio Marañón y Bertrán de Lis, vicepresidente de la Fundación Ortega-Marañón.

Gregorio Marañón nació en Madrid, en 1887, en el seno de una familia cántabra, y ahí vivió siempre, excepto el paréntesis de sus seis años de exilio en París. Pero como nos señala Gregorio Marañón y Bertrán de Lis durante un conferencia celebrada este jueves en Toledo “a veces se impone otra patria: la que vocacionalmente escogemos como nuestro lugar de arraigo, en la que decidimos echar el ancla sentimental de nuestra vida”. Así era, y el médico ilustre escribía: “De Galdós y de hurtado de Mendoza aprendí yo mis primeras lecciones de amor a Toledo, esto es, de amor a España”.

Luego, en los años 20, y tras la muerte de Galdós, su “mentor toledano”, Gregorio Marañón ingresa en la Academia de Medicina. Publica en esta época numerosos trabajos de investigación médica y verá la luz su famoso estudio sobre la emoción. Su figura empieza a alcanzar un gran reconocimiento público y es, finalmente, en 1921, cuando adquiere -por valor de cincuenta mil pesetas- el Cigarral, que se convertiría en años sucesivos en lugar de encuentro de “numerosas personalidades españolas y extranjeras que han configurado la Historia del siglo XX”, nos explica su nieto Gregorio Marañón, quien detalla “el escritor navarro, afincado en Toledo, Félix Urabayen, lo bautizó como el Cigarral de las Altas Cumbres, en referencia a los saberes de mi abuelo”.

El Cigarral fue testigo directo del paso de grandes figuras de la historia intelectual y política de España: Unamuno, Azorín, Baroja, Menéndez Pidal, Valle Inclán, Gómez Moreno, Zuloaga, Machado, Falla, Ortega, Pérez de Ayala, D’Ors, Madariaga, Gómez de la Serna, Hernando, Federico García Lorca, Vicente Aleixandre, Cossío, Benjamín Palencia y tantos otros. Después llegarían los momentos más duros, la guerra civil obliga a Marañón a exiliarse y el Cigarral es saqueado y embargado por las tropas nacionales y atacado por las bombas republicanas. Años más tarde sería recuperado nuevamente por la familia; Carmen y Alejandro Araoz se encargarían de su restauración.

En 1942, Marañón regresa de su exilio y el Cigarral reemprende su ritmo habitual. Indalecio Prieto le escribe, ya en 1957, a Marañón: “Perdóneme usted que invirtiendo los papeles me ponga yo a dictarle normas acerca de su salud. El plan a seguir es muy sencillo: más Cigarral y menos Madrid...Claro que somos juguetes del destino pero estamos obligados a no jugar peligrosamente con nosotros mismos; ya es hora de que después de haber cuidado a tantos cuide usted de sí mismo…”. Marañón moriría un 27 de marzo de 1960.
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