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se subasta un lienzo del francés

La turbulenta amistad de Gauguin y Van Gogh a través de un cuadro

viernes 07 de enero de 2011, 16:42h
La relación que mantuvieron Paul Gauguin y Vincent Van Gogh continúa siendo objeto de estudio. La manida teoría sobre si el francés le cortó o no la oreja al holandés es uno de las tantas curiosidades que envuelven la vida de estos dos pintores, quienes vivieron una turbulenta amistad fruto de la cual Guaguin dedicó uno de sus lienzos a su colega. El próximo mes se subastará en la sede londinense de Christie´s.
Durante una de sus estancias en Tahití, donde Paul Gauguin se refugió a finales del siglo XIX del conformismo europeo, el pintor francés se acordó de su amistad con un genio loco holandés con quien había compartido tantas aptitudes y deseos de progreso. Fue entonces cuando, con o sin intención de homenajearlo, Gauguin sintió el impulso de pintar, bajo el sol de la Polinesia, para Vincent Van Gogh, su amigo de quita y pon.

Titulado Nature morte a l´esperance, el lienzo que dedicó al holandés tiene mucho del estilo de Gauguin, pero también del de Van Gogh. Pintado en 1901, muestra unos girasoles en el centro, unos cerrados, otros mustios y otros de gran colorido, que descansan en un jarrón con motivos étnicos, asociados a sus estancias en aguas del Pacífico.

El tono rojizo del fondo recuerda a los paisajes de Tahití que pintó con ahínco, en los que incluía el retrato de una o varias jóvenes acompañadas por deidades. No faltan referencias a la figura femenina, representada en la esquina superior izquierda, donde una mujer desnuda sentada sobre una piedra mira fuera del cuadro como si éste continuara su relato más allá de la vista del espectador.


Fue durante sus estancias en la Polinesia donde Gauguin se creía salvaje y donde pensó que podía encontrar la inspiración que no hallaba en la Europa aburrida que tanto le hastiaba. Es, en Tahití, donde se fechan algunas de sus obras más destacadas como Mujeres de Tahití, Manao Tupapau y Ta Matete. Lienzos que, en un momento u otro, viajaron a París, donde sus amigos galeristas y colegas pintores los mostraron, aunque no siempre con igual éxito de acogida. Prueba de ello es que Camille Pisarro, maestro de Gauguin, le aconsejó volver a sus inicios tras ver algunas de sus obras pintadas en aquellas tierras lejanas e inexploradas. No así Van Gogh, quien se mostró abrumado al observarlas y lo felicitó con entusiasmo.

La obra que Gauguin pintó como tributo al holandés vuelve a estar de actualidad. Lo hace después de que la sede londinense de Christie´s haya anunciado que la sacará a subasta el 9 de febrero. La casa de pujas cree que podría alcanzar los 11,8 millones de euros, alentada por el hecho de que esta pintura no ha sido vista en público desde 1989. No será la única en salir a subasta. Con ella lo harán también otras obras impresionistas que han estado en manos privadas durante años e, incluso, décadas.

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