Europa sin humos
domingo 02 de enero de 2011, 09:56h
Con la nueva ley antitabaco que entra hoy en vigor en España, ya no se podrá fumar en lugares públicos cerrados, salvo muy contadas excepciones. Se cierra así una etapa que empezó con la anterior disposición normativa, bastante más laxa que la actual, y en la que se permitía que hubiese lugares habilitados para fumadores en negocios de hostelería, entre otras medidas algo confusas y malamente aplicadas. Ya no será así. Tampoco en la práctica totalidad de países europeos, donde las respectivas legislaciones antitabaco fueron desde un primer momento bastante más tajantes que la española.
Lo cual, por otra parte, habría sido deseable aquí. Lo suyo habría sido no legislar en dos tiempos, sino hacerlo de una vez, sin ambages. Hay poderosas razones de salud pública que así lo aconsejan; fumar es malo para la salud. Al mismo tiempo, y concatenado con lo anterior, el coste de las enfermedades derivadas del tabaquismo detraen una suma importantísima de dinero, difícilmente justificable -y más en tiempos de crisis-. En base a esas mismas razones de salud pública, un fumador tiene todo el derecho del mundo a fumar en espacios públicos o en su propio domicilio, pero no en aquellas zonas donde otras personas puedan sentirse perjudicadas por el humo. Tampoco es de recibo el argumento de algunos hosteleros, alertando de la pérdida de puestos de trabajo en el sector si se prohibía fumar. Dicha prohibición está vigente desde hace ya tiempo en Francia, Inglaterra, Irlanda e Italia y otros muchos países, sin que sus bares y restaurantes hayan tenido que echar el cierre. Es cuestión de acostumbrarse a vivir sin malos humos.