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EL IMPARCIAL entrevista a Ernesto Sáenz de Buruaga

"Nunca he creído en el EGM"

viernes 19 de noviembre de 2010, 08:27h
Presenta Así son las mañanas de la COPE desde el comienzo de la temporada radiofónica. Una voz experimentada dirige una franja capital en toda emisora. Compite con Carles Francino, Carlos Herrera, Juan Ramón Lucas o Luis del Olmo en la mañana desde los micrófonos de la cadena que revolucionó el pasado verano con sonados fichajes y profundos cambios. El EGM del 2 de diciembre comenzará a desvelar el éxito de la apuesta. Durante la espera, EL IMPARCIAL ha querido conocer las sensaciones del periodista Ernesto Sáenz de Buruaga.
Pudimos ver en directo sus primeros minutos al frente de Así son las mañanas. ¿Cómo son los segundos previos? ¿Aún siente nervios un experimentado?

Volvía a la radio después de 16 años, aunque tengo la profesión muy masticada. Comencé con la inquietud, la tensión, la responsabilidad y la ilusión de un principiante. Desde el primer día tienes que convencer a tus compañeros de que el trabajo que se hace tiene una meta. Estaba nervioso porque ese día todo el mundo te mira, te examina.

¿Cómo se construye un programa desde cero?

Nunca sabes cuál es la tecla exacta, pero ya está todo inventado. Nuestro programa tiene tres líneas muy definidas: información, opinión y entretenimiento. Con esas bazas y con un equipo muy consolidado que sabe perfectamente cuál es su profesión, es mucho más fácil el camino. Si, además, buscas unos buenos tertulianos, unos colaboradores con personalidades muy definidas como Luis del Val, Alfonso Ussía, Fernando Sánchez Dragó, Manuel Toharia, Andrés Aberasturi… Teniendo gente buena las cosas suelen salir bien.

¿Se mira de reojo a la competencia?

No tenemos tiempo. Cuando acabamos, estamos preparando el programa siguiente. Es muy estimulante competir con compañeros y amigos. A Carlos Herrera le tengo un cariño especial y él a mí, a Juan Ramón Lucas le llevé a Onda Cero, a Francino le ofrecí un telediario en Televisión Española, Madero ha sido subdirector conmigo, he trabajado con Luis del Olmo… Cada uno tenemos nuestro estilo y nuestro hueco y la batalla es muy bonita, es apasionante.

En comparación con otras franjas, como la deportiva en la medianoche o las tardes de sábados y domingos, ¿se puede afirmar que la de la mañana es una batalla de guante blanco? No siempre ha sido así.

Las batallas nunca las planteamos nosotros, las plantean los medios. No me preocupa qué hacen los demás. Me preocupa hacer el mejor programa por mí, por mi equipo y por la empresa en la que trabajo. Todo lo demás es accesorio. Es tan importante hacer un programa para una persona que para un millón porque, si no, no serías un buen profesional. Además, como los rivales son amigos, no miro hacia los lados sino que les deseo lo mejor.

¿Cómo está la COPE?

En estos momentos es una empresa en ebullición, donde incluso gente que tiene dificultades se sube al carro de la empresa. Sólo puedo hablar bien de cómo se comporta todo el mundo.

¿Cómo se lleva con los recién llegados desde Gran Vía 32?

La relación es espléndida. Lo era antes y lo es ahora. Tenemos una tertulia todos los miércoles con Paco González, con Juan Antonio (Alcalá) y cada uno de nosotros somos parte de un todo, de una firma. Personalmente, es gente muy normal, muy maja. Todos tenemos nuestra trayectoria, pero sabemos que nos gusta nuestra profesión y no hay ningún tipo de celos o estupideces que sí pueda haber en otros sitios.

¿Comprende el enfado de la SER?

No es mi guerra. Yo me he ido de empresas porque la oferta que me hacían era mejor para mí y eso ha pasado en la SER, en la COPE, en Antena 3 y en todos lados. Un profesional recibe una oferta, la valora y tiene toda la libertad para irse si cree que es lo mejor para su carrera.

Tres letras traen de cabeza a más de uno. ¿A usted también le inquieta el EGM?

No me preocupa en absoluto. Lo que me preocupa es hacer un buen programa de radio. No creo en el EGM y no he creído nunca. Supongo que habremos mejorado pero, afortunadamente, en este momento de mi vida no siento ninguna presión. Creo que estamos haciendo un buen producto, pero debemos ser conscientes de que en tres meses no hemos hecho nada, que todo lleva un curso, que hay que sembrar para luego recoger y que no hay nada más difícil que cambiar una costumbre. A los que estén en otro sitio les costará venir. Trabajaremos para que vengan.

En todo programa de mañana es capital la tertulia política. ¿Cómo define la suya?

Quería que fuera un debate con mucha gente, invitados, protagonistas, y lo estamos consiguiendo. Viene gente de todas las tendencias, de muchos medios. Los que no vienen es porque no les dejan sus grupos empresariales o porque no les apetece.

