MIRADA ESCOLÁSTICA
[i]Liberalismo y deshumanización[/i]
sábado 30 de octubre de 2010, 10:40h
Como patriota inserto en la corriente política más noble y original que ha dado España, soy liberal, liberal de corazón y, sobre todo, de espíritu y de raza. “Liberal” es un vocablo nacido de la lengua española, y no hay ideología que mejor interprete el espíritu público español que el liberalismo. El alma de España es un alma liberal que se cuaja en El Quijote como en ninguna otra obra española. Por eso abomino de aquellas interpretaciones del liberalismo político que lo pretenden definir como un repugnante y antihumano liberalismo económico, en donde el homo oeconomicus y su cuenta corriente relevante constituyen el único horizonte que tiene tal ideología fría tachada de derechas. Para nada esa abominación de plutócratas inmorales puede ser llamada liberalismo, ni sus fríos capataces de látigos brutales liberales. Y es que el liberalismo apunta al desarrollo libre del individualismo irrepetible de cada individuo, de la singularidad sagrada de todos los individuos, y no de algunos individuos, de los derechos, en fin, de todos y cada uno de los individuos irrepetibles frente a los distintos colectivos humanos y el Estado. Ser liberal es estar siempre dispuesto a entenderse con el que piensa de otro modo, y no admitir jamás que el fin justifica los medios, sino que, por el contrario, son los medios los que justifican el fin. El liberalismo es más una conducta que una ideología política. Se debe ser liberal sin darse cuenta, como un automatismo de tipo moral, como se es limpio, o como, por instinto, nos resistimos a mentir. La actitud liberal es compatible con todas las creencias, con todas las políticas, con todos los oficios y las profesiones, pero no con todas las conductas. El liberalismo tiene que ver más con una actitud del alma que con el carné de un partido político. También el cristianismo de nuestro pueblo configuró su mentalidad básicamente liberal — pese a Inquisiciones y otras excepcionalidades que para nada definen el ser de España -. El cristianismo tiene que ser universal y liberal, y si no, es puro fariseísmo.
Como ser liberal es ante todo una actitud vital, en nuestro país ha habido siempre liberales tanto a la izquierda como a la derecha. Es así que liberal fue Marcelino Menéndez y Pelayo, digan lo que digan ciertos analfabetos de izquierda. Y liberal fue Indalecio Prieto, digan lo que digan ciertos analfabetos de derecha ( hasta el periódico del dirigente socialista se llamaba “El Liberal” ). Liberal fue Antonio Cánovas, y liberal fue Julián Besteiro. Quien no es liberal para nada, y hace tal daño al liberalismo que le puede imposibilitar su triunfo electoral, es aquél que, como un diabólico Grim reaper o espantable Jack O´Lanterns, con su codiciosa “scythe” quiere rebanar derechos de salud o educación a aquellos, los ciudadanos, que precisamente los pagan; como si el ejercicio de tales derechos fundamentales fueran una concesión graciosa y caritativa de la sin par princesa Dña. Leticia, cuando el credo liberal comienza diciendo que somos los ciudadanos los únicos soberanos.
Pero ni tan siquiera en la Gran Bretaña se puede reducir la expresión “liberalismo político” al infame engendro verbal de “liberalismo económico”, marbete con el que se esconde en realidad el ansia de codicia descontrolada de los más ricos. Pues los mismos socialistas británicos ( Partido Laborista ) nacieron del Partido Liberal. Ello explica el mayor sentido común y el mayor respeto de raíz liberal hacia los otros que tienen los socialistas ingleses en relación con sus compañeros socialistas del continente. Las raíces Lib-Lab de los socialistas ingleses han impedido que nunca los laboristas se hayan impregnado de marxismo.
¿A qué responde el liberalismo económico como expresión económica del verdadero liberalismo político? A nueve principios muy básicos con más de doscientos años de tradición:
- No permitir que el Estado robe a los ciudadanos a través de impuestos que no respondan a las funciones básicas y sustanciales del Estado liberal ( educación, salud, defensa e infraestructuras ), ni tolerar que tales impuestos no sean debidamente justificados y aprobados por el Parlamento.
- No permitir que el Estado, a través del dinero de todos y el esfuerzo de todos, resucite económicamente a aquellos ciudadanos que actuaron de forma irresponsable e imprudente.
- Exigir al Estado austeridad y disciplina presupuestaria: El Estado vive del dinero de la sociedad y está al servicio de ella, no pudiendo gorronear de ella so pretexto de que tiene el monopolio de la fuerza. El Estado liberal es un servidor de la sociedad. El Estado socialista es el sátrapa de una sociedad servil. Podrán ser legales los mastodónticos sueldos de algunos políticos ( v. gr. María Dolores de Cospedal ), pero esa legalidad desaprensiva no les libra de constituir moralmente robos. Durante muchos años hemos tenido que soportar el discurso rufianesco de algunos políticos que decían que si los ejecutivos de la empresa X ganaban tanto dinero, ellos, que gestionan un montante muchísimo mayor de dinero, deberían ganar un sueldo como mínimo igual, identificando así los muy sinvergüenzas el patrimonio privado con el erario público o caja común.
- Los pecados del liberal se deben con frecuencia al miedo a no parecer bastante liberal. Es verdad que sólo pueden progresar los pueblos bajo la libertad, pero para que la libertad exista, es necesario administrarla con la misma severa disciplina, con el mismo rigor de cada día y de cada hora con que los atletas compran su fuerza y su salud. El hombre cree que la salud y la libertad son regalos del cielo; pero cuesta mucho dolor conquistarlas y merecerlas. Se ama la libertad como se ama y se necesita el aire, el pan y el amor. Lo malo es saber dónde está la libertad y cómo debe entenderse y practicarse.
- El sistema bancario funciona como un sustitutivo del empresariado en los países moderadamente atrasados, y del Estado en los más atrasados.
- Todas las instituciones deberán adaptarse a la situación real subyacente.
- En cuanto pulmones de la sociedad económica, en tiempos de crisis la sociedad necesita más dinero y bancos activos para combatir el desempleo. En la línea del descubrimiento de la circulación de la sangre realizado por Harvey en 1621, John Law argumentaba que el crédito era la sangre de la sociedad. En Money and Trade Considered: With a Proposal for Supplying the Nation with Money ( 1705 ) afirmaba: “Cuando la sangre no circula por todo el cuerpo, el cuerpo languidece; lo mismo ocurre cuando el dinero no circula.” Esto no significa que nos volquemos hacia el puro expansionismo de terribles consecuencias. Porque el crédito bancario debería funcionar en ambas direcciones, como motor y freno, estímulo y regulador, impulsor y director, provocador y coordinador. La primera obligación social de los bancos es hacia la industria y el comercio.
- Los bancos fuertes deben aprovechar la ocasión de la crisis para suprimir la competencia de los bancos regionales y frágiles, que constituyen un lastre caro a la economía nacional.
- El gobierno, que debe ser el mejor conocedor de la geografía de las finanzas, no puede ceder a la voluntad arbitraria de una sociedad financiera si con ello transgrede la ley.
Ser liberal, en fin, significa también lamentar profundamente la pérdida de hombres como Marcelino Camacho, cuya figura nos alimenta la fe en el hombre y la esperanza de ser cada día mejores, más justos y solidarios, más humanos. Asimismo el liberalismo auténtico debería también recoger la herencia moral y política de Marcelino Camacho. Fue un paladín de la libertad y uno de los mejores hijos que ha tenido España en los últimos cincuenta años. Por cierto, diez rotundo al Príncipe de Asturias por su sincera sensibilidad.