www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Final de un largo secuestro : Diego Fernández de Cevallos

Juan Federico Arriola
martes 21 de diciembre de 2010, 11:41h
Diego Fernández de Cevallos, el polémico político mexicano ha regresado a su casa, después de un largo secuestro de poco más de medio año.

El 25 de julio de este año, publiqué en El Imparcial un artículo que titulé
PLEGARIA PARA UN POLÍTICO MEXICANO SECUESTRADO, donde me referí a la persona de Diego Fernández de Cevallos quien había sido secuestrado la noche del 14 de mayo en uno de sus ranchos en el estado de Querétaro.

Diego ha tenido ya encuentros con la prensa y otorgó a un poderoso consorcio televisivo una entrevista la noche del 20 de diciembre. Con una barba completamente blanca y muy larga, se le ve lúcido y moralmente fuerte. Por la mañana, a unas horas de haber sido liberado, habló poco, pidió que no se le formularan preguntas e incluso citó un pasaje de Don Quijote de la Mancha.

Ha dicho que ha perdonado a sus captores, que lo trataron "bien" (posiblemente ha sufrido el síndrome de Estocolmo), pero al mismo tiempo pidió a las autoridades competentes que hagan su tarea, esto es, que investiguen a los responsables de su secuestro. Entiendo entonces que los perdona desde la perspectiva cristiana, pero eso no implica que quede su caso impune, ya que su familia pagó el rescate -no se sabe el monto real, pero es probable que fueron varios millones de euros- y los secuestradores lo liberaron días después de recibir el rescate.

Uno de los damnificados de esta tragedia es el gobierno de Calderón. Curiosamente, Fernández de Cevallos y Calderón son correligionarios, ambos son panistas, pero las relaciones entre ellos nunca fueron optimas, hubo siempre rivalidad y celos políticos. El gobierno de Calderón es uno de los perdedores, porque se abstuvo de investigar y de actuar so pretexto "de respetar la vida de Diego a petición de sus familiares".

La palabra presidencial está cada vez más devaluada. En enero de este año próximo a terminar, el presidente mexicano se comprometió con su homologo de Paraguay en atrapar a los responsables del atentado en contra del futbolista Cabañas, del club América. A la fecha el principal responsable está prófugo.

En un comunicado presidencial en México dado a conocer la tarde del 20 de diciembre dice que se "aplicará todo el peso de la ley" en contra de los secuestradores. ¿Quiénes fueron? ¿Por qué lo hicieron?

Para muchos, es un milagro que Diego esté vivo. ¿Qué garantías había para su familia de que sería devuelto después del pago de rescate? Ninguna. Afortunadamente ha vuelto y es muy probable que regrese a sus actividades profesionales como abogado en su despacho y como empresario en sus ranchos en enero de 2011. Diego se convertirá -ya lo es- en un crítico de la pésima política de seguridad pública empleada por Calderón. Es más, Diego es el vivo ejemplo y no el único aunque sí el más famoso, de que los secuestros, las ejecuciones y desapariciones en México marcan el desastre ante un presidente sin credibilidad junto con gobernadores muchos de ellos ineptos y cobardes que no saben defender los derechos de los gobernados, peor aún, hay la sospecha de que varios gobernadores están coludidos con la delincuencia organizada y en los próximos dos años seguramente se hablará mucho de casos de corrupción de esta naturaleza.

Diego Fernández de Cevallos está de vuelta no sólo en su casa, está de vuelta en la política y seguramente volverá a ser polémico, pero quizá con algo de misticismo. Tuvo mucho tiempo para pensar y meditar y rezar en su cautiverio. Se le nota sereno, con la moral en alto. Seguramente su liberación marcará el inicio de cambios políticos necesarios frente a la adversidad criminal y frente a la necedad de Felipe Calderón que no escucha a los gobernados y ciudadanos lastimados no sólo por los criminales sino por los burócratas incompetentes bajo su cargo más gobernadores que son independientes al Ejecutivo Federal pero que tampoco colaboran para mejorar el clima de ingobernabilidad.

El hartazgo social contra las autoridades en México sube en espiral. Diego sabrá elegir, si se pone de lado de las instituciones que le han fallado a México, incluso a él, o de lado de la sociedad civil que se organiza mejor y hace valer su voz de protesta.

El final del secuestro de Diego no es el final de la criminalidad organizada. Tendremos que imaginar ideas precisas y justas. Muchos no queremos una revuelta social y mucho menos una guerra civil. Dios dirá, no perdemos la fe, a pesar de todo, no perdemos la fe.

Juan Federico Arriola

Profesor de Derecho

Profesor de Derechos Humanos en la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios