Bajo la mirada de Occidente
Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
sábado 18 de diciembre de 2010, 20:01h
Ocho sacerdotes asesinados, entre ellos un obispo, y decenas de miles de creyentes cristianos muertos, heridos o amenazados es el triste resumen balance de la situación que viven los cristianos iraquíes. Desde el año 2003, los ataques contra las iglesias, los locales y los propios fieles han ido en aumento ante el silencio del mundo libre y la impotencia de las autoridades. Los terroristas han encontrado una minoría débil e indefensa con quien ensañarse. Podríamos hablar de Kósovo, pero hoy toca hablar de Oriente Medio.
Monseñor Basile Georges Casmoussa, Arzobispo de la Iglesia Católica Siriaca de Mosul, y Monseñor Shaba Matoka, Arzobispo de la Iglesia Católica Siriaca de Bagdad estuvieron este jueves en Madrid pidiendo apoyo para los cristianos de Irak, cuyo trágico destino muchos políticos lamentarán mañana en lugar de evitarlo hoy. Europa debe comprometerse con la libertad religiosa y con las minorías cristianas en todo Oriente Medio.
Tomemos un ejemplo del drama en Irak según los datos de Ayuda a la Iglesia Necesitada (Informe sobre Libertad Religiosa 2010): En Mosul, ciudad predominantemente sunní, los cristianos han quedado sometidos a la sharía (la ley islámica). Las mujeres cristianas tienen que llevar la cabeza cubierta cuando están en lugares públicos y el sistema de transporte público ya no es mixto. El terror ha hecho que 1.694 familias cristianas hayan huido de la ciudad. Esta cifra supone más de 12.000 personas. Si leen ustedes el informe, verán que estas atrocidades se han repetido a lo largo del último año, mejor dicho, durante los últimos años.
La situación de los cristianos no mejora en otros países el entorno. Veamos Irán:
Ahora leamos algo sobre Afganistán: El artículo 130 de la Constitución establece que cuando existe un vacío legal sobre algún tema, se debe aplicar la legislación hanafí, escuela ortodoxa de jurisprudencia suní que se sigue en Asia central y meridional. Difamar al islam (blasfemia) o renegar de él (apostasía) son, por lo tanto, delitos que se persiguen según la ley islámica, que en estos casos aplica la pena de muerte.
¿Asustados? Vean qué les está ocurriendo a los cristianos allí: El 30 de junio de 2009 una multitud formada por unos 600 musulmanes atacaron unas 100 casas cristianas en Bahmani, localidad en el distrito de Kasur, en la provincia de Punjab. La Comisión Nacional para la Justicia y la Paz (NCJP), organización que pertenece a la Iglesia católica pakistaní, difundió la noticia declarando que los ataques han provocado daños importantes en las casas de los cristianos, donde, además, han robado objetos de valor y dinero.
Estos crímenes distan de ser aislados. De nuevo en Pakistán: El 1 de agosto de 2009 una multitud de musulmanes saqueó y prendió fuego a 75 casas de cristianos, además de quemar dos iglesias en la localidad de Korian, en el distrito de Toba Tek Singh, en el Punjab. Este ataque se desencadenó por una acusación de supuesta blasfemia contra Mujtar Masih, Talib Masih y su hijo Imran Masih. Supuestamente, los tres profanaron el Corán durante una ceremonia de bodas.
La civilización occidental tiene muchos, muchísimos defectos. Sus luces van acompañadas de sombras que se ciernen sobre ella y le imponen el deber de la memoria. Sin embargo, las raíces judeocristianas de Occidente proclaman la dignidad del ser humano y de su vida, limitan el poder y reconocen unos derechos humanos entre los que están, como afirmaron los viejos colonos que se sublevaron contra el Rey Jorge, el derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Las atrocidades de Occidente se han visto como traiciones al ideal de vida que nuestra civilización representa. Frente a los villanos, millones de héroes testimonian -desde Varsovia y Normandía hasta Nueva York- que es noble morir por la libertad y por la patria.
La Unión Europea debe asumir la responsabilidad de proteger a estos cristianos a quienes nadie defiende. Contra ellos, la irracionalidad, la barbarie y la violencia de unos terroristas que profanan el nombre más Sagrado y la vida humana han desatado una ofensiva que pretende exterminarlos. Desde hace dos mil años, hay cristianos en Oriente, de donde vienen la luz, la Escritura y la Historia. Si la Unión pretender ser algo más que un club de comerciantes, debe dar un paso al frente para evitar el extermino de los cristianos orientales.
Ante nosotros se está desarrollando una tragedia.
¿Vamos a seguir mirando impasibles?
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Analista político
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