Hemos escuchado a Presidencia, Fomento y Defensa, pero, ¿qué opina el Ministro de Trabajo sobre el colapso causado por los controladores?Una de las características de la acción de los controladores es que prácticamente nunca han convocado una huelga. No la han convocado utilizando los procedimientos establecidos para convocarla, que es preavisar, que es fijar un día concreto y que sería que las autoridades reguladoras responsables del servicio público del que se trate fijaran un conjunto de servicios mínimos, como ha ocurrido siempre en cualquier acto sindical responsable. Han hecho huelgas ilegales, que se pueden calificar, al menos en el caso de la última, de salvajes, en las que han dejado sin atender un servicio fundamental para la libre circulación de los españoles, de ciudadanos no españoles, para el conjunto de la economía española, para el turismo… Han causado un conjunto de destrozos como seguramente nunca antes se había producido en el ámbito del control aéreo español.
¿Qué le parece la contrarreforma laboral presentada por UGT y CCOO en el Congreso?Todavía no hemos estudiado a fondo el contenido de la iniciativa popular que plantean las organizaciones sindicales, pero nuestro deber es hacerlo y lo haremos con detalle. Aunque, en nuestra opinión, la reforma laboral en sus contenidos esenciales no es una reforma que el Gobierno se plantee revisar. Ha planteado y sigue planteando que se produzca un proceso de diálogo y de consulta permanente y de desarrollo consensuado de sus reglamentos, de las leyes que están apuntadas en el propio desarrollo de la reforma, pero, en principio, nuestra idea no es someterla a una revisión radical y absoluta durante los próximos meses.
El presidente del Gobierno intercedió en algunas de las medidas más delicadas de Trabajo e Inmigración. La reforma laboral, entre otras. Fue precisamente uno de los motivos de la vuelta de Corbacho a Cataluña. ¿Aún se comparten tareas? ¿Tiene total libertad de actuación?En un Gobierno, ningún ministro tiene una libertad de movimiento total. Yo he venido a formar parte de un órgano colegiado que es el Consejo de Ministros. Aportaré mis propuestas, soy responsable del Departamento y nada de lo que se haga en el Departamento se hará sin mi aprobación y sin mi pleno convencimiento de que esa es la mejor política a llevar a cabo en el ámbito del Ministerio.
¿Cómo fue su conversación con el presidente del Gobierno cuando le propuso ser ministro?Sabía que si eso se producía, no iba nunca a decir que no a una petición del presidente del Gobierno de mi país. Sabía de las dificultades de llevar a cabo una política laboral como la que se necesita en este momento en España, sé que no es el mejor momento para hacer política social en la medida en que ahora las circunstancias no son tan favorables como en el pasado, pero era plenamente consciente de que si se producía esa petición la respuesta era un sí sin condiciones.
¿Le incomoda la supresión de los 426 euros? ¿Fue consultado?Es una decisión que tomamos días antes de que se produjera su anuncio y la tomamos en el contexto, cuando pase el tiempo comprobaremos, de una sustitución, de un relevo de la política de prolongación de la prestación por desempleo por una política activa en la que las personas que hayan agotado sus prestaciones participen en acciones de formación, de inserción profesional y que puedan ser objeto de ayuda económica, una ayuda que, por cierto, no va a ser muy distinta de la que significaba el PRODI pero que tendrá como condición indispensable su participación en ese tipo de acciones.
Goza de un puesto privilegiado para conocer la salud real de España en lo que, entre otros campos, a empleo se refiere. ¿Cuál es su diagnóstico?La economía española está saliendo progresivamente de la situación en la que se encontraba durante todo 2009 y la primera parte de 2010. En toda la crisis no se había creado empleo durante dos trimestres consecutivos como ocurrió en el segundo y en el tercero. Esperamos consolidar esa tendencia durante el último, por el que estamos en este momento transitando. Es una sensación todavía de creación de empleo muy inicial, con poca intensidad. Durante 2011, en la segunda parte del año, esperamos que esa situación ya adquiera un tono de mayor vigor para que en 2012 podamos vivir ya el primer año importante de creación de empleo con relativa intensidad en nuestro país.
¿Es arriesgado el optimismo?Cabe un optimismo responsable, en la medida en que cuando seamos capaces de superar el proceso de tránsito, la economía española volverá a mostrar un grado de intensidad en la creación de empleo como el que siempre tuvo, mayor que la media de la Unión Europea cuando estamos en fase de auge.
