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dioxinas

Caos en Alemania por la contaminación de centenares de granjas

martes 11 de enero de 2011, 15:52h
El gobierno alemán teme daños "inmensos", tanto financieros como en la reputación de su sector agropecuario, por la contaminación con dioxinas de piensos animales detectada en el país, mientras desde Bruselas se califica de desproporcionada una prohibición a la importación de sus productos. "Es evidente que habrá consecuencias y que se endurecerán los controles", indicó la ministra de Agricultura y Protección del Consumidor, Ilse Aigner, tras una reunión con expertos y representantes del sector.
Alemania confirmó este martes el primer caso de un cerdo contaminado por el consumo de piensos con dioxinas, ya que hasta ahora este compuesto tóxico sólo se había detectado en huevos y carne de gallina. El Ministerio de Agricultura de Baja Sajonia (noroeste del país) afirmó que se ha detectado un "elevado nivel de dioxinas" en un cerdo seleccionado aleatoriamente de un conjunto de animales que iba a ser sacrificado en el distrito de Verden, aunque no hizo pública la tasa concreta.

En consecuencia, todos los animales de la granja en la que se detectó este caso serán sacrificados y sus cuerpos incinerados, apuntó el portavoz del Ministerio de Agricultura de Baja Sajonia, Gert Hahne. Además, las autoridades locales han detectado un segundo establecimiento agropecuario en este estado federado donde el ganado porcino presentaba niveles de dioxinas próximos al máximo legal y han enviado más muestras al laboratorio para que sean analizadas.

Las autoridades sanitarias alemanas y fuentes de la industria agropecuaria local avanzaron hoy que pretenden endurecer los controles sobre los productos sanitarios en un futuro próximo. El anuncio del primer caso de cerdos contaminados tuvo lugar el día en que se hizo público que los ganaderos afectados por los piensos contaminados con dioxinas señalasen que están estudiando reclamar más de 100 millones de euros en indemnizaciones a la supuesta responsable del escándalo, la empresa Harles & Jetzsch.

Esta compañía se dedica a la distribución de grasas industriales, y está acusada de comercializar grasas asignadas a la producción de papel para la fabricación de piensos destinados al consumo animal pese a no ser comestibles. Un colectivo de más de 300 profesores universitarios y científicos publicó hoy un manifiesto en contra de las grandes explotaciones agropecuarias, a los que acusan de tratar a los animales "de una forma que avergüenza a la sociedad". El llamamiento, que ya ha sido suscrito por más de 8.000 ciudadanos alemanes a través de Internet, liga el uso de dioxinas a la producción industrial de productos agropecuarios.

En la actualidad, miles de granjas avícolas y porcinas que sufrieron cierres preventivos temporales pueden sacrificar de nuevo a sus animales y comercializar sus productos, aunque 558 factorías se encuentran aún clausuradas. Se trata de 330 granjas en el estado de la Baja Sajonia, en el que llegaron a cerrarse más de 4.000, 143 en Renania del Norte-Westfalia y 62 en Schleswig-Holstein.

Además del caso del cerdo contaminado, las autoridades sanitarias alemanas han señalado que hasta ahora se han registrado 19 análisis -18 en huevos y uno en carne de una gallina ponedora- con índices de contaminación con dioxina superiores a lo tolerado. En total se cuenta ya con los resultados de 87 análisis realizados en varias granjas afectadas sin que se hayan registrado hasta ahora valores de dioxina que superen los límites permitidos en carne de pollo, pavo y cerdo, así como en leche de vaca.

Comienzan las reclamaciones
Los ganaderos afectados por los piensos contaminados con dioxina en Alemania reclaman mas de 100 millones de euros en indemnizaciones a la empresa responsable del escándalo, que ha obligado a cerrar hasta 5.000 granjas avícolas y porcinas, de las que 558 permanecen clausuradas.

El rotativo Westfalen Blatt informa hoy de que esa cifra es barajada por las asociaciones de agricultores y ganaderos, aunque subraya que a las reclamaciones se sumarán también los ministerios de Agricultura de los estados de Schleswig-Holstein, Baja Sajonia y Renania del Norte Westfalia, según anunciaron sus titulares.

Las demandas se dirigen todas contra la firma distribuidora de grasas industriales Harles & Jetzsch, que comercializó grasas asignadas a la producción de papel para la fabricación de piensos destinados al consumo animal pese a no ser comestibles.
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