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opresores a la carrera

A los dictadores les encantan los exilios dorados

lunes 17 de enero de 2011, 17:37h
La huida de Zine el Abidine Ben Alí a Arabia Saudí evidencia una tendencia clásica en toda dictadura que se precie: tras regir un país con mano de hierro y apropiarse de todo lo que el mandato permita, los dictadores, al verse amenazados, ponen pies en polvorosa para vivir un retiro dorado en algún paraíso amigo. La lista de opresores que han repetido este patrón es muy extensa. Desde el 'caníbal' Idi Amin hasta el poderoso Somoza pasando por Megistu Mariam, Mobutu Sese Seko, Mohamed Reza Pahlevi o Raúl Cedrás.
Las revueltas de Túnez de hace quince días, que provocaron la caída del régimen de Zine el Abidine Ben Alí, nos han traído a la memoria a otros dictadores que tuvieron que salir a la carrera de sus países tras años de crímenes, ignominia y opresión.

Ferdinand Marcos
Este dictador filipino empezó a labrar su carrera política durante la Segunda Guerra Mundial. Al término del conflicto, este risueño líder vendió una imagen pública que, según algunos historiadores, dista mucho de la realidad. Marcos se presentó como un héroe nacional que, poco más o menos, había liberado él solo al pueblo de la opresión japonesa. Anticomunista convencido, dirigió el país entre 1965 y 1986, los últimos catorce mediante una dictadura, antes de que Cory Aquino, esposa de uno de sus opositores ejecutado por el régimen, le arrebatara la presidencia. Se exilió en Hawai, donde disfrutó de un retiro dorado gracias a los 8.000 millones de dólares que logró acumular de manera fraudulenta durante sus 21 años de mandato.

Idi Amin
Se hacía llamar a sí mismo, entre otros títulos, "Señor de todas las bestias de la Tierra y de los peces del mar". Pocos personajes históricos llaman tanto la atención como Idi Amin. De origen muy humilde, este gigante de más de 1,90 de altura y cien kilos de peso sembró el terror en Uganda entre 1971 y 1979. Entre sus particularidades destacan su extensa prole (20 hijos reconocidos), que fue campeón de boxeo de su país (llegó a optar al equipo olímpico) y los rumores que le acusaban de practicar el canibalismo con sus opositores. Las ONGs creen que cerca de 350.000 ugandeses fueron asesinados durante su mandato. Amin se exilió en Arabia Saudí hasta su muerte tras ser derrocado por una fuerza internacional sin mostrar el menor signo de arrepentimiento.

Raoul Cedrás
Pocos países han sufrido tanto la opresión de los dictadores como Haití. El país más pobre de América tiene un largo historial en opresores que, tras años de gobierno errante y corrupto, salen a la carrera con los bolsillos llenos de millones. Este es el caso de Raoul Cedrás, hombre fuerte del país caribeño de 1991 a 1994. Tras derrocar al presidente Jean-Bertrand Aristide, este militar rigió con mano de hierro el país mediante una serie de gobiernos títeres. Tras tres años de corrupción, la administración estadounidense de Bill Clinton decidió poner fin a su régimen y le obligó exiliarse mediante una invasión militar. En la actualidad, Cedrás vive cómodamente en Panamá, donde se dedica a sus diversos negocios.

Jean Claude Duvalier
Los Duvalier también oprimieron Haití durante décadas. François Duvalier ('Papa Doc') rigió con mano de hierro el país entre 1957 y 1971. Su hijo, Jean Claude ('Baby Doc') tomó el testigo y encabezó una dictadura que oprimió Haití durante tres lustros, desde 1971 a 1986. Tras la retirada del apoyo económico y político de Estados Unidos al régimen, el pequeño de los Duvalier tuvo que salir apresuradamente del país para ser acogido en Francia. En Europa ha vivido rodeado de lujos durante las últimas dos décadas hasta que decidió regresar hace un par de semanas para, según él, visitar a sus familiares y amigos. Por lo pronto, las autoridades locales ya han presentado cargos contra Duvalier por los crímenes que cometió durante su mandato.

