El nuevo Gobierno: ¿vuelve la política?
Juan José Laborda
x
1718lamartingmailcom/12/12/18
viernes 22 de octubre de 2010, 20:40h
Las formas no son detalles insignificantes. La gramática desvela el significado de las cosas. Se han cambiado los métodos de nombramiento de los ministros. Zapatero los designaba con una técnica completamente opuesta al “cuaderno de anillas” de Aznar. Hasta ahora, no existía el secreto propio del poder. Los candidatos a ministros eran conocidos antes de que formalmente fueran propuestos. El domingo pasado, los periodistas que se acercaron a Ponferrada fueron informados de que la crisis se limitaba a la cartera de Trabajo. Los “medios amigos” supieron su verdadera dimensión sólo horas antes de hacerse pública. El poder aparece de nuevo revestido del secreto y así conquista autonomía frente a los poderes mediáticos.
Luego están las definiciones. El presidente del Gobierno habló de un gobierno del PSOE como propio de la socialdemocracia y del centro izquierda. Se declina ortodoxia reformista. Simplificando mucho, Charles Petit y su republicanismo cede ideológicamente frente a la tradición de Iglesias, Bernstein, Prieto y también –algunos lo han dicho- de González. La juventud no ha sido tampoco un valor resaltable. El ataque que hizo una de las ministras cesadas a la gerontocracia no sintonizaba con el traspaso de poderes que contemplé el pasado jueves en la Moncloa. El nuevo poder monclovita conocía mejor el edificio gubernamental que los más antiguos ujieres de la casa. No creamos que el pasado regresa sin más: los revolucionarios solían vestirse de romanos, pero la antigua Roma hacía mucho tiempo que desapareció.
María Teresa Fernández de la Vega, ciertamente el símbolo de la dedicación a la tarea de gobernar, ya no cabía en este nuevo esquema. Si el propósito ha de ser el retorno a los paradigmas de la socialdemocracia, Fernández de la Vega representaba a la perfección el radicalismo del republicanismo anterior, los nuevos derechos de las minorías, y menos la moralidad convencional de la masa de votantes obreros y de clase media del Partido socialista.
El presidente Zapatero sigue dominando la escena. Se equivocan quienes han empezado a hablar del post-zapaterismo. Con esta remodelación sigue teniendo en sus manos el control del futuro. Habrá que tener en cuenta que la nueva composición del Gobierno ha cerrado la crisis que empezaba a mostrarse después de las primarias de Madrid. Los perdedores de entonces, Rubalcaba, Blanco y Trinidad Jiménez, consolidan sus posibilidades. Pero el control del Partido no ha pasado a su poder, como había sido su intento originario. Rubalcaba alcanza el máximo control gubernamental, sin embargo, continua sin tener una base territorial firme. Podría haberlo tenido con Zarrías o con alguien similar en la secretaria de organización federal del Partido. Mas con Marcelino Iglesias, el sustituto de Leire Pajín en esa básica responsabilidad partidaria, Zapatero decide internamente como Gran Bretaña en la época del “equilibrio entre las potencias competidoras”. Me ha resultado clarificador que Leire Pajín haya declarado que estuvo en la génesis de la remodelación. Como también que Marcelino Iglesias, un dirigente apreciado por su prudencia, haya tenido muy buenas relaciones con su antecesora en el puesto.
El nombramiento de Valeriano Gómez, además de su acreditada competencia en asuntos de su ministerio, posee una carga simbólica netamente socialdemócrata: estuvo con los sindicatos, y no con el Gobierno en la huelga general. Será un ministro leal y disciplinado con el proyecto gubernamental, pero tendrá criterio propio.
Ese símil del “equilibrio entre las potencias competidoras” se puede llevar al terreno de las federaciones. Como indicó el portavoz del PNV, le remodelación ministerial tiene un cierto aire vasco. La entrada de Ramón Jáuregui fortalecerá aún más la influencia de los socialistas de Euskadi dentro del PSOE, especialmente después de las elecciones locales y autonómicas del próximo año. Las otras grandes federaciones, por el contrario, no obtienen nada nuevo. En Andalucía, el nombramiento de Rosa Aguilar, como ministra de Medio Ambiente, ni es cuota femenina, ni tampoco promoción de la federación socialista andaluza. En cuanto a Cataluña, por primera vez en años, se ha limitado a perder un ministro. Como en anteriores periodos, el Gobierno se distancia estratégicamente del partido.
Mariano Rajoy podía mantenerse en el terreno de no decir nada con un Gobierno que apenas decía nada. Ahora cambiarán las cosas. El vicepresidente Rubalcaba ya lo ha anunciado después del primer consejo de ministros. ¿Se abre por fin la posibilidad de que la política vuelva en forma de debate de proyectos (y no de “argumentarios”)? ¡Ojala! Al Gobierno le va la vida.
|
Consejero de Estado-Historiador.
JUAN JOSÉ LABORDA MARTIN es senador constituyente por Burgos y fue presidente del Senado.
|
1718lamartingmailcom/12/12/18
|