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La crónica gastronómica

Los Cinco Enebros, un gastrohotel con encanto en Robledo de Chavela

lunes 29 de noviembre de 2010, 19:23h
La localidad madrileña de Robledo de Chavela, conocida por su centro de seguimiento espacial, está situada en un valle entre la Sierra de Guadarrama y la Sierra de Gredos. A unos 60 kilómetros de Madrid, sobresale por un emplazamiento singular y muy atractivo.
En un pequeño alto y en un ambiente en el que conviven el lujo y la naturaleza, se yergue el hotel LOS CINCO ENEBROS (Almenara, 33. Tfno. 918 981 562. Robledo de Chavela. Madrid, http://www.loscincoenebros.com/), es propiedad de María Teresa Iñigo Andueza, y es, en mi opinión, un escenario realmente excepcional. Ofrece al visitante 17 habitaciones, todas ellas acogedoras y con una delicada decoración extraordinariamente confortable, envuelta en detalles elegantes y llenos de modernidad.

Quiero destacar, por encima de todo, la maravilla del jardín que forma parte del hotel, un gran trabajo del Vivero de Robledo. Se integra perfectamente en el paisaje que le rodea, puesto que se trata de una prolongación de toda la vegetación que conforma el entorno.

Sin abandonar el hotel se pueden descubrir bellos rincones desde donde contemplar las singulares vistas del lugar y la relajación que proporcionan los diferentes espacios.

En el hotel se puede disfrutar de amplias habitaciones (algunas de ellas realmente inolvidables), salas de reuniones, espacios para eventos (y un futuro spa), con vistas al espectacular paisaje serrano. También un agradable bar, donde un auténtico especialista prepara algunos de los gin-tonics mejores de Madrid.

Deportes y actividades al aire libre
Si uno es aficionado al senderismo, al golf (La Herrería de El Escorial), la pesca (río Cofio) o a montar a caballo, incluso cetrería y vela (embalse de Valmayor) o piragüismo (pantano de San Juan), es el lugar ideal para encontrar las alternativas necesarias a muy escasa distancia.

Los Cinco Enebros se encuentra también a tan sólo 15 kilómetros de San Lorenzo del Escorial y puede ser también el punto de partida para recorrer la Ruta Imperial, es decir, los distintos municipios por donde pasaba el Rey Felipe II en sus desplazamientos entre El Escorial y Madrid.



Cocina mediterránea en la sierra de Madrid
El hotel cuenta también con una adecuada oferta culinaria, cuyo “buque-insignia” es el restaurante Lavanda en la que ejerce como jefe de cocina Rafael Barral, con el apoyo de su segundo, Rubén González. El director de sala y sumiller, se ocupa de recibir y acomodar a los clientes y de una completa bodega integrada por vinos de todas las Denominaciones de Origen españolas y unas cuantas referencias internacionales. Con el buen tiempo (que ahora nos parece tan lejano) se puede disfrutar de una agradable terraza y de diferentes espacios en la zona ajardinada.

La propuesta culinaria tiene una inspiración mediterránea pero adaptada al gusto de la sierra de Madrid y de una clientela cosmopolita. Se cuida, sobre todo la materia prima. Un ejemplo de ello es que los frutos del mar vienen de la afamada y acreditada Pescaderías Coruñesas de Madrid. También, ofrecen ingredientes de gran calidad tanto en el comedor como en el bar, en los desayunos y en el servicio de habitaciones.

Yo tuve la oportunidad de disfrutar hace unos días de grandes platos como el pichón azulón en dos cocciones con salsa de chocolate o la carrillada ibérica estofada al Martini Rojo con boletus, que forman parte de la oferta junto a otros como los erizos de mar, la tempura de verduras, el carpaccio de pulpo sobre crema de patata, las setas de temporada con cigalas, las ostras escabechadas con migas manchegas o el bacalao confitado a 70 grados. Los postres, responsabilidad del repostero Juan Antonio Padilla Pérez, son también estupendos, como la copa de frutas del bosque con espuma de puerro y helado de mascarpone; la crema de queso ahumado con tocino diluido y helado de frambuesa; o la deconstrucción de tiramisú.

UN GASTROHOTEL EN LOS ALREDEDORES DE MADRID
Hotel y restaurante configuran una propuesta completa en un entorno excepcional donde relajarse y disfrutar de los bellos paisajes serranos que ofrece la Comunidad de Madrid.

María Teresa se ocupa personalmente de que no falte ni un detalle, de que el cliente reciba una atención de primer nivel y de que sus huéspedes disfruten de un espacio y un tiempo de felicidad.
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