Afganistán quiere avanzar por sí mismo
lunes 15 de noviembre de 2010, 08:13h
Las declaraciones del presidente afgano, Hamid Karzai, solicitando a la coalición internacional que reduzca su número de acciones armadas contra los talibanes pueden resultar chocantes para muchos. No así para los analistas internacionales que, de un tiempo a esta parte, vienen detectando un intento de acercamiento entre el Ejecutivo afgano y las fuerzas talibanes. Conviene señalar que éstas últimas cuentan con importantes recursos tanto técnicos como humanos, así como un considerable apoyo popular en determinadas zonas. Desde no hace mucho, tanto el Pentágono como Karzai entendieron que no sólo se podía vencer a los talibanes militarmente sino que, de cesar algún día las hostilidades, sería imprescindible una reconciliación nacional entre unos y otros.
Así las cosas, tiene sentido que el gobierno afgano explore la posibilidad de tender puentes con los talibanes. También lo tiene que, casi por primera vez, desee emprender su propio camino, con la menor tutela internacional posible. Pero también Karzai debe entender que él está ahí gracias a los esfuerzos de esa coalición internacional de la que ahora intenta desligarse. Una coalición internacional que ha sacrificado vidas y una ingente cantidad de dinero para devolver la estabilidad a Afganistán. Porque la batalla que se libra en el país asiático trasciende de lo meramente geográfico; es, más bien, el epicentro de un problema, el terrorismo islámico, que tiene precisamente allí su germen principal. De ahí que se antoje imprescindible apelar a la responsabilidad de Karzai a la hora de decir según qué cosas, ya que muchos soldados de otros países han dado la vida para que en el que él preside se pueda empezar a vivir en paz. Y, desde luego, lo que nunca se puede hacer es lanzar cortinas de humo para consumo interno que escondan casos de corrupción cuya vinculación con personalidades del régimen es algo más que un rumor.