
La cinta
dirigida por Doug Liman relata los acontecimientos reales que en 2003 pusieron a Plame en el centro del huracán informativo de su país y de todo el mundo. Ella tuvo claro enseguida que la filtración de su verdadera identidad a los medios de comunicación había sido en represalia por un artículo publicado por su marido, el ex embajador Joseph Wilson, a quien interpreta Sean Penn, un experto en la República del Níger, donde había sido el máximo representante diplomático de su país y donde había ido en misión especial unos meses antes, contratado precisamente por la CIA y por el gabinete del vicepresidente, para valorar las informaciones que aseguraban que Níger había vendido a Irak los componentes necesarios para su plan armamentístico. Cuando Wilson regresa a Washington y redacta un informe desmintiendo las informaciones, no imagina que con ello está dando el primer paso para la persecución política a la que después sería condenado el matrimonio.
El segundo y fundamental paso es la reacción de Wilson cuando escucha de boca de Bush asegurar lo contrario a lo que él había escrito en su informe. En un artículo enviado al
New York Times, Wilson ponía al descubierto la utilización interesada del caso de las armas de destrucción masiva por parte de EEUU para justificar así la invasión a Irak. A partir de ese momento, la pareja se ve envuelta en unos hechos que bien valen para un thriller político de los salen de las mejores plumas de guiones en Hollywood. Aparte de descubrir la identidad de su esposa, también se acusa a la misma de haber influido en la CIA para que él fuera encargado de realizar dicho informe.
Por supuesto, el filme, que se basa en las biografías escritas por Plame y Wilson en 2005, muestra que todas y una de las acusaciones que se lanzan contra la pareja son absolutamente falsas. De hecho, los asesores del director y de los protagonistas fueron los personajes reales, de quien se ven imágenes durante la cinta, especialmente de Plame, con cuya intervención real ante la comisión encargada de investigar la filtración de su nombre finaliza la película.
Caza a la espía, cuyo estrenó se produjo el pasado viernes a nivel mundial, no es una producción cien por cien estadounidense, ya que en la misma participa Imagenation Abu Dhabi, una filial de la cadena de televisión principal de los Emiratos Árabes Unidos y que ya ha participado en otros proyectos
made in Hollywood como
Mi nombre es Khan. Aparte de los protagonistas, Naomi Watts y Sean Penn, que ya habían coincidido en otras dos ocasiones,
21 Gramos y
El asesinato de Richard Nixon, el resto del reparto está formado por interesantes nombres de secundarios de lujo como Sam Shepard, Ty Burrell y Noah Emmerich, quienes dan aún mayor peso a una cinta de carácter extremadamente documental, y que fue rodada en los mismos lugares en los que sucedió la historia: Washington, El Cairo, Ammán y Kuala Lumpur.