Alfredo Stroessner
Carismático militar y político paraguayo, Stroessner estuvo al frente del país suramericano entre 1954 y 1989. Alcanzó el poder gracias a un golpe de estado que acabó con el mandato del entonces presidente Federico Chaves. Su dictadura es considerada una de las más férreas de la región, ya que canceló las garantías constitucionales, suprimió la oposición y puso en práctica una durísima represión política que acabó con la vida de 4.000 personas. Anticomunista convencido, dio refugio a dirigentes nazis, hecho que le granjeó antipatías en Occidente. A finales de la década de los 80, fue derrocado mediante un golpe de estado y, tras ser encarcelado, murió exiliado en Brasilia sin haber sido juzgado por sus crímenes.

Anastasio Somoza
Nombrar a los Somoza en Nicaragua es mentar a una de las dinastías más poderosas del país centroamericano. Hasta tres miembros de la familia han ejercido como presidentes. Anastasio Somoza Debayle, el benjamín de la estirpe, fue la cabeza visible de una dictadura que se desarrolló de 1967 a 1972 y de 1974 a 1979. 'Tachito', el apodo por el que era conocido, era muy aficionado a la vida americana, lo que le llevaba a residir largos periodos de tiempo en Estados Unidos. Era vox populi que el dictador se defendía mejor en inglés que en español. Tras el asesinato de un periodista local, el pueblo se reveló en contra del poder y derrocó al régimen. Esta insurrección provocó que Somoza tuviera que huir a Florida y, más tarde, a Paraguay.

Mobutu Sesse Seko
Más de tres décadas contemplan la dictadura que encabezó este aspirante a periodista. De presencia imponente y ávido lector de los grandes estrategas militares de la historia reciente (De Gaulle o Churchill se encontraban entre sus favoritos), Mobutu Sesse Seko fue la cabeza visible de uno de los regímenes más opresores de toda África. Tras alcanzar la comandancia del ejército zaireño, Mobutu logró confabular, codo con codo con la CIA, contra el presidente Kasavubu y el primer ministro Lumumba y hacerse con el poder. Tras 32 años de represión, el dictador antieuropeo se exilió en Marruecos, donde falleció de cáncer mientras vivía a cuerpo de rey sin rendir cuentas por sus múltiples delitos.

Charles Taylor
Se dio a conocer por haber regalado varios diamantes de sangre a la supermodelo Naomi Campbell. En la actualidad, Charles Taylor está siendo juzgado en el Tribunal Penal Internacional de La Haya por crímenes contra la humanidad por su sanguinaria intervención en la guerra civil de la vecina Sierra Leona, pero no siempre fue así. Taylor, presidente de Liberia entre 1997 y 2003, es considerado uno de los mayores criminales de guerra del siglo XX y en las Naciones Unidas las causas en su contra se amontonan sin parar. Tras poco más de un lustro de despótico gobierno, Taylor logró exiliarse en paradero desconocido hasta que las autoridades nigerianas lo detuvieron y lo entregaron a la ONU para que fuera juzgado.

Megistu Mariam
El 'Terror rojo', nombre por el que es conocido el régimen encabezado por Megistu Mariam que rigió Etiopía entre 1977 y 1991, es uno de los mayores bochornos en la memoria colectiva de África. Durante más de dos décadas, Mariam hizo de este país su coto privado. Sin oposición, con un régimen paramilitar que campaba a sus anchas y sin apenas presiones de la comunidad internacional, Mariam logró perpetuarse en el poder a costa de los derechos humanos de sus compatriotas. Bajo su mandato perecieron más de un millón de personas sólo por el hambre extremo que asoló la región a mediados de los 80. Tras ser derrocado, Mariam buscó el paraguas de Robert Mugabe, dictador de Zimbabwe, donde aún vive ajeno a la condena por genocidio que le impusieron los tribunales etíopes.
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