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Protesta monumental en Italia

Andrea Donofrio
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adonofriohotmailcom/9/9/17
domingo 28 de noviembre de 2010, 17:43h
Esta semana, miles de jóvenes, estudiantes, profesores y padres, han protestado en contra de la reforma educativa del Gobierno, ocupando varias universidades y manifestando en diversos lugares símbolos de la cultura italiana: debido a la ocupación de grandes monumentos-símbolos como la torre de Pisa, la Mole de Turín o el Coliseo de Roma se habla de una “protesta monumental”. La agitación está cobrando tanta fuerza que algunos analistas la comparan con el mayo del 68 en París: prematura aunque en parte deseable. La insatisfacción y el malestar generalizado encuentra su expresión en estas protestas en las que, como afirmaba el premio Nobel, Dario Fo, es posible encontrar una tensión positiva, “una conciencia que las generaciones de sus predecesores habían relegado al recuerdo cristalizado en fotos en blanco y negro”.

La reforma prevé una reducción de docentes, fuertes recortes en la educación y la posibilidad de las universidades publicas de convertirse en privadas. Además, se restablece la figura del maestro único para los niños de 6 a 11 años, la reducción de las horas lectivas y del número máximo de alumnos por curso y finalmente, la separación entre alumnos italianos y extranjeros que no hablen bien el idioma. Las becas ya no tendrían en cuenta la renta del estudiante, siendo un premio al mérito y aumentando así el carácter competitivo de la enseñanza

El decreto ley, promovido por la ministra de Educación, Gelmini, plantea dudas y perplejidad: resulta difícil de comprender cómo la decisión de efectuar un drástico recorte a los fondos para la universidades públicas, a las becas al estudio y a la investigación –favoreciendo, al contrario las universidades privadas- pueda mejorar una situación perfectible. Es difícil entender en que medida los recortes pueden beneficiar a un sistema ineficaz y en evidente crisis. El posible desmantelamiento de la Universidad agravaría la difícil situación en que ya versa el sistema educativo nacional y la investigación. El sistema educativo italiano necesita –con cierta urgencia- una reforma que no se base en recortes y privatizaciones, sino que apueste por el sistema público, garantizando los recursos necesarios para sostener el derecho al estudio e invertir en la investigación.

Entre tantos puntos oscuros, la reforma tiene el merito de plantear dos graves problemas italianos: el baronaggio, privilegios, casi dinásticos de algunos profesores que utilizan su posición dentro de la universidad favoreciendo el nepotismo y la persecución de sus propios fines; y la necesidad de introducir mayor transparencia en los concursos. Resulta curioso que sea la ministra Gelmini quien reclame esto, ya que tal y como ella misma ha confirmado, pese a haber cursado su carrera universitaria en Brescia (Norte norte de Italia), decidió realizar el examen de habilitación como abogado en Regio Calabria (profundo Sur) donde la tasa de aprobados era mucho superior a la de cualquier sede del norte Italia. ¿Magnanimidad, mayor flexibilidad o chanchullos? (Bah, pero le da algo de paradójico y poco creíble su) Así, el sermón de Gelmini sobre la necesitad de establecer un mecanismo de meritocracia, que restablezca el mérito como condición para progresar y prosperar en el mundo laboral y académico y que contenga la huida de cerebros, resulta paradójico y poco creíble.

El voto sobre el proyecto está previsto para el próximo martes, después de que en el último sufragio la misma ministra se equivocara votando junto con la oposición en contra de su reforma, casi como si subconscientemente hasta ella no estuviera tan convencida de la bondad del proyecto. La reforma universitaria se encuadra en el difícil momento que esta viviendo el Gobierno Berlusconi, al borde de la caída: representa una prueba de fuerza, un ensayo general en vista de la vital –para la supervivencia del Gobierno- votación del 14 de diciembre, cuando Berlusconi se someterá a una moción de censura en el Congreso y a otra de confianza en el Senado.

Andrea Donofrio

Politólogo

Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset

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