Marruecos equivoca el enemigo
martes 30 de noviembre de 2010, 01:01h
La práctica totalidad de la prensa marroquí destacaba ayer el éxito de la marcha de protesta celebrada el domingo en Casablanca para protestar contra la resolución condenatoria del Parlamento Europeo. Los convocantes de dicha protesta, al igual que la prensa marroquí, focalizaban su ira fundamentalmente en el Partido Popular y el los medios de comunicación españoles, a los que consideran instigadores del “odio hacia Marruecos que viene de Europa”.
Probablemente, muchos de los que participaron en la marcha del domingo abominan del trato que se les dispensa a los saharauis, casi tanto como de la violación sistemática de los derechos humanos que suelen llevar a cabo las autoridades marroquíes. Ocurre que ambos aspectos no son especialmente conocidos en el reino alauí, toda vez que sus autoridades ejercen un férreo control tanto sobre los medios de comunicación locales como sobre la oposición más beligerante. La democracia marroquí es más cosmética que otra cosa. No existe verdadera libertad de expresión, y los derechos de los saharauis se conculcan de manera permanente. Muchos marroquíes tienen familiares que trabajan en Europa, donde la prensa es libre y cada cual puede votar lo que le parezca o expresarse como crea oportuno. El verdadero enemigo de Marruecos, por tanto, no es ni la prensa europea, ni el PP, ni nadie de fuera, sino un régimen anclado en sus privilegios del pasado y que impide a su sociedad prosperar como debe.