La conmemoración del "movimiento del 22 de marzo" de 1968, precursor de la revuelta estudiantil que dos meses después paralizó Francia y se exportó a todo el mundo, marca el inicio del 40 aniversario de aquel mayo francés.
Un centenar de libros, estudios, actos universitarios y reportajes de televisión comienzan a recordar una fecha con sonoridad mítica y romántica que a pesar del paso del tiempo sigue provocando controversia en la sociedad francesa. Era el caso de Dani Cohn-Bendit, "Dani, el Rojo y el Verde", como es apodado, que está pasando unos días en París para atender a la prensa con motivo del aniversario. "Doscientas peticiones de entrevistas procedentes del mundo entero", ha explicado su representante.

El encuentro con la AFP -Agencia Francesa de Prensa- tuvo lugar en un célebre café parisino, ubicado en el mismo barrio Saint-Germain-des-Près, donde floreció el existencialismo. "Mi consigna es olviden Mayo del 68". ¿Por qué? ¡Porque se ha acabado! Fue extraordinario, formidable, cambió nuestras vidas, cambiamos la vida... pero no vamos a volver al tema eternamente", recalcó Cohn-Bendit.
Incluso su idea era escapar a Estados Unidos para ahorrarse la celebración de tan señalada fecha. Paradójico destino cuando el arresto de unos compañeros opuestos a la guerra de Vietnam fue el detonante que hizo estallar las revueltas estudiantiles, paradójico lema también cuando el poema que vilipendia a Guy Fawkes, el anarkista británico del siglo XVI, reza en su primer verso: "Recuerden, recuerden, el cinco de noviembre"...
Bendit "olvida", Sarkozy "liquida"Pero el eurodiputado cambió de idea cuando escuchó al presidente francés, Nicolas Sarkozy, pronunciar la frase "¡Hay que liquidar Mayo del 68!", durante su campaña electoral de 2007, donde se erigió como adalid de la "cultura del esfuerzo y del mérito", del "respeto a la autoridad del maestro", principios que habían combatido los estudiantes universitarios 39 años antes.

"Es culpa de Sarkozy. Si no hubiera pronunciado ese discurso necio... A partir del momento en que empieza a decir sinsentidos, no podemos salir corriendo y dejarle todo el terreno", asegura.
Cohn-Bendit defiende la "herencia positiva" de la Revolución, como los derechos de la mujer, la aceptación de la homosexualidad, la autonomía de los hijos... Debate que también se ha trasladado a las librerías con casi cien títulos que repasan aquellos meses, algunos de ellos firmados por protagonistas directos, como el propio Cohen-Bendit, el filósofo André Glucksmann o el ex líder maoísta Alain Geismar.
El que fue un joven revolucionario es ahora padre de un adolescente, Bela, de 17 años, que utiliza el pasado de su progenitor como "una provocación": "Cada vez que discutimos, cuando trata de negociar, me dice: Tú, en el 68, no habrías escuchado. Así que yo hago lo que quiero", confiesa.