¿Tiene la receta para frenar el paro?Desde el punto de vista macroeconómico, volver a tener las condiciones generales para que la economía comience a crecer, que nuestro sistema financiero vuelva a contar con un grado de liquidez suficiente como para poder distribuir fondos en cantidad suficiente para que pueda volver una circulación más intensa de flujo monetario al conjunto de nuestra economía. Dos: el sector industrial, para el que el Gobierno está a punto de hacer público un plan estratégico de industria española durante los próximos años, tiene que asumir un papel protagonista, muy especialmente la industria exportadora y también la de servicios. Nuestra economía despegará claramente a través de esas dos áreas de actividad. Y mientras tanto, en el ámbito de la política de las reformas estructurales que corresponden al Ministerio de Trabajo, lo que nos corresponde hacer es poner a punto la maquinaria, nuestros sistemas de formación profesional, nuestras políticas activas de empleo, desarrollar intensamente y lo más rápidamente posible la política de reformas incluida en la reforma laboral dando más flexibilidad a las empresas a la hora de tener capacidad de adaptarse al ciclo económico de una forma tal que no sea el despido la forma habitual de apelar a los ajustes y a las necesidades del ciclo, haciendo posible que haya más capacidad de conversión de contratos temporales en indefinidos. Junto a ello, también, llevar a cabo políticas de adaptación de nuestro sistema de protección social, muy especialmente del sistema de pensiones, para hacerlo más sostenible. La macroeconomía y la política de reformas, con esta orientación de futuro, deberán poner las bases para que nuestra economía pueda ya comenzar a crecer a partir de la segunda parte del año próximo con un tipo de crecimiento que sea capaz de crear empleo en volumen suficiente.
¿En qué medida es culpable el Gobierno de que haya 4.110.294 parados en España? Los gobiernos tienen capacidad de actuación a través de la política fiscal y presupuestaria y sobre el resto de políticas públicas que tienen incidencia en el aparato productivo. Sí hay ámbitos, por tanto, de respuesta. Una economía fuertemente endeudada en el ámbito del sector privado, no tanto en el público, tiene que llevar a cabo estrategias de desapalancamiento para que eso pueda rendir frutos en el futuro. En este momento, los gobiernos son siempre responsables de lo que pasa en su país, pero sabiendo que sus grados de maniobra en presencia de grandes crisis financieras en el ámbito internacional se reducen. No es casualidad que prácticamente todo el conjunto de los países europeos estén llevando a cabo políticas para responder a la crisis sobre el presupuesto público y sobre sus capacidades de adaptación fiscal.
¿Cree que hay oscuros intereses para hundir la economía española?Intereses oscuros no hay. Lo que hay es la acción de unos mercados que nos financian en primer lugar y que también son los proveedores de fondos para España y para el conjunto de las economías del mundo. Es una acción que, por desgracia en muchas ocasiones, exige esfuerzos, ajustes fruto de una acción y de una visión demasiado ciclotímica, nerviosa. En muchas ocasiones, se nos piden ajustes a las economías difíciles y exigentes y, después, se quejan de que los ajustes producen dificultades en forma de menor crecimiento. En general, no han sabido ejercer una acción responsable sobre economías que, como el caso de la española, están haciendo esfuerzos muy importantes por adaptarse.
¿Cuál es su reflexión acerca del divorcio entre Gobierno y sindicatos? ¿Cree en una reconciliación?La acción sindical forma parte de las características esenciales de cualquier sociedad democrática, una parte importante de los bienes públicos que toda sociedad posee. Prefiero sociedades con acción sindical responsable y con sindicatos fuertes y al mismo tiempo con capacidad de adaptación a las circunstancias. En ese sentido, siempre he valorado la responsabilidad sindical como, por otra parte, suele ser habitual en las personas que han tenido una formación y una visión del mundo más próxima a la tradición socialdemócrata.
Es un defensor acérrimo del diálogo social. ¿Cómo generar consenso con posturas tan alejadas?La forma mejor de hacerlo es tratar de enfrentar a unos y a otros con la situación propia de la sociedad y del país en el que cada uno acciona. La situación exige grandes consensos y una acción pública donde prime la responsabilidad. En este momento, tenemos un gran acuerdo vigente que siempre me gusta destacar, de orientación salarial, que empezó a estar vigente en febrero de 2010 y que estará vigente durante los próximos dos años. Es una de las mejores muestras de una acción concertada entre los interlocutores sociales y consistente.
¿Se ven más fáciles las soluciones desde fuera que desde dentro del poder?Siempre. Cuando estás dentro, te das cuenta de que no es tan sencillo producir aquellas soluciones que desde fuera aparecen como practicables. En cualquier caso, la acción desde fuera del poder es una acción indispensable porque suele preparar mucho mejor y perfilar mucho mejor la orientación de lo que debes hacer, aunque sepas que los detalles hacen más compleja la política.
¿Cree que le tocará abordar más medidas impopulares en los próximos meses?España tiene que hacer todavía esfuerzos importantes en la adaptación de su economía a las nuevas circunstancias derivadas de la crisis. Hay reformas que no dependen de la crisis, que hay que hacer con independencia de ella, pero hay otras, por ejemplo la política de austeridad en el gasto público, imprescindible durante la crisis, la de moderación de las rentas, imprescindible durante la crisis y también durante la recuperación, porque la española es una economía que debe sujetar los costes y hacerse más productiva, con más formación, más presencia internacional y que no debe abandonar ese papel de competitividad vía costes, sobre todo pensando que estamos en un escenario de moneda única y por tanto sin capacidad de recuperar las pérdidas en la adaptación competitiva que sufran nuestros costes vía devaluaciones. Hemos perdido ese arma y tenemos que ser muy exigentes en la evolución de nuestros costes interiores como proyección en la capacidad competitiva de nuestras empresas.
