www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Tolerancia ¡Y un jamón!

miércoles 29 de diciembre de 2010, 20:19h
Sucedió hace pocos días en un instituto andaluz. El profesor hablaba de los distintos climas en Andalucía y puso como ejemplo el seco predominante en la zona de Trevélez -Granada-, idóneo para la curación de jamón. Dicho sea de paso, los jamones de Trevélez son excelentes, pero eso no viene al caso. Sí, en cambio, la airada reacción de un alumno musulmán al oír la palabra “jamón”. Aquel maestro infiel acababa de infligir una gravísima ofensa al credo de Mahoma, osando mentar la extremidad de un animal impuro en clase. Atroz. Tan es así que los padres del ofendido interpusieron la pertinente denuncia. Sólo faltaba.

Sensu contrario, la fiesta del cordero se celebró en España semanas atrás sin mayor novedad. Pudo hacerse por el respeto que se tiene en nuestro país a todo tipo de opciones religiosas. Incluso hubo quien, contraviniendo un buen puñado de ordenanzas municipales, sacrificó a los corderos en plena calle -pese a estar terminantemente prohibido-. El rito Halal, y todo eso. Consiste en clavarle un cuchillo al pobre bicho en el cuello y esperar a que muera desangrado; eso sí, mirando hacia La Meca. Nadie les importunó. Y que se hubiera atrevido.

Eran otros tiempos cuando los cristianos iraquíes celebraran la Navidad con toda normalidad. Más concretamente, estando Sadam Hussein en el poder. Y es que, pese a que el dictador iraquí fue un tirano sanguinario que trajo la ruina a su país, no puede decirse que entre sus múltiples defectos se encontrase el de la persecución religiosa -el trato dispensado a algunos chiíes tenía más que ver con cuestiones de índole política con el vecino Irán que con otro tipo de consideraciones religiosas-. Este año, sin embargo, no ha podido ser. Nada de misas, ni de belenes ni de árboles de Navidad. Los cristianos en Irak corren peligro de muerte, como así lo corroboran los últimos atentados. Qué decir de los sudaneses de Darfur, exterminados simplemente por el hecho de profesar la fe de Cristo. En los estados feudales del Golfo Pérsico ni se lo plantean; directamente, están prohibidas todas las confesiones religiosas, salvo el Islam. Y en Pakistán, pese a que ninguno de los últimos gobiernos la haya puesto en práctica, sigue vigente la llamada “ley de la blasfemia”, por la que aquel que ose dirigirse a Alá sin la debida consideración podrá ser condenado a muerte. Sin necesidad de prueba alguna; si es a un cristiano a quien se acusa, su mera condición ya es motivo suficiente como para afirmar que ha blasfemado. En otros muchos “paraísos” de tolerancia, con el Islam en todos ellos como denominador común, latigazos, amputación de miembros e incluso ejecuciones públicas -lapidación incluida- están a la orden del día.

Un famoso teólogo de Qatar hablaba disertaba hace algunos meses en la televisión de su país sobre de lo que él consideraba “buenas prácticas domésticas”. “Si un hombre llega a su casa, se encuentra a su mujer viendo la televisión y ésta no se levanta para hacerle la cena, deberá gritarle y pegarle para que lo haga; así lo recordará en días posteriores. Y si vuelve a insistir en su conducta desobediente, el marido tendrá que volver a disciplinarla”. Pero sin pasarse: “golpes apropiados son aquellos que no producen fracturas ni matan”. A su juicio, una buena somanta de palos de vez en cuando es hasta beneficiosa.

Conviene señalar que el fulano en cuestión es alguien con un cierto “prestigio” a nivel teológico en el mundo musulmán. Se trata sólo un ejemplo ilustrativo; si hubiese que mencionar todos los casos en los que mulás, imanes o ulemas llaman la atención acerca de la necesidad de pegar a las mujeres con cualquier excusa harían falta toneladas de papel. Porque si los cristianos lo tienen mal en los países musulmanes, las cristianas lo tienen aún peor. Luego vienen a Europa y se quejan. ¿Qué será lo siguiente, sufragar con dinero público lapidaciones en la Plaza Mayor? En fin, que con todo respeto y sin que nadie se me enfade -no me vayan a denunciar a mí también- ¡Feliz Navidad!

Antonio Hualde

Abogado

ANTONIO HUALDE es abogado e investigador de la Fundación Ortega y Gasset

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios