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Sobre horteradas amorosas

Regina Martínez Idarreta
domingo 28 de noviembre de 2010, 17:52h
Tengo una teoría. Si estás en un bar tomándote unas copas y comienzas a sentirte identificado con los estribillos de las canciones de turno de Bisbal, Bustamante o el hit del momento estás perdido. Si empiezan a llegarte al alma frases como “Ave María, cuando serás mía, si me quisieras todo te daría” o “te envío poemas de mi puño y letra”, y trasladas estribillos como “loca por un beso tuyo” a tu situación personal, cantándoselo mentalmente a tu objeto de deseo, es que el submundo está más cerca de ti de lo que te gustaría. Una ha escuchado muy buena música y se considera una persona relativamente culta, y formada, pero de vez en cuando caigo en ciertas debilidades que revelan que en mi interior reside una choni que se encontraría más cómoda llorando en Gran Hermano que investigando en una biblioteca. Según me pillen, soy tan hortera que hasta le veo el punto romántico al “Ale, Alejandro” de Lady Gaga. Por no hablar del “Hot and Cold” de Katy Perry o el “You are a womanizer” de Britney. Si me siento sentimentalmente fuerte los estribillos fáciles de usar y tirar de los megahits de la MTV y 40 Latino pasan por mis oídos como aire. Pero cuando su escucha despierta en mí recuerdos e inflama mi corazón hasta las lágrimas es que la cosa está chunga, muy chunga.

Y eso pensé el pasado martes mientras anestesiaba mi cerebro con “Física y Química” –lo relajantes que pueden resultar las aventuras sentimento-sexuales de los adolescentes megahormonados de Antena 3-. Salí asustada de mi sopor cuando me di cuenta de que la última canción de Angy, una de las protagonistas de la serie que, además, es cantante en la vida real, me estaba emocionando. Dios mío, esto es casi peor que lo de Bisbal, pensé. “Fui solamente un cuento para ti, sin un gran final, heyeheyeyeheye”, decía la canción que acompañaba las imágenes de los protagonistas arreglando o calentando situaciones que se iban sucediendo cual videoclip, mientras como una triste Bridget Jones yo observaba y escuchaba en pijama con el corazón en un puño. Ya podías estar viendo “Los Soprano”, pensé, identificarte con Tony Soprano aunque preocupante, al menos tendría más glamour que hacerlo con Angy. Pero, en fin, por más que me empeñe no solamente soy así de hortera sino que, como bien dice Angy, “ya no tengo argumento para más”.

Regina Martínez Idarreta

Periodista

Regina Martínez Idarreta es investigadora del Instituto Universitario Ortega y Gasset

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