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crítica

Manuel Chust (coord.): España. Crisis imperial e independencia. Tomo 1: 1808-1830

sábado 27 de noviembre de 2010, 14:40h
Manuel Chust (coord.): España. Crisis imperial e independencia. Tomo 1: 1808-1830. Autores: Ana Aguado, Manuel Chust, Ivana Frasquet, Juan Francisco Fuentes, José María Portillo y Pedro Rújula. Fundación Mapfre/Taurus. Madrid, 2010. 376 páginas. 17,50 €
Nos encontramos en plena conmemoración del bicentenario de las independencias de América y también de la crisis del Antiguo Régimen en España con la aprobación de los decretos de las Cortes de Cádiz y la proclamación de la Constitución de 1812. Por eso resulta muy oportuno poder contar con un nuevo estudio sobre este crucial periodo de nuestra historia. En esta ocasión, se trata del primero de los cinco tomos de la serie “España”, dirigida por Jordi Canal, que a su vez forma parte de un ambicioso proyecto editorial impulsado por la Fundación Mapfre y la Editorial Santillana, que tiene como titulo general “Colección de América Latina en la Historia Contemporánea” y del que se han publicado ya varios volúmenes.

La principal novedad de este proyecto es el de encajar la Historia de España Contemporánea dentro del más amplio contexto de lo que podríamos llamar el mundo hispánico, aunque también entre dentro del plan de la obra la publicación de estudios referentes a Brasil (5 tomos), Estados Unidos (4 tomos), Canadá (2 tomos) e incluso Europa (4 tomos). En muchas de las obras generales de Historia de España, y especialmente en las centradas en la última etapa de nuestro pasado, el fenómeno de la independencia de las colonias quedaba habitualmente limitado a un espacio subordinado o a un capítulo complementario, que parecían reducir el peso sustancial que tuvo aquel proceso en el desarrollo de la trayectoria de España en un período tan trascendental de nuestro siglo XIX. Por eso, el dedicar cinco tomos a la Historia de España Contemporánea en una obra monumental sobre la América Latina que consta en total de cerca de un centenar de volúmenes con más de 400 especialistas, resulta una idea original, valiente y atractiva.

España, Europa y las Américas eran comunidades entrelazadas y sus historias no deben mantenerse separadas, como ha recordado John H. Elliott recientemente al referirse a la etapa colonial. Pero tampoco sus historias deben mantenerse separadas a partir del momento de la independencia de los territorios de ultramar, consumada en su mayor parte durante el reinado de Fernando VII, sino que por el contrario también es aconsejable el tratamiento conjunto de las distintas partes del mundo hispánico. Aunque sólo fuera para contrastar lo que quedó de España en aquellos territorios y lo que España conservó de sus antiguas posesiones. Por otra parte, las transferencias políticas, culturales, sociales y las oleadas migratorias desde España al Cono Sur o a los países caribeños, hacen conveniente el enfoque de sus respectivas historias desde una óptica conjunta.

Este primer volumen de la serie “España” está coordinado por Manuel Chust, autor también de los dos primeros capítulos, en los que traza de una forma sintética y ajustada, pero al mismo tiempo seria y rigurosa, las claves del periodo y las vicisitudes políticas por las que atravesó España durante primer tercio de la centuria decimonónica. José María Portillo, buen conocedor de la proyección de la revolución española en América, se centra en la respuesta que originó la situación en la que cayó la monarquía española, y en el papel de España en el contexto internacional a raíz de los movimientos emancipadores. Ana Aguado, por su parte, se encarga de explicar la difícil situación económica y financiera de la coyuntura y las medidas reformistas impulsadas por el liberalismo, junto con las dificultades de su aplicación. Los dos últimos capítulos se refieren a la sociedad y a la cultura de la época: Ivana Frasquet aborda la estructura social existente en España y las transformaciones que ya se advierten en el plano legislativo como consecuencia de la revolución, y Juan Francisco Fuentes analiza el desarrollo de la cultura y especialmente la eclosión de una prensa liberal muy rica y variada en títulos y en contenidos, así como la producción literaria de los exiliados en Inglaterra y en Francia. Como apéndice, además de un útil índice onomástico, una bibliografía seleccionada y una cronología, se incluyen unas ilustraciones comentadas por Pedro Rújula, que cumplen el propósito de acercar al lector a la época a través de algunas imágenes significativas extraídas de distintas bibliotecas y museos.

El primer tercio del siglo XIX en España ha sido tratado por la historiografía de manera desigual en los últimos años. Así como han proliferado nuevos estudios sobre la guerra napoleónica y también, recientemente, sobre el proceso de la reunión de las Cortes en Cádiz –sin duda, por el efecto conmemorativo del bicentenario–, el reinado de Fernando VII desde su vuelta a España hasta su muerte en 1833 presenta aún aspectos poco transitados, cuyo estudio no ha sido objeto de una semejante renovación por parte de los especialistas. En una obra de síntesis, como la que comentamos, este desequilibrio se hace notar, pues los responsables de cada uno de los capítulos, buenos conocedores de los temas que abordan, se han limitado a respetar el tono de la colección, incorporando las últimas aportaciones de la historiografía con una gran capacidad de síntesis y sin hacer alarde de una erudición innecesaria en un texto que prescinde de las notas a pie de página para facilitar la lectura del lector no especializado.

En suma, estamos ante una obra planteada con mucho acierto, escrita con soltura, extraordinariamente manejable y con la garantía que nos merecen unos autores con una gran preparación y con un gran dominio de la compleja realidad que le tocó vivir a España durante la crisis imperial y las guerras de independencia en la Península y en América.

Por Rafael Sánchez Mantero
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