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Brindando por el Año Nuevo desde la eternidad

viernes 31 de diciembre de 2010, 17:26h
(Algunos personajes están sentados alrededor de un vacío. Otros se acercan a la tertulia desde una puerta que no se abre, en la que a veces se enciende un rótulo con la palabra “Eternidad”)

JOSÉ ORTEGA Y GASSET: “¡Acérquese usted, por favor, señor Gila, y siéntese aquí con nosotros! Paco Ayala me había hablado mucho de su ingenio, de las veces que disfrutó oyéndole por la radio en América, y hasta ahora no habíamos tenido la suerte de encontrarle para que viniese usted a esta tertulia.

FRANCISCO AYALA: ¡Adelante, adelante, Gila! ¡No sabe usted lo que le agradezco su visita! Ortega, ¡tendría usted que ir alguna vez a la tertulia a la que asiste Gila! La organizó Rabelais cuando llegó a la eternidad; tuvo la de la marimorena con Calvino, se corrió la noticia, y desde entonces, los que quieran ser felices un rato, ahí encuentran gente dispuesta a reírse de su sombra.

MIGUEL GILA: ¡Hola, hola, hola a todos ustedes! ¡Me encanta estar aquí con tantos paisanos! Cuando Ayala me encontró y me dijo que viniese aquí para organizar con todos vosotros, ustedes, la Nochevieja, salté de contento. ¿Habría sidra El Gaitero? Y cuando don Francisco me aseguró que don Francisco Largo Caballero, por esta fecha, siempre traía varias botellas, no me lo podía creer. ¡Es más impresionante lo de la sidra, que descubrir que don Francisco Largo Caballero viene a esta tertulia! ¡La de cosas que voy a aprender! ¡Perdone usted, don Francisco, pero es que yo siempre estoy de broma!

FRANCISCO LARGO CABALLERO: ¡Nada, por favor, aquí están las botellas de sidra! Mire, al primero que le sirvo es a usted. Me han contado que sabe usted más de la guerra civil que la mayor parte de los que escriben y pontifican de ella. Con el tiempo ha aprendido que sólo con humor se pueden entender los mayores dramas. El otro día, el compañero Indalecio Prieto, que no vendrá porque tiene una cena con los vascos, me dijo: ¡Pídele a Gila que te cuente una historia de la guerra!

FEDERICA DE MONTSENY: Pero Francisco ¿tú te hablas con Inda, y encima, le llamas “compañero”? Será verdad que aquí nos convertimos todos en santos.

FRANCISCO LARGO CABALLERO: Algo de eso parece que pasa. ¡Venga, tómate un vaso de sidra a la salud de la unidad proletaria! Porque Inda estuvo con nosotros, aunque refunfuñando, y como siempre, hecho un cenizo. ¡Cuidado que era pesimista!¡Pero acertaba siempre! Yo se lo he reconocido. La verdad que no calibramos lo que sucedería cuando no contamos con la mitad de los dirigentes del partido. ¿No creen que ese fue nuestro fallo?

PIO BAROJA: No empiece con el mismo sermón de siempre.

JOSÉ ORTEGA Y GASSET: ¡La verdad histórica tiene siempre carácter retrospectivo! Así que dejemos eso don Francisco, y lléneme el vaso, que quiero brindar por lo bien que estamos hoy.

MIGUEL GILA: ¡Salud! Saben que teníamos en la guerra un enano que tiraba bombas que no daban a nadie, pero que desmoralizaban mucho. Y también un barco que cuando lo botaron se hundió, y el general ordenó decir que era un submarino…

MIGUEL DE UNAMUNO: ¡Si es que fue un desastre!

MIGUEL GILA: … y cuando llamamos a la Fábrica de Armas nos dijeron que no tenía remedio el pedido de cañones sin agujero para disparar…

MIGUEL DE UNAMUNO: ¿Pero lo dice en serio o en broma?

MIGUEL GILA: …lo bueno de la guerra es que te hinchas a matar y la policía no te dice ni mu…

MIGUEL DE UNAMUNO: ¡Dios santo! ¡Qué gracioso es usted señor Gila!

Pero lo que cuenta parece cierto. ¡Yo he visto tantas burradas, empezando por las del asno de Millán Astray, que me lo he creído a pies juntillas.

PIO BAROJA: Es que tú eres muy crédulo en todo. Como dices que entiendes de filosofía, pues eso, acabas de enterarte de lo que dice Gila de aquella guerrita. Por cierto Unamuno, ¿has visto alguna vez a Dios?

MIGUEL DE UNAMUNO: ¡A ti te lo voy a contar! Si eres un panadero guipuzcoano que no sale de su mesa camilla. ¡Bebe un poco de sidra Pío, y no te enfades! ¡Que hoy termina el año para los terráqueos!

MIGUEL GILA: La verdad es que no se si lo que cuento pasó de verdad o no. A mí me fusilaron poco un día que los del pelotón estaban borrachos, así que me marché a medio matar…

FRANCISCO AYALA: Eso es cierto. ¿A qué le pasó de verdad a nuestro amigo Gila?

MIGUEL GILA: Ahora en serio. Sí me pasó. Gracias a todo aquello, salí con unas ganas de vivir… ¡Brindemos porque la gente siga creyendo en la vida! Se pone de pie, coge un teléfono negro y exclama: ¡Que se ponga! ¡Que se ponga el que quiera escuchar!

TODOS: Aló, aló, aló… ¡Que se ponga! (Se ríen a carcajadas mientras brindan porque no perdamos la esperanza)
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