La escritora catalana
Ana María Matute, de 85 años, ha ganado este miércoles el Premio Cervantes 2010, galardón concedido por el Ministerio de Cultura al conjunto de la obra de un autor. El fallo de este premio, que
está dotado con 125.000 euros, fue hecho público por la ministra de Cultura,
Ángeles González-Sinde, tras la reunión que mantuvo el jurado, que ha explicado que se han producido seis votaciones y en la última se ha aprobado el nombre de Matute por mayoría.
Ana María Matute Ausejo (Barcelona, 1925) ha sido una de las
eternas candidatas para este prestigioso galardón. Premio Nacional de las Letras y académica, esta dama de las letras es considerada como una de las
prosistas con mayor capacidad de fabulación.
Matute se ha convertido en la tercera mujer en recibir el Premio Cervantes desde su creación en 1976, tras la filósofa española
María Zambrano y la poetisa cubana
Dulce María Loynaz. De los 36 literatos galardonados hasta ahora con el Cervantes, sólo tres han sido mujeres. Zambrano lo recibió en 1988 y Loynaz en 1992.
Gregorio Salvador, miembro de la Real Academia Española y presidente del jurado, ha subrayado que "los méritos y valores de Ana María Matute son evidentes", y más cuando este premio "reconoce una trayectoria completa". De todas las facetas desarrolladas por Matute, Salvador se ha centrado en la producción de literatura infantil y juvenil de Matute, "una
autora verdaderamente genial y que tiene un público fiel en esas edades", una cualidad que quizá no posean otros autores galardonados con este premio.
La ministra González-Sinde ha sido la encargada de anunciar el fallo y de reconocer a Matute como una escritora "con un
mundo propio y un lenguaje propio". Sinde ha destacado que la escritora "desde niña declaró su vocación de ser narradora", y ha planteado que "mantenerla y hacer de ella una forma de vida es un ejemplo maravilloso para todas las mujeres" que se dedican a la cultura.

Tras resultar ganadora del Premio Cervantes, Matute ha mostrado su
alegría por el galardón y que afirmado que "es una especie de premio a todo lo que ha pasado durante una vida". A sus 85 años, Matute se mostraba feliz por haber recibido el Cervantes: "Me hacía mucha ilusión y esta noche no he dormido nada pensando si me lo darían o no me lo darían y ahora
me siento muy feliz". La escritora ha dicho que la celebración del Cervantes ha comenzado "de momento abriendo dos botellas de cava". "Y luego lo seguiré celebrando escribiendo un nuevo libro que comenzaré en Navidad y que lo haré con toda la ilusión e ímpetu", ha agregado.
Para Ana María Matute hay "algunos que escriben para que les den premios". "Pero -ha precisado-, otros escribimos porque es
nuestra forma de estar en la vida. De todos modos sienta estupendamente que te premien".
Nuevo libroLa escritora catalana cumple 85 años en activo y publica
'La Puerta de la Luna' (Destino),
una recopilación de todos los cuentos de su carrera en los que afloran, entre otras cosas, su lucha contra la injusticia, y es que no se muestra "nada orgullosa de pertenecer a la especie humana".
En una entrevista concedida a Europa Press en su casa de Barcelona, Matute ha hablado de la
infancia -"la recuerdo mejor que lo que hice hace cuatro días"-, de su obsesión por el tiempo y de los malos recuerdos de la Guerra Civil y la posguerra, algo que marcó profundamente su obra: "Fue una tragedia inmensa para todos los españoles". "Los lápices de colores me chiflan", ha confesado la escritora, que debido a su "mala salud de hierro" -ha entrado 11 veces en quirófano- ha tenido que renunciar a otra de sus grandes pasiones: la carpintería. De aquellos años grises la escritora recuerda especialmente su
estricta educación, -"las monjas eran duras, y sobre todo, tontas"-, y más tarde la censura, que sufrió especialmente en 'Luciérnagas' (1949), que quedó finalista del Premio Nadal y fue bloqueada.
"Para mí la vida y la literatura es lo mismo", ha confesado la novelista, que odia releerse por si se lleva algún "disgusto", ha dicho. Matute ve el mundo "a través de los ojos de la escritora", porque, según ha comentado, "puede surgir un libro de la cosa más inesperada".