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Defensa de la democracia

viernes 07 de enero de 2011, 14:02h
Chávez se ha quitado el camuflaje democrático. Las leyes que ha hecho aprobar, a marchas forzadas, en plenas fiestas natalicias, por la “moribunda “ Asamblea Nacional, constituyen un conjunto coherente de ocupación totalitaria de la sociedad y de las pocas instituciones que mantenían su autonomía, como las alcaldías y gobernaciones. Además se limita aún más la libertad de expresión y se promueve la autocensura, a través de la amenaza y la intimidación. Las leyes constituyen un verdadero asalto a la Constitución, que Chávez mismo hizo aprobar en 1999. Las leyes vienen acompañadas por una aceleración de las expropiaciones arbitrarias de propiedades y la represión violenta de manifestantes pacíficos por parte de la Guardia Nacional, mal llamada “Bolivariana”, y la acción de turbas, que recuerdan las “squadracce” fascistas de Mussolini. Frente a esta arremetida totalitaria, es obvio que la responsabilidad fundamental de enfrentarla recae sobre los venezolanos, incluyendo chavistas sensatos y democráticos. La creciente baja de la popularidad de Yo-El Supremo, que se refleja en los votos y en las encuestas, demuestra que tiene el sol a sus espaldas. Pero, vienen años difíciles y duros. La unidad de los demócratas, alrededor de la Unidad Democrática, es indispensable. El camino electoral, mirando a las elecciones generales del 2012, debe seguir, aun cuando tendrá que ser acompañado por la movilización organizada y pacífica de la sociedad frente al atropello neodictatorial.

Pero la comunidad democrática internacional también debe reaccionar y ayudar, particularmente, pero no sólo, en América Latina. Es evidente que la Carta Democrática Interamericana ha sido violada. Es verdad que el Secretario General de la OEA, es un funcionario estructuralmente débil, muy dependiente de la aprobación de los gobiernos y que la propia Organización, después de la crisis de Honduras y el conflicto no resuelto entre Costa Rica y Nicaragua, atraviesa un período “delicado”, pero la violación de la Carta es ya tan evidente que Insulza, quien ya no puede preocuparse por su reelección, debería tener el coraje de actuar. Obviamente, el Secretario General no tiene, ni debe hacerlo solo, uno o más de los gobiernos democráticos de la región deberían también manifestar su compromiso con la democracia. Personalidades, con “auctoritas”e influencia, ONGs y partidos políticos venezolanos deben inducir a sus contrapartes y amigos en el exterior, para que presionen a sus gobernantes, con el fin de apoyar, pública y/o privadamente, a la democracia venezolana.
Venezuela, durante la República Civil (1958-1998), apoyó y ayudó, a los demócratas en toda Iberoamérica, incluyendo España. Es verdad que, como decía Lord Palmerston, los Estados no tienen amigos sino sólo intereses, pero los seres humanos tienen memoria, conciencia y responsabilidad, quizás no sea suficiente decidirse a actuar por gratitud, solidaridad o coherencia con sus ideales, pero si lo piensan bien, en el fondo, les convendría por sus propios intereses. “ Vigilia pretium libertatis”

[email protected] @sadiocaracas
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