Estos corrillos se han multiplicado y, en algunos casos, despiertan controversia.

A la tertulia política en radio no hay que darle más trascendencia de la que tiene. Aquí la gente pontifica en el mejor sentido de la palabra, da su criterio en función de su formación y de la forma de entender la política, la economía o los temas sociales. Evidentemente, crea opinión porque la gente que viene tiene mucho peso. Las tertulias forman parte de nuestra vida y lo normal en la calle tiene que ser normal y habitual en la radio.

¿Y en televisión?

Debe primar la buena educación y las buenas maneras, no entiendo el periodismo de otra manera. La verdadera educación para la ciudadanía está en los que tenemos una formación y una responsabilidad. Tanto en Madrid opina en su momento como en La vuelta al mundo, la gente piensa diferente pero se expresa con respeto a los demás.

¿Alguien les ha dicho que no?

No. Ha venido la vicepresidenta del Gobierno, hemos hablado con Presidencia y nos van a dar fecha, en el Partido Popular no hay ningún problema, en Izquierda Unida tampoco, el presidente del PNV, Iñigo Urkullu, viene el lunes… No sólo no somos rechazados sino que somos muy bien recibidos en todos sitios.

¿Cómo es un día en la vida de Buruaga?

Me levanto a las 4:15, llego a la radio, hago la entradilla de las 6:00, preparo con mi equipo y cinco horas y media en el micrófono. Termina el programa, preparamos el del día siguiente hasta las 14:30 y voy a casa o al periódico o a la televisión. Sigo conectado toda la tarde con la información porque, al fin y al cabo, me muevo en el mundo de la comunicación. Me apasiona mi profesión y me es muy sencillo estar al corriente de lo que pasa.

¿No le agota ese ritmo?

No. A veces me canso, pero al que le gusta su trabajo es un privilegiado, y yo lo soy. Tengo la suerte de dirigir un equipo extraordinario en prime time en la radio, una responsabilidad en televisión y una columna en prensa. Cualquiera de esta profesión firmaría lo que yo tengo. Esto puede durar un día, un mes, un año o cinco. Quiero disfrutar mientras dure.

¿Cómo está el periodismo?

Su salud es la de siempre: extraordinaria. Siempre que pasa algo en algún sitio, hay alguien que lo cuenta. Cada vez hay más periodistas en más sitios.

¿Y la relación del periodismo con la política?

Siempre es complicada, pero no sólo con los políticos. La presión a un periodista le va en el puesto, debe saber manejarla y debe dar las noticias como cree que tiene que darlas. La elite lleva a estas cosas en cualquier ámbito y hay que llevarlo con naturalidad.

La TDT ha multiplicado las voces, pero, ¿ha mejorado las condiciones del periodista?

Depende. Al haber más televisiones hay más puestos de trabajo, pero, probablemente, peor remunerados. De todas formas, en esta parte socio-laboral no entro porque bastantes problemas tienen las empresas como para decir yo nada. Hay más periodistas y tenemos por delante un buen horizonte y entre todos tenemos que defendernos. Me preocupa más que se diga que el Gobierno de Marruecos discrimina qué periodistas deben ir a El Aaiún y que no digan los periodistas que o van todos libremente o no va ninguno.

¿Qué tal se lleva con las nuevas herramientas de comunicación?

Bien. Tengo mi blog y el Facebook del programa. Sin embargo, sigo escribiendo mis borradores con pluma porque es mi estilo y me siento más creativo, pero la realidad es la que es. Por primera vez, la oferta va por delante de la demanda. Hay medios que no sabemos ni cómo manejarlos, vamos por detrás de la tecnología y no sabemos cómo trabajaremos en una redacción en tres o cinco años.

¿Se queda con televisión, radio, prensa o Internet?

Me quedo con el periodismo. Me da exactamente igual siempre que el periodismo sea bueno. Cada uno debe tener una formación personal que puede empezar en los colegios,
que debe seguir en el instituto y la universidad para que el ciudadano sepa informarse y localizar la información con criterio. Me apasiona la radio, me gusta la televisión, es una gozada escribir en un periódico e Internet, más inmediato, tiene menos profundidad o poso, es menos visual que la televisión y menos formador de opinión que la radio. Pero todos, en su punto, tienen importancia.

¿Cuánto tiempo se ve en este proyecto? ¿El periodismo es hoy antónimo de estabilidad?

Tengo la certeza de que a quien trabaja y tiene talento no hay quien le eche de una redacción. En cualquier caso, el movimiento se demuestra andando. No quiero estar muchos años haciendo este programa, tengo un ciclo que ya lo tengo en la cabeza y lo bonito es que en una radio me vaya yo y venga otro y lo haga mejor, porque la marca de la casa está por encima del comunicador.

¿Y que viene después?

Todo lo que me pueda venir el día de mañana.

























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