Una vuelta de tuerca al Oriente Medio
viernes 10 de diciembre de 2010, 15:23h
Definitivamente, el Oriente musulmán comprendido entre el Levante sirio-libanés, la República árabe de Egipto, Iraq y el trasfondo territorial “afgo-paq” -hoy en estado de guerra con Estados Unidos y algunos de sus aliados- se mantiene en ebullición. Al bloque territorial descrito, se suman Turquía, con su mayoría religiosa sunní, e Irán, con el predominio clerical de corte chií. Estado de ebullición en la Zona (extrema) en tanto en cuanto la insurrección de los talibanes no logra ser ahogada en el nido; y mucho menos en tiempo de invierno. La oleada pastún que abate la frontera “afgo-paq” sigue contaminando ciudades-polvorín de la Zona, como es el caso de Karachi, de mayoría étnica mohajir y de lengua urdu.
La tensión diplomática entre el sospechoso gobierno de Karzai (“los Karzai”, así llamados en jerga indirecta por las “manos sucias” que se atribuyen a la parentela del presidente de Afganistán) y Barack Obama -con los hombres del presidente inclusive (embajador Eikenberry, y general en jefe Petraeus, en primera línea)- es tensión que sigue en alza.
Según Wikileaks, Karl W. Eikenberry hizo llegar claramente a la Casa Blanca el nudo del dilema americano en Afganistán: “El encuentro que he tenido con Hamid Karzai arroja luz sobre el mayor desafío que nos presenta este país. Cómo combatir la corrupción y aproximar el pueblo a su gobierno, cuando sucede que los cargos-clave en Kabul son corruptos probados”.
Ocioso es recordar que las filtraciones que ha provocado Jules Assange, también han molestado de modo notorio al presidente de Afganistán.
Para distender esa tensa relación, Barack Obama ha hecho una reciente visita-sorpresa (3 de diciembre) a Kabul para suavizar los términos del distanciamiento observado por el clan Karzai.
Obama parece encontrarse, en consecuencia, en una posición “dilemática” en el teatro de operaciones occidental en Afganistán, toda vez que algunos aliados comienzan a mostrar visos -o hacer aspavientos- de retraimiento militar de aquel escenario. Las últimas declaraciones de ¡Cameron! apuntan en la dirección de retirar las tropas británicas destacadas en Afganistán en cualquier momento, antes de 2014.
De cara al frente interior que Obama ha de atender, el hecho de haber cambiado la composición política en el Congreso de Estados Unidos, de resultas de las elecciones correspondientes al “mid-term”, y la permanencia del estancamiento bélico de Afganistán, son calamidades poco halagadoras para un presidente en clara pérdida de popularidad como es Obama.
Si se suma a estas pinceladas sobre la situación en Afganistán, un recorrido de conjunto al estado interior de Iraq, el panorama tampoco es halagüeño.
Así, ha salido a relucir, también a través de Wikileaks, un comentario confidencial del presidente de origen kurdo que rige los destinos del Iraq “post- bellum”, dirgido al secretario de Defensa americano, Robert M. Gates (10 de diciembre de 2009): “Todos los países vecinos (de Iraq) están interfiriendo en nuestra política, aunque de diferentes maneras. Los países del Golfo y Arabia Saudí lo hacen con el dinero, Irán con dinero e influencia política, por no hablar de Siria, mientras que Turquía se comporta correctamente, aunque intentando influir sobre la comunidad turcomana y sunní, de peso en la ciudad de Mosul”.
Es decir, que la atomizada sociedad iraquí, y el arco político que ha resultado de la intervención armada occidental en Mesopotamia, se ha convertido, en el período “post-bellum” inmediato, en campo minado de intereses regionales dispares. ¿Podrá contribuir Estados Unidos a hacer gobernable Iraq en breve tiempo, dentro siempre de ciertos parámetros dichos democráticos?. Magna cuestión y de mucha envergadura responsabilista tanto para Washington como para Naciones Unidas.
De Egipto tampoco llegan noticias alentadoras. La aplastante victoria del presidente Mubarak en las elecciones del 28 de noviembre, ha degollado al partido de los “Hermanos Musulmanes” y al testimonial partido de la izquierda árabe, Tagammu. Todo el marchamo de los comicios en Egipto ha sido visto y juzgado por agencias como Amnistía Internacional y “Human Rights Watch” con criterio muy severo debido a las irregularidades y secretismo en que se vieron envueltos aquéllos desde un principio. A no olvidar, ahora y aquí, que el potencial demográfico, la significación histórica, y el ascendiente religioso de la escuela coránica de Al-Azahar en El Cairo, hacen de Egipto una nación de máxima importancia a la entrada del Oriente musulmán… y del mar Rojo.
“Last but not least”, Irán permanece en la cuerda floja de sus inclinaciones nucleares; como ha afirmado el hombre de confianza de Teherán (Saeed Jalili) en las conversaciones celebradas hace pocos días en Ginebra, la República de Irán no piensa por el momento poner las cartas boca arriba en lo concerniente a sus pretensiones de devenir potencia nuclear.
Si los Aqueménidas de la antigua Persia fueron una pesadilla para Alejandro Magno, los clérigos chiíes y el gobierno de Ahmadineyad provocan más de una jaqueca a la Agencia Internacional de Energía Atómica, al Consejo de Seguridad de la ONU y a la atribulada Catherine Ashton. A principios de 2011 una nueva ronda de conversaciones sobre el asunto en juego tendrá lugar en Estambul. Veremos, pero por lo pronto el Oriente musulmán “si mouve”.
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Historiador. Profesor emérito (UNED)
VÍCTOR MORALES LEZCANO es director del Seminario de Fuentes
Orales y Gráficas (UNED) y autor de varias monografías
sobre España y el Magreb
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