¿Ha encontrado facilidades por parte del resto de partidos, en especial del Popular, para avanzar en sus políticas?Me parece que la actuación del Partido Popular en todo este proceso deja mucho que desear. Hay demasiadas cosas en las que el Partido Popular debería de haber comparecido apoyando la acción pública, la acción del Gobierno y que por desgracia no ha dejado de ejercer un papel que es verdad que le corresponde, de control y crítica, pero en las circunstancias por las que ha atravesado la economía española en los dos últimos año se ha echado de menos la presencia de una oposición útil del estilo de la que practicó el Partido Socialista antes de su acceso al Gobierno de la Nación, y eso que entonces las circunstancias eran ostensiblemente mejores.
Ha comentado en alguna ocasión que las reformas que toque hacer se harán pese a quienes pretendan retrasarlas o entorpecer. ¿Teme tener que dirigir el Ministerio a golpe de decretos sin consenso general?El decreto ley es una posibilidad de acción del Gobierno, pero después hay que convalidarlo en el Congreso de los Diputados, no es posible gobernar sólo a través del decreto ley, al final debes tener una mayoría parlamentaria que consolide la acción de Gobierno. Esperamos tener suficiente apoyo, un amplio apoyo parlamentario en la política de reformas que aún resta por realizar durante lo que queda de legislatura, pero sí nos gustaría contar con apoyo amplio desde luego del Partido Popular, por ejemplo en una reforma tan importante para la sociedad como significa la reforma del sistema español de pensiones.
¿En qué plazo podrán vivir los pensionistas una normalización y mejora de su situación?Han vivido durante todo este tiempo una política de reformas muy importante y una mejora ostensible en el poder adquisitivo de sus retribuciones. Lo han hecho los pensionistas que están vinculados a una política de mínimos, los que perciben pensiones mínimas, la revalorización que sufrieron estas pensiones entre 2004 y 2008 fue de nada menos que el 34-35 por ciento. Con menos intensidad, continuó durante 2008. En 2009, la crisis comenzó a ser importante y no convenía una expansión del gasto como la que se mantuvo en el pasado. Desde esta perspectiva, la política de adaptación a la crisis ha sido una política de rigor, cuando las circunstancias lo han exigido. Al mismo tiempo, el sistema de protección social ha tenido que hacer frente a las necesidades derivadas del incremento del desempleo, sobre todo de la crisis inmobiliaria y de los sectores vinculados a la construcción. Entre unos y otros, se han perdido 1,8 millones de empleos. Es una crisis, no exclusivamente pero esencialmente vinculada a la del sector de la construcción y de los sectores que lo aprovisionaron.
“Hay que trabajar más tiempo para sostener las pensiones”, defiende, y “hay que impedir o dificultar los sistemas de jubilación parcial”. ¿Cuál es el horizonte si no hay cambios en la política de jubilación?Será un sistema de protección de nuestras pensiones que tendrá a la altura de 2050 uno de los mayores niveles de gasto en proporción a nuestro producto del conjunto de la Unión Europea. Ahora estamos ligeramente por debajo, no llega a 9 puntos de PIB, pero el futuro será más exigente. El reto demográfico será mucho más intenso. Pasaremos de tener 8,5 millones de pensiones a 17 millones en 2050. En este escenario del medio y largo plazo donde se juega nuestro futuro en este ámbito.
¿Sería capaz de aventurar alguna buena noticia para los españoles a la conclusión de la presente legislatura?Tendremos una buena noticia cuando esté mediado el próximo año y es que la economía española empezará a crear empleo neto. Tendremos una segunda buena noticia y es que el nivel de nuestro déficit público empezará a ser ya al final del año próximo un nivel mucho más manejable y la tercera gran noticia es que habremos hecho al final de la legislatura las reformas necesarias como para asegurar un futuro sostenible para el conjunto de nuestros grandes sistemas de protección social.
¿Qué consejo puede dar a quienes están buscando trabajo?Le daría dos consejos. Uno, que no deje de hacerlo, que no se rinda aunque sea difícil, aunque a lo largo de ese tiempo obtenga respuestas distintas de las que espera. Ahora, la economía española no está creando empleo, es lógico que tenga más dificultades para encontrarlo. Y le diría que no deje de mejorar sus capacidades, rendirse es también dejar de formarse y rendirse es dejar de mejorar la capacidad de adaptación de cada uno de nosotros a las nuevas circunstancias. Si lo que observa es que se piden otro tipo de profesiones, que intente acercarse a ellas; si lo que observa es que se pide mayor cualificación en tal o cual materia, que intente obtenerla en la medida de sus posibilidades. Hay recursos enormes en el sistema español de formación profesional para el empleo. No sólo debe trata de encontrar un empleo adaptable a sus necesidades y a sus capacidades, también debe ser capaz de adaptar sus capacidades a los empleos que se requieran.